Día de las Papitas Fritas: origen e importancia en la cultura pop
¿Francia o Bélgica? La disputa por el origen de las papitas fritas
La historia de las papitas fritas está atravesada por una vieja disputa entre Francia y Bélgica. Durante años, la versión más difundida en Bélgica aseguró que los habitantes de la región del río Mosa comenzaron a freír papas cortadas en forma de pequeños peces cuando el río se congelaba y no podían pescar.
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El problema es que esta versión ha sido cuestionada por investigaciones históricas. Pierre Leclercq, historiador de la alimentación de la Universidad de Lieja, señala que el relato apareció mucho después y que la evidencia disponible apunta a que la papa frita como la conocemos hoy tiene un origen parisino. En París, vendedores ambulantes ya ofrecían papas fritas en las calles y cerca del Pont-Neuf desde finales del siglo XVIII. La historia, sin embargo, no termina ahí.
Durante el siglo XIX las papas fritas se popularizaron en Bélgica y terminaron convirtiéndose en parte fundamental de su cultura gastronómica. De ahí nació una paradoja que todavía alimenta la discusión acerca de que su origen puede ser francés, pero la cultura de la papa frita es profundamente belga.
Y está también el nombre. Para buena parte del mundo son French fries, aunque en inglés to french también puede referirse a cortar un alimento en tiras. La historia del nombre es tan enredada como la de su origen.
Ícono de la comida rápida
Las papitas fritas dieron otro gran salto durante el siglo XX, cuando la expansión de la comida rápida las convirtió en un acompañamiento prácticamente universal.
Un momento clave fue la historia de McDonald's. Cuando la cadena sustituyó las papas fritas que ofrecía inicialmente por sus famosas fries y las incorporó junto a las hamburguesas y los batidos, el negocio comenzó a despegar. Con la expansión internacional de la cadena, las papitas pasaron a representar también una determinada idea de la cultura estadounidense y de la comida rápida.
Las papitas fritas en los dibujos animados
Las papitas fritas se volvieron un elemento visual reconocible, asociado con la infancia, los antojos, la comida rápida y hasta con la idea de pasar un buen rato. En las caricaturas aparecen constantemente como parte de escenas cotidianas o como recurso para exagerar el absurdo. Bob Esponja es quizá uno de los ejemplos más claros de cómo la cultura de la comida rápida terminó integrada al universo animado. Desde el primer episodio, Bob Esponja trabaja como cocinero en el Crustáceo Cascarudo, convirtiendo la preparación de comida en parte central de la identidad del personaje.
Las papitas también encontraron un lugar privilegiado en la animación. En Los Simpson, incluso llegaron al espacio: en Deep Homero en el Espacio Profundo (temporada 5), Homero lleva de contrabando una bolsa de papas de paquete al transbordador y, al abrirla en gravedad cero, las papitas comienzan a flotar y amenazan con meterse en los instrumentos de la nave. El caos que provoca esta escena termina convirtiéndose en uno de los momentos más recordados del episodio. Y en Bart vende su alma (temporada 7), la papa frita aparece convertida en una extravagancia de restaurante cuando Moe ofrece las Patatas millonarias de cumpleaños, acompañadas de un performance y hasta una canción propia.
En otras palabras, las papitas fritas lograron algo curioso. Pasaron de ser una preparación sencilla de papa a convertirse en un código cultural. Están en el cine, las series, las caricaturas, la publicidad, los memes y las fotografías de comida.
Quizás por eso tienen su propio día. Porque pocas cosas tan simples han conseguido viajar en el tiempo y en el espacio, de las calles de París y las friterías belgas a las cadenas de comida rápida y, finalmente, a la cultura pop global.