Robert del Naja de Massive Attack fue arrestado en Londres en medio de movilización por Palestina
Robert Del Naja, nacido en 1965 y conocido artísticamente como 3D, es un músico, cantautor y artista británico, famoso por ser el miembro fundador de la influyente banda de trip-hop Massive Attack. Desde los años noventa, su trabajo ha estado atravesado por una postura política coherente, en la que la música funciona como vehículo de denuncia y memoria.
Así lo demostraron el año pasado: Massive Attack se retira de Spotify y se une a la campaña BDS con ‘No Music for Genocide’
Del Naja fue detenido en una protesta masiva en Trafalgar Square contra la prohibición de Palestine Action, portando un cartel con el mensaje “Me opongo al genocidio, apoyo a Palestine Action”. Según reportes de medios británicos como The Guardian y BBC, las detenciones se dieron en el marco de nuevas medidas legales que buscan restringir acciones directas contra empresas vinculadas con la industria armamentística.
En distintas ocasiones, el propio Del Naja ha defendido el rol político del arte. En una entrevista recogida por The Guardian, afirmó:
“El silencio no es una opción cuando ves injusticias de esta magnitud; como artistas tenemos una responsabilidad con nuestro tiempo”. Esta postura no es nueva del artista, es una postura consistente a lo largo de su carrera, tanto en lo musical como en lo visual.
Massive Attack, una larga historia de activismo y solidaridad
Además de ser músicos de avanzada, Massive Attack se ha consolidado como uno de los proyectos más comprometidos políticamente dentro de la música contemporánea. Desde sus inicios en Bristol, en una escena atravesada por el mestizaje cultural y las tensiones sociales, la banda ha abordado temas como la guerra, la vigilancia estatal, el racismo estructural y la crisis climática.
Uno de los momentos más visibles de ese activismo reciente fue su colaboración con el Tyndall Centre for Climate Change Research, con quienes desarrollaron estudios para medir la huella de carbono de las giras musicales. A partir de ese trabajo, Massive Attack impulsó cambios estructurales en la industria del entretenimiento en vivo, proponiendo modelos de conciertos con menores emisiones. Este proceso quedó documentado en investigaciones académicas y en registros audiovisuales disponibles en plataformas como YouTube, donde se puede encontrar el documental “Act 1.5: Climate Action Accelerator”.
Por eso Massive Attack propone un plan para reducir las emisiones de CO2 en la industria musical.
En paralelo, la banda ha mantenido una relación constante con causas vinculadas a los derechos humanos. Han apoyado campañas de Amnesty International, participado en conciertos benéficos para refugiados y denunciado públicamente políticas migratorias restrictivas en Europa. Su música también refleja estas preocupaciones y muestra de ello son canciones como “Teardrop”, “Unfinished Sympathy” o piezas más recientes incluidas en su EP “Eutopia” (2020) incorporan discursos de economistas, activistas y pensadores críticos sobre desigualdad global y justicia social.
Durante su gira de 2024 y 2025, que incluyó presentaciones en América Latina, la banda proyectó mensajes políticos en sus pantallas, abordando conflictos contemporáneos, incluyendo Palestina, Ucrania y la crisis climática. Estas intervenciones no fueron anecdóticas: formaron parte de una narrativa escénica pensada para incomodar y generar discusión, algo que Del Naja ha defendido como central en el rol del arte contemporáneo.
El arresto de Robert Del Naja se inscribe, entonces, en una trayectoria coherente. No se trata de un gesto aislado, sino de la continuidad de una práctica política que ha atravesado décadas de producción artística. En tiempos donde las posiciones públicas de los artistas suelen medirse con cautela, la figura de 3D vuelve a poner sobre la mesa una pregunta incómoda pero necesaria: ¿qué lugar ocupa el arte frente a las crisis superpuestas de nuestro tiempo?