Frank Takuma abraza la identidad latinoamericana con 'InDios'
El sonido de los aviones que despegan y aterrizan en el aeropuerto El Dorado se cuela en la conversación con Frank Takuma. No es casualidad. A pocas cuadras de allí, en el barrio Villaluz, al occidente de Bogotá, comenzó la historia de uno de los MC más representativos del rap capitalino. Mucho antes de los escenarios, los discos y Aerophon, estaban los parques, las rondas de freestyle y un adolescente que cruzaba este sector todos los días al salir del colegio para hacer beatbox mientras escuchaba improvisar a otros. Fue en ese mismo parque, conocido entonces como El Industrial, donde cada viernes se reunían decenas de raperos de Villaluz, Álamos, Fontibón y otros barrios cercanos para medirse en la palabra. Allí nació una forma de entender el rap que, casi dos décadas después, sigue marcando el camino de Frank Takuma y encuentra una nueva expresión en InDios, un sencillo que convierte la música en un llamado a abrazar la identidad latinoamericana, la espiritualidad y el cuidado de la vida.
Volver a este lugar también es regresar al origen de una historia que ha pasado por Aerophon, la consolidación de un proyecto solista y una búsqueda artística en la que conviven el rap, la espiritualidad y la memoria ancestral. Sobre ese recorrido, y sobre el mensaje detrás de InDios, conversó con Radiónica.
Radiónica: Estamos en Villaluz, el barrio donde empezó todo. ¿Qué recuerdos se te vienen a la cabeza cuando vuelves a este lugar?
Frank Takuma: Muchísimos. Yo estudiaba en el colegio Robert Kennedy, que queda cerca de acá, y para llegar a mi casa tenía que cruzar este parque. Siempre había un parche de raperos improvisando. Al principio me daba pena rapear, entonces yo hacía beatbox mientras ellos improvisaban. Literalmente me encontré el rap caminando por este parque.
Radiónica: ¿Cómo fue ese momento en el que pasaste de hacer beatbox a improvisar?
Frank Takuma: Fue un proceso. Me quedaba tres o cuatro horas escuchando a los demás. Todo inició con un freestyle en los parques, como digo en una de mis canciones. Después empezaron a pasar muchas cosas en mi vida: pocas oportunidades, problemas en la casa y todo lo que vive un adolescente. Entonces un día dije: "voy a improvisar". Me lancé y me fue bien. Ahí entendí que quería seguir por ese camino.
Radiónica: Esos encuentros terminaron convirtiéndose en una tradición para el rap del occidente de Bogotá.
Frank Takuma: Sí. Llegó un momento en que dijimos: hagámoslo todos los viernes. Así nacieron los viernes en El Industrial. Venía gente de Álamos, Fontibón y otros barrios. Esto se llenaba de raperos haciendo freestyle. Para muchos fue una escuela y para mí fue donde realmente empecé a formarme.
Radiónica: Aerophon marcó una etapa muy importante dentro del rap bogotano. ¿Cómo fue el tránsito hacia tu proyecto como solista?
Frank Takuma: Fue un proceso largo. Antes de vivir de la música trabajaba empacando lentejas y fríjoles para pagar mis cosas, mientras rapeaba en las noches. Eso nos pasó a muchos. Pero llegó un momento en que los festivales, las audiciones y las pruebas de sonido empezaron a ocupar todo mi tiempo. Ahí entendí que tenía que decidir si realmente iba a apostar por este camino. Lo hice con toda la convicción porque sentía que era mi propósito.
Radiónica: Mucha gente piensa que Takuma es un nombre artístico. ¿Cuál es la historia detrás de ese apellido?
Frank Takuma: Es mi apellido. Me llamo Franklin Takuma y desde pequeño me dicen Frank. Mucha gente cree que es una chapa, pero realmente es mi apellido. Investigando encontré que por parte de mi papá tiene raíces indígenas, de los pijaos, y también descubrí que existe un apellido japonés con ese mismo nombre. Esa historia terminó conectando con muchas cosas que hoy hacen parte de mi vida.
Radiónica: ¿Cómo dialogan esas raíces con la música que haces actualmente?
Frank Takuma: Me inspira mucho la disciplina de la cultura japonesa, pero también la conexión que nuestros pueblos indígenas tienen con la naturaleza, con el agua, con el sol y con la tierra. Todo eso terminó encontrándose en mi música. Ahí entendí que podía hablar de esas conexiones sin dejar de hacer rap.
Radiónica: Tu trabajo reciente ha estado muy atravesado por la espiritualidad. ¿Cómo llegaste a ese lugar?
Frank Takuma: Muchas personas creen que hablar de espiritualidad es sentirse superior o ser un gurú, y no tiene nada que ver con eso. Yo solo quiero seguir evolucionando y no repetir ciclos. Micelio, por ejemplo, nace de entender cómo los hongos se comunican por debajo de la tierra. Esa conexión me hizo pensar que nosotros también podemos comunicarnos desde el interior, desde el ser, sin necesidad de imponerle nada a nadie.
Radiónica: Esa búsqueda desemboca ahora en InDios. ¿Cómo nace esta canción?
Frank Takuma: Nace de la frustración, del dolor y de la rabia por todo lo que está pasando con los latinos, con el abuso del poder y con la vulneración de los derechos humanos. Más allá del dinero, del poder o de las leyes, primero somos seres humanos. Cuando le haces daño a otra persona realmente también te estás haciendo daño a ti mismo, y eso es algo que todavía no entendemos.
Radiónica: ¿Qué significa InDios y qué mensaje quieres transmitir con esta canción?
Frank Takuma: Quiero decirles a las personas que amen su color de piel, que no les dé vergüenza decir que vienen de sangre indígena. Muchas veces sentimos orgullo por decir que tenemos raíces europeas, pero nos cuesta reconocer nuestras raíces indígenas. Esta canción quiere abrazar esa identidad y decirles a mis hermanos latinos que no están solos.
Radiónica: También hay un mensaje para quienes han tenido que migrar.
Frank Takuma: Totalmente. Pienso en los latinos que están en otros países trabajando, cultivando, construyendo, llevando comida a sus familias. Esta canción es para decirles fuerza, ánimo. Somos una sola comunidad y debemos respetarnos y cuidarnos entre todos. También quiero recordar que nuestra verdadera riqueza no es el petróleo ni el dinero. Nuestra riqueza es el agua, el sol, la tierra y toda la biodiversidad que tenemos.
Radiónica: Para cerrar, ¿qué mensaje les dejas a quienes escucharán InDios en un momento en el que el mundo parece cada vez más dividido?
Frank Takuma: Antes de tomar una posición frente a cualquier cosa, creo que todos deberíamos encontrarnos con nosotros mismos. Nadie es mejor que nadie por tener más dinero, más carros o más poder. Si entendemos que cuando le hacemos daño a otra persona también nos hacemos daño a nosotros mismos, vamos a cuidar mejor a las personas, a los animales y a la naturaleza. No hablo de una religión, hablo de una espiritualidad que nos permita preguntarnos para qué vinimos a este mundo y qué huella queremos dejar.
Con InDios, Frank Takuma reafirma un camino artístico que trasciende el rap como ejercicio musical para convertirlo en un espacio de reflexión sobre la identidad, la memoria y el cuidado de la vida. Desde el mismo parque donde descubrió el freestyle hasta este nuevo lanzamiento, su mensaje sigue siendo el de construir puentes antes que divisiones, reivindicar las raíces indígenas y recordar que, más allá de cualquier frontera, el mayor acto de resistencia sigue siendo reconocernos en el otro.