Reacciones al cierre temporal de Arcadia

Nos dimos a la tarea de recopilar lo que dicen algunas voces sobre el cierre de la Revista Arcadia.

Hace algunos días publicamos en Radiónica un reportaje en el que contábamos lo sucedido con la suspensión temporal de la Revista Arcadia. La noticia, que es un duro golpe para el periodismo colombiano, ha suscitado una serie de reacciones que dejan tres aspectos esenciales sobre la mesa. 

El primero es sobre la temporalidad de este cierre, y cuáles serían las características al reinventar una marca que contaba con un apoyo importante en el sector cultural que ahora resiente la decisión y que probablemente no querrá tener que ver con esta. La segunda es la preocupación manifiesta por varios de los motivos que acompañaron esta suspensión que plantea importantes cuestionamientos al Grupo Semana. Y la tercera  la necesidad urgente de llenar este vacío para que el periodismo riguroso y crítico siga existiendo en el país y jugando un papel en el debate público.

Reunimos aquí varias voces, de personajes que han sido protagónicos en la cultura y en los medios, con el objetivo de reproducir dichas preocupaciones y de invitar a una conversación que llame la atención sobre la necesidad constante de tener, como país,  buen periodismo.   
 

SANTIAGO RIVAS
Periodista en el Presunto Podcast y expresentador de los Puros Criollos

Foto tomada de Twitter. 

Es muy mala noticia la del cierre de Arcadia. En verdad muy mala y por varias razones. La primera, y es obvia, es el desempleo de varios colegas periodistas que están trabajando justo en tiempo de crisis, cuando sabemos que la economía está apaleada por la crisis sanitaria y por la pandemia del COVID-19. Despedidos además por un grupo económico que perfectamente los podía haber aguantado un par de meses, siendo además Arcadia la única publicación de su estilo en Colombia, la única que estaba ofreciendo una mirada crítica, con perspectiva, con una mirada fresca, amplia, para entender las cosas que estaban pasando en Colombia y en el mundo a través de lo cultural y no sólo de un periodismo de eventos.

Dicen que es temporal, como el novio que pide un tiempo cuando todo el mundo sabe que es el final o que tal vez cambie a otra cosa que no se va a parecer a la Revista Arcadia. Si es temporal no necesitaban echar a Sara Malagón ni a Camilo Jiménez, usando como excusa la cancelación de la feria del libro de Bogotá, como si a eso se dedicara la revista. No entienden ni merecen un medio como Arcadia. 

Nosotros, mientras tanto, sí lo merecemos y sí lo necesitamos. Es una pésima noticia porque queremos miradas nuevas, enfoques frescos y además tenemos tiempo para sentarnos a leer. Es una baja muy sensible y es un episodio triste en esta crisis de los medios que lleva más de un año comiéndose el entorno comunicativo del país. Y lo más triste de todo, y esto por favor sépanlo y recuérdenlo, es que Arcadia era un medio viable, lograba pagar toda su operación dentro del Grupo Semana. Cualquier cosa que se diga sobre la crisis económica va a ser mentira, lo cual quiere decir que no estamos frente a un episodio más de esta crisis, sino que además se trata de una movida que tiene tintes muy claros de censura debido a la mirada crítica que Arcadia ha ejercido sobre los asuntos del país: el del asesinato de líderes sociales, las falacias de la Economía Naranja y la lucha por la memoria histórica que se da hoy con la presencia de Darío Acevedo como director del Centro Nacional de Memoria Histórica.  

Nunca debemos olvidar y de dejar de arrojar estas miradas interesantes y críticas que arrojó la Revista Arcadia. Y nos toca esperar a ver si, como dice su ex director Camilo Jiménez, se puede montar la nueva Arcadia.
 

CRISTINA GALLEGO
Productora de cine y televisión

En tiempos de dificultades económicas, de cambios sociales, de gobiernos polarizados, sociedades movilizadas por miedos y hashtags, pareciera increíble que un grupo de comunicaciones analítica como ha sido Semana cierre su publicación cultural Arcadia, hoy más necesaria que nunca, para ser refugio y despensa de pensamiento crítico, cultural, social.  ¿Recuperarnos? ¿Cómo? ¿Sin vernos, sin escucharnos, sin entendernos, sin analizarnos? Ojala Semana enmendara su decisión. Se entienden medidas para adaptarse a los cambios generados por el coronavirus, muchas plataformas digitales y de streaming harán su agosto y ya han hecho anuncios de lanzamientos de mayor contenido digital, pero la despedida en Arcadia de su director y editor pareciera más un golpe letal en medio de una coyuntura, no una medida temporal a 60 días como lo han manifestado.  

 

MANUEL ESTÉVEZ
Director Revista Cultural Sono

Foto tomada de Facebook

Más allá de la agenda o la reseña, Arcadia presenta la cultura desde una posición clara,  interesante y de crítica coherente. Un modelo a seguir que ofrece plumas estupendas respaldadas por un consejo de redacción

¿Qué motiva suspender un medio como este, productivo y capaz?

¿Creen que por el covid-19 nadie va a notar su desaparición?

¿Se le puede pedir más a una revista?

Recuerden, nos lo enseñaron en la universidad: educar, entretener e informar, son las tres máximas de los medios. Revista Arcadia las cumple como pocos. Su suspensión es un inesperado y duro golpe.

 

PEDRO VACA
Director de la Fundación para la Libertad de Prensa (FLIP)

Foto tomada de Facebook

Yo creo que hay que decir tres cosas con respecto a este asunto. La primera, es que el despido de periodistas y el cierre de medios siempre será una noticia mala para la democracia. Se cierran voces, se cierran ideas y esto no conviene al debate público. La segunda, es que creo que el momento en el que sucede, en esta crisis, en una pandemia global, es una muestra de insensibilidad frente al proyecto de vida de varias personas que, ante la incertidumbre que ya genera esta sensación, tienen un problema adicional y es que quedan sin trabajo. Y el tercero tiene que ver con los actores más potentes de este ecosistema, aquellos que tienen el músculo financiero y que de alguna manera son lo suficientemente grandes. Podrían ser una suerte de ejemplo en estas circunstancias, poner a prueba la grandeza, no lo grande sino la grandeza, pero me temo que esta decisión va en la dirección equivocada y puede ser una tendencia que se puede replicar en otros medios de comunicación.

 

CATALINA CEBALLOS
Directora de la maestría de gestión cultural de la EAN, ex gerente de Canal Trece. 

El cierre de la Revista Arcadia supone muchas cosas. En principio se plantea una decisión de carácter económico, sin embargo, mientras que fui parte del consejo editorial, puedo garantizar que los grandes proyectos culturales de la revista, como la participación en la Feria del Libro, el acuerdo que se tiene con el banco de la República, el acuerdo con el Petronio Álvarez, son producto de una gestión comercial por parte de un equipo que en esencia es de carácter periodístico, cultural e editorial. El Grupo Semana decide tener una revista dedicada al chisme, una revista dedicada a la moda y una revista dedicada a la piedad, y elimina de su portafolio la única revista cultural que existe en el país. 

La manera como se hizo es desconcertante, supongo que tienen muchas aristas de carácter político, pero sobre todo, dado que los dueños del Grupo semana son un banco, se entiende que sus intereses son económicos y no periodísticos. Bajo esta coyuntura, con la existencia de un coronavirus, es interesante ver cómo el periodismo nuevamente se tiene que mirar hacia adentro y tal vez reflexionar sobre la necesidad de la independencia en ciertos lugares de reflexión, tales como lo son los medios de comunicación. 

Por otro lado, no puedo parar de pensar en lo triste que es que, tanto las artes como la cultura, que necesitan de manera permanente plataformas de distribución, por lo menos aquellos que hacen parte del mundo de la independencia, de la emergencia o de las prácticas culturales desconocidas en Bogotá, van a quedar sin una ventana porque los medios privados están divulgando entretenimiento. 

Sin duda periódicos como El Tiempo y Semana están tomando decisiones económicas y no pensando en la formación de una ciudadanía crítica a través de unas reflexiones y la lectura de unas buenas plumas. Lamento mucho que esto haya pasado.

 

CHUCKY GARCÍA
Programador artístico de Rock al Parque

Esto demuestra una vez más que en nuestro país, en momentos de crisis, la voz de la cultura es prescindible pero la voz de los poderosos no. Acabo de tener una conversación con una persona que lleva muchísimo tiempo metido en temas culturales creando uno de los legados musicales más importantes y él me decía exactamente lo mismo. Triste, justamente, y no es personal, pero con lo que le pagan a Salud Hernández podrían haber mantenido con vida más tiempo a la Revista Arcadia.

 

ÁNGEL PEREA
Investigador Cultural

Foto tomada de Facebook

La noticia del cierre, o suspensión, de Arcadia, la publicación cultural de Semana, se recibe con estupor y mucha desilusión. Esta revista de circulación Nacional era apenas la tercera sobreviviente, si se cuenta a la Revista el Malpensante y el Boletín bibliográfico del Banco de la República, entre las reconocidas como las mayores dedicadas al arte y la cultura en el país.

En el curso de un par de décadas, hemos sido testigos de la devastación de las de las publicaciones culturales más importantes en términos de influencia nacional y el suplemento de los periódicos regionales. Desde Magazine Dominical del diario El espectador hasta Gaceta, la revista que publicaba Colcultura cuando era el instituto que regía los temas culturales de la nación antes del Ministerio de Cultura, que a propósito nunca ha sido capaz de reactivar la iniciativa de una publicación de esta o ninguna otra categoría. Del mismo modo los suplementos de los periódicos regionales también han sucumbido, estos esfuerzos independientes sostenidos milagrosamente durante años, como la revista Número, no pudieron resistir más. 

El cierre, o suspensión, de Arcadia por supuesto asesta un golpe letal al periodismo cultural, ya de hecho virtual y pésimamente representado en los medios del país. Reduce de modo dramático o trágico, más bien, la posibilidad del público de tener contenido cultural de calidad de cierta profundidad. Lo aleja más del contacto con la producción del pensamiento local y a las eventualidades culturales internacionales. Un desastre de tal naturaleza confina al público en la parroquia, que son los que se alimentan de información desechable e impide el desarrollo cultural de una Nación que, más que nunca, necesita proyectar su cultura y poder apreciar y jugar en un mundo global de una manera relevante. Es una desgracia.

 

YOLANDA REYES
Escritora

Foto tomada de Facebook

Lo mejor -y lo peor- de los tiempos de crisis es que, despojados de los convencionalismos y los afeites propios de los tiempos confortables, mostramos la esencia profunda de lo que somos. Si bien este despido y este cierre, en estos tiempos aterradores e inciertos, me horrorizan por la crudeza del momento que eligieron los jefes, no me sorprenden en lo absoluto. He estado mirando con atención el proceder de ese grupo periodístico, entre otros, y he visto suficientes ejemplos que ratifican su desprecio por eso que ahora llaman “talento humano” (¡o “recurso humano!”). Sin pasar por alto, más allá de su perverso simbolismo, el drama de esos despidos intempestivos, sé que pronto veremos surgir una nueva Arcadia. Y es simbólico que renazca, justo en estos días,  como un acto de resistencia, para ratificar la necesidad de volver a lo que nos hace humanos.

 

MARIO JURSICH
Escritor

Foto tomada de Radio Nacional de Colombia

Pudiéramos ponernos a discutir sobre un montón de cosas relacionadas con el cierre o suspensión de Arcadia. Por ejemplo, si las últimas portadas de la revista tocó alguna sensibilidad o alguna susceptibilidad en el gobierno colombiano, y si este presionó para ese cierre tan intempestivo de la revista. Podemos desgastarnos en esto y mil otras cosas, pero para mí es importante otra cuestión. Arcadia, como toda revista de calidad, creó un espacio que no existía antes. En ese espacio, los que colaboramos pudimos pensar a contracorriente, escribir con libertad y sugerir cosas que normalmente no están en la agenda de ningún medio colombiano. Nada más por eso habría que tratar de preservar ese espacio pues, cuando faltan esas cosas hacen muchísima falta. Lo importante para mí es que intentemos de preservar este espacio creado por Arcadia.

 

ALEJANDRO GÓMEZ
Director de la Revista Cerosetenta

Foto tomada de Facebook

La noticia del cierre “temporal” de la Revista Arcadia, y del despido de su director Camilo Jiménez, su editora Sara Malagón y del resto del equipo en medio de esta incertidumbre, es tal vez una de las noticias más extrañas, absurdas e inexplicables dentro de todo lo que está ocurriendo en el país. Creo que no es exagerado hablar de un duelo. La Revista Arcadia duró 15 años ocupando un lugar muy importante en el cubrimiento cultural, un lugar en el que además cada vez se iba quedando más sola, aunque cada vez lo hacía mejor. Arcadia ha sabido cómo hablar de la cultura, pero también de la política, de la sociedad, de la agenda nacional sin perder nunca el núcleo y su razón de ser. Perder Arcadia es el equivalente a haber perdido a Cambio o Número. Son instituciones que uno cree que nunca van a desaparecer. Sin embargo, hoy el Grupo Semana toma esta decisión macabra, en medio de esta situación de incertidumbre que pone en duda su humanidad. Esperamos, y es urgente, que ese espacio que ocupaba Arcadia, y sobre todo ese equipo que manejaba la revista, encuentren muy pronto un lugar para seguir el trabajo que estaban haciendo porque Colombia y la cultura lo necesita.

 

JUANITA LEÓN
Periodista, fundadora de la Silla Vacía

Foto tomada de Twitter

Que se acabe un medio siempre es una mala noticia para el gremio y para los ciudadanos. En el caso de Arcadia, la mala noticia es doble, porque cubrían la cultura con una profundidad que no existe en otros medios.

 

ANDRES PÁRAMO
Periodista, ex editor de Vice Colombia

Foto cortesía de Andrés Páramo

Yo fui un colaborador de Arcadia en distintos proyectos, en el impreso y en el digital, entonces mi opinión está atravesada por eso de cariño con la casa, con sus editores y pues de cariño con el producto. Me dio muy duro este cierre, con suspensión de contratos del director, la editora y productora, pues siento que es una gran pérdida. Basado en lo que dijo su ex editora Sara Malagón, la empresa justificó la suspensión de la publicación y la terminación de los contratos de la mayoría del equipo por la crisis pandémica del coronavirus. Creo que Arcadia puede sonar como un producto prescindible en el grupo de los Gilinski, porque el proyecto periodístico que ellos tienen es esta cosa, ya dicha y manifestada, de hacer una especie de Fox News: de tendencia, de hashtag, de espectáculo televisivo. Todo muy lejano al tipo de periodismo que hacía Arcadia, que tomaba elementos de la realidad y profundizaba. 

La justificación de la crisis económica por la pandemia del coronavirus aguanta cualquier interpretación, pero hay una base de lectores grandes y que están tristes y molestos con su partida. Es darle la espalda a un público que no tenía muchos otros referentes culturales de este estilo en Colombia. En eso quiero ser muy claro, decidieron privilegiar un periodismo que además es más costoso al de Arcadia. Me parece una locura administrativa echar un grupo de personas y suspender un proyecto que, según lo que yo le he oído a Sara Malagón, no daba tantas pérdidas y tenía muchos convenios, respaldos y alianzas comerciales para rodar proyectos muy grandes. Al no dar una oportunidad para que se adapten, al quitar las cabezas editoriales, acaban con un producto. Eso fue lo que hicieron básicamente.

Hay otro factor que es importante decir y es que el producto que ellos generaban bajo el liderazgo de Camilo Jiménez tenía una serie de aliados y de posturas no muy afines a las políticas de este gobierno y que daban algo distinto a lo que el público estaba acostumbrado a recibir de Publicaciones Semanas. No es algo que se pueda omitir fácilmente en todo el análisis.  

Desde la perspectiva más amplia es una pérdida gigante para el universo del periodismo colombiano, siendo además un producto único en el país. Es también una pérdida en esta época de cuarentena para la gente que lo consumía, mientras en otras casas editoriales de otros países han liberado cientos de contenidos. Es en definitiva una serie de malas decisiones. 

 

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