10 frases de Diego Maradona sobre el imperialismo y la lucha social
Hablar de Diego Armando Maradona es hablar de fútbol, pero también de política, identidad y lucha social. El astro argentino nunca escondió sus posiciones: se definía como un hombre del pueblo y utilizó su enorme popularidad para opinar sobre la desigualdad social, el poder económico y el papel de Estados Unidos en América Latina.
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Desde sus orígenes humildes en Villa Fiorito, uno de los barrios populares del conurbano bonaerense, hasta su cercanía con distintos líderes políticos latinoamericanos, Maradona defendió una idea clara: los pueblos de América Latina debían tener dignidad, soberanía y la capacidad de decidir su propio destino.
A lo largo de entrevistas, actos políticos y declaraciones públicas, el campeón del mundo en México 1986 criticó la guerra, el intervencionismo estadounidense y lo que consideraba formas de dominación imperial. Estas frases muestran cómo Maradona asumió una postura política marcada por la defensa de los sectores populares y por su rechazo al imperialismo.
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Maradona y su postura contra el imperialismo y la desigualdad
Aunque para muchos fue simplemente un genio del fútbol, Diego Maradona también fue una figura profundamente política. En distintas etapas de su vida expresó su cercanía con líderes latinoamericanos como Fidel Castro, Hugo Chávez o Evo Morales, y participó en protestas contra la política exterior de Estados Unidos en América Latina.
Para el ídolo argentino, su propia historia de vida —marcada por la pobreza en los barrios populares de Buenos Aires— lo obligaba a no olvidar de dónde venía ni a quién representaba.
En numerosas entrevistas, Maradona insistía en que su fama no lo alejaba del pueblo. Por el contrario, consideraba que su voz podía servir para visibilizar injusticias sociales, denunciar desigualdades y cuestionar las estructuras de poder.
Estas son algunas de las frases que resumen esa postura.
“Soy y seré villero toda mi vida, y estoy orgulloso de haberme desenvuelto como un villero en un mundo donde todo el día te quieren llevar por delante”.
“Yo crecí en un barrio privado de Buenos Aires. Privado de luz, de agua, de teléfono”.
“Me peleé con el Papa porque fui al Vaticano y vi los techos de oro. Y después escuché al Papa decir que la Iglesia se preocupaba por los chicos pobres. ¡Pero vendé el techo, fiera, hacé algo!”
“A los políticos les saco una ventaja. Ellos son públicos. Yo soy popular”.
“Hugo Chávez ha cambiado la forma de pensar del latinoamericano, nosotros estábamos entregados a Estados Unidos y él nos metió en la cabeza que podíamos caminar solos”.
“Soy de izquierda, todo de izquierda, de pies, de fe, de cabeza. Pero no en el sentido que ustedes le dan en Europa al término político. Soy de izquierda en el sentido de que soy para el progreso de mi país, para mejorar el tenor de la vida de la gente pobre, para que todos tengamos paz y libertad”.
“Un orgullo personal muy lindo poder compartir con argentinos, gente de Latam, yendo a repudiar a este asesino y a ver si mejoran las cosas para todos nuestros países. Bush nos hizo mucho daño y tenemos la oportunidad de gritárselo y decirle que tenemos dignidad”.
“Los quiero mucho, gracias por estar. Echemos a Bush”.
“Ahora fueron a Irak, mañana van a Colombia, pasado a Argentina, después a Uruguay. Ellos hacen lo que quieren”.
“Yo soy del pueblo y siempre voy a estar con el pueblo”.

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Maradona, un ícono popular que llevó la política al fútbol
A diferencia de muchas estrellas del deporte que prefieren mantenerse al margen de la política, Diego Maradona eligió lo contrario: utilizó su fama para expresar posiciones claras sobre temas sociales y geopolíticos.
Su historia personal —haber crecido en la pobreza y convertirse en una de las figuras más reconocidas del planeta— lo llevó a construir una identidad profundamente ligada a las clases populares de Argentina y de América Latina.
Por eso, cuando hablaba de imperialismo, de intervencionismo estadounidense o de injusticia social, lo hacía desde una experiencia personal marcada por la desigualdad que vivió en su infancia.
Para muchos, Maradona fue mucho más que un futbolista extraordinario: fue un símbolo de rebeldía popular, un referente cultural y una voz incómoda frente al poder político y económico.
Su legado deportivo es indiscutible, pero también lo es su dimensión cultural y política dentro de América Latina, donde su figura sigue representando la idea de que el fútbol puede ser también una plataforma para cuestionar el poder, defender la dignidad de los pueblos y amplificar las luchas sociales.