El Festival Metal de las Montañas llega a su edición 20
Se trata de la versión 20 de este escenario cultural, simbólico y político único en su especie, producto de procesos de formación con las bandas que allí participan. El evento es organizado por Movimiento Rock Colombia, organización cultural dedicada a la promoción del rock y el metal con enfoque social.
Metal de las Montañas es el grito de la rebeldía de quienes se han negado, por más de dos décadas, al olvido y la indiferencia. Es un festival que se ha cocinado con la paciencia, la dedicación y el afecto del trabajo de hormiga realizado, entre muchos y muchas, por la voluntad de espíritus insumisos como el de Juan Carlos Prieto, director del festival que le hizo frente a las violencias que atravesaron y siguen atravesando el territorio y las vidas de las personas que habitan las montañas del sur, la localidad de Ciudad Bolívar.
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Un poco de historia
A lo largo de estos 20 años, más de 500 agrupaciones han pasado por la tarima del festival y se han congregado decenas de miles de asistentes. El festival se realiza en una de las localidades con mayor población juvenil de Bogotá y busca ampliar la oferta cultural gratuita en el sur de la ciudad, fortalecer el tejido social por medio del arte, visibilizar el trabajo de bandas emergentes y aportar a la economía creativa local.
Desde 2007 empezó el proceso de formación en derechos humanos y política para las bandas. “Aquí no es páseme el demo y métame ahí al final. Hay un proceso”, explica Juan Carlos Prieto. Ese proceso incluye talleres, conversaciones y ejercicios de lectura del país. “En ese momento se trabajaba con las bandas explicándoles qué es retratar lo que sucede en Colombia y cómo asumir eso desde la música”, afirma.
Han participado madres de jóvenes víctimas de ejecuciones extrajudiciales, quienes han hablado directamente con las agrupaciones sobre lo que ocurrió con sus hijos. “Una cosa son los libros, que en buena hora transmiten, pero otra es escuchar a quienes vivieron directamente ese flagelo. Eso verdaderamente enriquece el proceso de formación”, sostiene Prieto.
La exigencia se refleja también en las cifras. En este proceso se inscribieron 136 bandas, 80 culminaron la formación, 50 audicionaron y finalmente 10 obtuvieron cupo en la tarima. “Eso hace que el festival tenga una tarima digna para mostrar el arte que realmente hacemos, que es metal”, señala.
El componente de memoria estará presente con una galería y una carpa instaladas dentro del circuito del festival. “Vamos a tener la carpa de la memoria y un recorrido histórico de lo que ha sucedido durante estos más de 20 años del metal en Bogotá, acompañando a las familias que van a estar dentro de la galería”, explica Prieto. La interacción será directa. “Es en el mismo lugar donde los chicos entran a poguear y a ver las bandas. Vamos a estar interactuando todo el tiempo, es un recorrido histórico en medio del festival”.
Sobre esta edición
Cada agrupación prepara su show entendiendo que el mensaje también hace parte de la puesta en escena. “Es muy importante combinar el mensaje del festival con el proceso de derechos humanos y que las bandas lo interioricen”, dice el vocalista de Round Up Ultra, Lisandro Silva, quien reconoce que cada una tendrá su postura política, ideológica o estética.
En esta edición la diversidad sonora y conceptual se hace evidente en las bandas seleccionadas. PREMÓRVIDA presenta letras que exploran la mente en crisis y abordan la locura como respuesta al desarrollo acelerado del ser, en un recorrido lírico intenso hacia los espacios más profundos del autoconocimiento. Cuartoscuro Rock construye su propuesta alrededor de la oscuridad como refugio emocional y escenario de introspección, un universo personal y efímero cargado de significado.
Angershield ha evolucionado hacia composiciones enérgicas con mensajes de reflexión, sostenidas en una base instrumental técnica y melódica. Stomp Roller, fundada en San Andrés Islas y radicada en Bogotá, combina distintos elementos y estilos para lograr un sonido potente con identidad propia, con letras directas dirigidas al oyente. Ethereal Chaos se inspira en mitologías y relatos que funcionan como analogías para cuestionar la realidad actual, combinando agresividad musical con contenido reflexivo. Brinicle fusiona Groove y Death Metal en composiciones donde melodías y armonías operan como catarsis y reflexión sobre la existencia efímera. PREMATURE AMPUTATION construye letras contundentes que describen hechos y conductas lamentables del ser humano, incluidos crímenes ocurridos en Colombia, con el propósito de generar reflexión social. Maniac Thrash Metal, con más de 15 años de trayectoria, fusiona el Thrash Metal clásico con la New Wave del Heavy Metal británico y aborda en sus letras la decadencia social y las luchas cotidianas.
Entre las bandas también está Round Up Ultra, nombre que remite directamente al herbicida utilizado en la aspersión aérea de cultivos ilícitos en Colombia. La agrupación asume ese referente como una postura crítica. “Adoptamos el nombre como una faceta que plantea lo ambiental, lo social y lo político alrededor de un asunto tan problemático como los cultivos ilícitos fumigados con veneno, llenar nuestras selvas de veneno”, explican. Para ellos, la vitrina que abre el festival es clave. “No solo en términos logísticos para mostrar la banda, sino para generar un espacio reflexivo alrededor de lo que hacemos”.
En esa convergencia entre distorsión, memoria y territorio, Rock en las Montañas sostiene una apuesta que entiende el metal como expresión artística y como herramienta para pensar el país desde el sur de Bogotá, los derechos humanos y la memoria.