Ojos puestos en la suspensión de Arcadia

¿Qué sucedió con Arcadia? ¿Continúa o no continúa el proyecto cultural?

El cierre

El pasado 17 de marzo, Camilo Jiménez -ex director de Arcadia- y Sara Malagón -ex editora de Arcadia- fueron citados a una reunión. Alejandro Santos, director de la Revista Semana, y Sandra Suárez, gerente de Publicaciones Semana, se encargaron de dar el respectivo mensaje: la empresa había tomado la decisión de suspender temporalmente algunos proyectos, entre ellos Arcadia

La revista se encontraba en días de cierre de su nuevo número, que fue inmediatamente suspedido. Tampoco el del mes de abril verá la luz. Rápidamente el voz a voz corrió entre los lectores, autores o personas que han trabajado en la revista, desembocando en una reacción de profundo rechazo. “Lo que vaya a pasar con Arcadia, a partir de este momento, es incierto”, explicó Sara Malagón en una entrevista con El Espectador ese mismo día.

Arcadia cumplía quince años este 2020 y, como lo señaló Camilo Jiménez en conversación con Radiónica, “su semilla era más grande que una sola revista. Fue concebida como una visión de mundo, era un punto de vista”. En los últimos dos años, con el objetivo de fortalecer esta idea y dado que el impreso era cada vez más limitado, buscaron poner especial atención a otros tres frentes: el digital, las Experiencias Arcadia -que tenían lugar con las carpas en ferias o en las alianzas con diferentes organismos- y el de formación y transferencia de conocimiento. 

Por su parte, cuando la discusión ya se había desarrollado en buena medida en las redes sociales, Publicaciones Semana hizo público un comunicado en el que explicaba que“había decidido suspender hasta 60 días las ediciones impresas de las revistas Arcadia, SoHo, Jet-set, Semana Educación y Semana Sostenible”, mientras definía su frecuencia de publicación y fortalecimiento digital. Por otro lado, anunciaba que las revistas Semana y Dinero continuarían con su frecuencia habitual en formato impreso y digital. 

En el caso particular de la Revista Arcadia, anunciaron además que Juliana Restrepo Tirado, actual directora general de Eventos y Foros Semana, ex directora del Museo de Arte Moderno de Medellín y del Instituto Distrital de las Artes en Bogotá, asumiría el liderazgo de los contenidos y proyectos culturales del Grupo Semana. 

 

Motivos

El citado comunicado justifica esta decisión en que “sin duda alguna, el impacto económico creado por el fenómeno del coronavirus y las restricciones logísticas hacen obligatorio diseñar reestructuraciones de esta naturaleza”, señalando además que “un reto como este es simultáneamente una oportunidad para innovar y buscar fórmulas para mejorar nuestros productos”

Como bien lo explicó Camilo Jiménez durante su conversación con Radiónica, “siempre ha habido un desafío para Arcadia en el conseguir su financiamiento”. Este año particularmente la revista venía teniendo ingresos valiosos en términos de audiencia, ingresos y aliados. “Tuvimos un gran enero, desde todos los puntos de vista, incluyendo ingresos. Febrero fue más duro y marzo parecía un gran mes en cuanto a presupuestos: íbamos a ser la revista oficial de Estéreo Picnic, teníamos mucha pauta y alianzas con eventos como la Feria del Libro de Bogotá y estábamos próximos a lanzar un podcast muy bello con el Banco de la República”, explica Jiménez. 

Con el Coronavirus colapsó la agenda cultural y tuvo lugar la cancelación de varios eventos, por lo que aquello que parecía ser un buen mes se convirtió en uno malo, dado que algunos de los ingresos con los que contaba Arcadia se cayeron. 

Inmediatamente Camilo Jiménez y su equipo hicieron una reunión para elaborar una estrategia de contención que les permitiera salir de la crisis. “Teníamos ya un plan para llenar ese vacío y mejorar el mes de marzo y un plan de contención para garantizar estabilidad posteriormente con un proyecto digital ya concebido. Ni siquiera nos los dejaron presentar”. El día que pensaban hacerlo fue el día en que Jiménez y su equipo fueron despedidos. 

Marianne Ponsford, fundadora en el año 2005 de Arcadia y directora durante sus primeros años, ex directora del Centro Regional para el Fomento del Libro en América Latina y el Caribe (Cerlalc), señaló en un primer texto en su página de Facebook que para ella el problema era claro y tenía que ver con la compra por parte del Grupo Gilinski -manejado por el empresario Gabriel Gilinski y su padre el banquero Jaime Gilinski- de la mitad del grupo Semana el año pasado: “(Arcadia) se acaba porque no aporta lo suficiente a una vanidad. O más precisamente, a un ego que quiere demostrar que es capaz de hacer del periodismo una máquina de hacer dinero, aunque en el camino acabe con él”, sentenció Ponsford. 

 

Especulaciones

La última portada de la Revista Arcadia, publicada el 25 de febrero de este año, la ocupaba una fotografía titulada “Testigo La Esperanza”, tomada en la vereda de La Esperanza, en Mampuján. En la imagen se puede ver un cerdo frente a unas ruinas, cerca de un árbol que atraviesa transversalmente la imagen. Esta forma parte de la serie Silencios, del artista Juan Manuel Echavarría, quien junto a Fernando Grisález, registró el abandono de unas 120 escuelas en los Montes de María, Bolívar. El título de la revista número 171 era: "La Batalla por la Memoria".

En las páginas, Arcadia ponía sobre la mesa la crisis en la que se encuentra el Centro de Memoria Histórica, así como la construcción del Museo de Memoria, desde la llegada de Darío Acevedo a la institución el año pasado. El abordaje de este tipo de temáticas o de otras como las preguntas que plantearon a la Economía Naranja en otro de sus números, uno de los proyectos bandera del actual gobierno, levantó sospecha en algunos sobre los motivos del despido. 

Al respecto, Camilo Jiménez fue claro en decir que, durante el tiempo que ejerció su cargo, “nunca hubo presión. Hubo libertad absoluta, libertad de prensa y de expresión”, pero que si su despido se debió a un tema de censura nunca lo sabrá.

Por su parte, Marianne Ponsford, en una segunda publicación en Facebook, escribió que aunque en un principio nunca habló de una posible censura, consideraba que “lo que hizo Publicaciones Semana fue aprovechar la coyuntura para sacar de tajo a dos pensamientos incómodos”. Pedro Adrián Zuluaga, crítico de cine y periodista, que además colaboraba con la revista, citó una nota del también periodista Iván Gallo para las Dos Orillas en la que este narraba la cercanía que existe entre Sandra Suárez, gerente de Publicaciones Semana, con la actual Ministra del interior Alicia Arango desde cuando trabajaron juntas en la primera campaña presidencial de Álvaro Uribe Vélez.

Zuluaga hizo además alusión al despido -ese mismo martes- del editor de la Revista Semana José Guarnizo, una de las voces más contestatarias dentro de este medio. Por eso para él, estaba claro que “el cuadro ideológico de lo que se presentó como una medida de carácter económico".

Hay que señalar sin embargo, que además de la suspensión de las mencionadas publicaciones, del despido de José Guarnizo y del equipo que lideraba Arcadia, según el portal Primera Página, también comprado por el Grupo Gilinski con la intención de fusionarlo con la Revista Dinero, “fueron despedidos 15 empleados administrativos, algunos colaboradores del nuevo proyecto digital de Vicky Dávila (a ella le redujeron en un 50 % su contrato) y hubo recorte en el tamaño del nuevo set de televisión. Van 250 trabajadores –administrativos, comerciales y periodísticos– despedidos en Publicaciones Semana”

 

La cuarentena 

Más allá de esta discusión, basada en gran parte en especulaciones, lo que a muchos llamó la atención fueron al menos tres reacciones que tuvo el Grupo Semana en medio de la noticia, que aquí se explicarán de la más reciente a la más antigua.

Una fue la publicación por Twitter en la que señalaban que “En medio de la cuarentena total decretada por el Gobierno Nacional, Grupo Semana asume el compromiso con sus 500 colaboradores de garantizar el pago total de sus salarios durante el tiempo que dure esta medida”
 

Pese a que los despidos tuvieron lugar antes del decreto de la cuarentena nacional, la crisis del Coronavirus -que incluso se usó como motivo para estos- ya estaba sobre la mesa en el Grupo Semana. Esto levantó en varias personas del medio, cuestionamientos sobre la calidad humana de quienes están al frente del proyecto. “Me he estado preguntando por qué no me ofrecieron otras posibilidades. En el peor de los casos algo como: "el 31 vamos a cerrar y vamos a buscar otro director’, y yo hubiera empezado un proceso de transición para no violentar lo logrado. Pero no fue ofrecido, ¿por qué no hubo otra alternativa?”, se pregunta el ex director de Arcadia Camilo Jiménez

Pero realmente, para Jiménez, el problema no está en estas vulneraciones individuales, pues para él se trata de un proceso colectivo agredido y vulnerado: “Un medio de comunicación que no es de entretenimiento, y que por el contrario es formador de opinión, es un bien público.  Más allá de que la empresa que lo represente sea parte de una empresa privada, la persona que lo consume y lo ve necesario se empieza a apropiar de él. Es un bien cultural, social y casi que patrimonial. Cada vez que un medio cierra causa un dolor profundo en la sociedad”, argumenta. Y precisamente esta afectación a un bien público es lo que ha generado para él tanto resentimiento.  

Sobre este y algunos aspectos que se mencionarán a continuación, escribimos al director de Semana Alejandro Santos sin obtener respuesta, algo consecuente con un anuncio en el que decían que no darían más declaraciones por el momento. 

 

Conflictos

Otra reacción que llamó la atención fue la que tuvo la sección de economía de Semana cuando W Radio, con la voz de Julio Sánchez Cristo, replicó la noticia contenida en Primera Página. Lo siguiente lo evidenció Daniel Coronell en un artículo publicado en dicha revista. Un par de horas después de que la W saliera al aire con esta información, el sitio web de Semana publicó: “Grupo Prisa cotiza mínimos históricos en bolsa”. Como lo señala Coronell, para ilustrar la noticia pusieron la cara del periodista Julio Sánchez Cristo, cuando técnicamente “él no está involucrado en el manejo administrativo del Grupo Prisa, ni es responsable del comportamiento de la acción del conglomerado en un mercado estremecido como lo han estado todos por el coronavirus”

Luego, como sigue relatando el periodista, esa misma mañana, nuevamente en la sección de Economía la revista publicó otro artículo con el título: “Declive histórico del clan Polanco: su participación en el Grupo Prisa Vale (sic) 4,2 millones de euros”, diciendo además en el resumen que “la compañía se hunde como nadie lo hubiera imaginado”. Y nuevamente Julio Sánchez Cristo salía en la imagen.

Coronell concluye que si bien Semana tiene el derecho de despedir a sus empleados, en este punto estaba incumpliendo con “el deber de separar sus intereses corporativos de su misión periodística”, y que “los accionistas de Semana son dueños de la marca, de su magnífico edificio, de los equipos, muebles y enseres, pero no de la información”.

¿Arcadia vive?

Por último, la semana pasada, cuando el revuelo por los despidos estaba en boca de muchos, en las diferentes redes sociales del Grupo Semana salió un Gif que anunciaba “Arcadia Vive”.  Además de hablar nuevamente de una breve pausa, reiteraban el compromiso de la Revista con su público.  

En Radiónica hablamos con Juliana Restrepo, nombrada como nueva directora de la publicación, para conocer de qué manera iba a continuar y cómo se iba a reinventar la revista. Restrepo nos comunicó que con gusto más adelante lo podíamos conversar, pero que por ahora nos debíamos remitir al comunicado y a la campaña -que en ese momento no había visto la luz-, dado que el Grupo Semana no iba a pronunciarse más sobre el tema.

Ante esta campaña hubo reacciones. Para Marianne Ponsford se debió a un susto “ante la reacción del sector cultural y la avalancha de solidaridad con Camilo”, pero fue enfática en señalar que Arcadia no seguía: “El mamarracho que vayan a hacer ahora (...) no va a servir de nada porque es imposible hacer un proyecto cultural afincado en la censura”. Juan David Correa, ex director de la revista también se manifestó: “Si el plan del Grupo Semana era seguir publicando 'contenidos' con la marca Arcadia (incluso si su versión impresa se suspendía), por qué echaron por la borda una edición ya casi lista, con el maltrato que eso entraña para todos quienes participamos de este número que ya no fue”.

Incluso, el único eslabón que quedaba del equipo de Camilo Jiménez, era el ahora ex editor del punto com de Arcadia, Felipe Sánchez, quien decidió renunciar con el siguiente mensaje: “Me parece una estrategia muy débil por parte de la dirección de Semana pretender, después de saber la herida de muerte que le infligió a la revista la semana pasada con sus inexplicables decisiones, que la operación digital de Arcadia puede seguir andando, de forma casi fantasmal, sin una nueva apuesta editorial clara o siguiendo la que construimos en estos años sin la gente que lo hacía —dentro y fuera de Semana— o sin la continuidad de la voz a la que le apostamos durante estos años con el equipo que despidieron el martes”.

Sumado a esto, el resultado de la indignación se canalizó en una carta abierta firmada por cientos de colaboradores, lectores e integrantes del sector cultural, en el que rechazan las decisiones tomadas por el Grupo Semana y manifestaban la intención de iniciar un nuevo proyecto editorial que diera continuidad al ADN de Arcadia, concentrándose en la formación de opinión y en la influencia en las tomas de decisión en la política cultural. 
 

Nuevos rumbos 

Esto es lo que está quedando de Arcadia como la conocimos, además de los buenos deseos de Felipe Sánchez para que la nueva dirección encuentre un buen rumbo para la plataforma, o de la mejor de las suerte que le desea Camilo Jiménez a la reinvención del proyecto, un llamado a la configuración de un medio que llene rápidamente este vacío.

En palabras del ex director de Arcadia, Juan David Correa: “Nunca como hoy había que pensar en sus potencialidades creativas. Nunca como hoy se necesitan símbolos, inteligencia, escritura, pensamiento, ideas”.

Por lo pronto en redes sociales se está moviendo el contenido de la revista que no fue. 

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