El arte como refugio: ‘No hay edad mínima para la guerra’ llega al Delia Zapata
El arte y la memoria se entrelazan para dar vida a un diálogo urgente sobre las realidades de la infancia en medio del conflicto armado colombiano. A través del proyecto binacional colombo-suizo titulado No hay edad mínima para la guerra, se busca sensibilizar a la sociedad sobre el reclutamiento de menores desde una óptica de reparación y no repetición.
Del 24 al 28 de abril, el Centro Nacional de las Artes Delia Zapata Olivella funcionará como el epicentro de esta iniciativa, que propone una inmersión en historias de vida transformadas por la violencia, utilizando la creación artística como un puente para la escucha colectiva y la dignificación de los sobrevivientes.
La pieza central de No hay edad mínima para la guerra es el estreno de la obra multimedia Corazón Rudo, una performance inmersiva dirigida por la investigadora Diana Rojas-Feile y gestada desde la Academia de las Artes de Berna (HKB). Esta propuesta, que tendrá lugar en la Sala Fanny Mickey durante los tres primeros días del evento a las 7:30 p. m. el viernes y sábado, y a las 3:30 p. m. el domingo, utiliza dispositivos tecnológicos como auriculares y composiciones sonoras en tiempo real para sumergir al espectador en un universo de testimonios anónimos. Inscripciones en este enlace.
Al combinar video e instalaciones audiovisuales con música en vivo, la obra logra que lo documental y lo poético converjan, permitiendo que el público se acerque de manera íntima y respetuosa a las memorias fragmentadas de quienes sufrieron el reclutamiento durante su niñez.
Más allá de las tablas, el proyecto expande su impacto a otros lenguajes y espacios. El sábado 25 de abril, el entorno sonoro cobrará protagonismo con la transmisión en vivo del podcast No hay edad mínima para la guerra, un espacio donde la palabra se convierte en resistencia.
Asimismo, el domingo 26 de abril se entregará a la ciudad a las 11:00 a. m. el mural No más infancias perdidas, ubicado estratégicamente en la Calle 26 con Carrera 17. Esta intervención urbana busca que la memoria histórica no se quede encerrada en los teatros, sino que se inscriba en el paisaje cotidiano de los bogotanos, traduciendo visualmente las trayectorias de vida de los sobrevivientes antes y después del conflicto armado.
La dimensión académica y política del evento se consolidará entre el 25 y el 28 de abril mediante encuentros y mesas de trabajo enfocadas en la prevención y la justicia restaurativa. Destaca el diálogo interinstitucional sobre estrategias contra el reclutamiento infantil, un espacio de escucha directa que convoca a sobrevivientes, jóvenes en riesgo, la academia y organizaciones sociales.
A través de ejes temáticos que analizan desde el papel de las artes hasta los retos de seguridad en el entorno digital, se buscarán soluciones eficaces frente a la influencia de grupos armados.