El artista anónimo Banksy regresó, esta vez con una escultura en una plaza de Londres
Banksy ha vuelto a intrigar al mundo al confirmar la autoría de una escultura instalada recientemente en Waterloo Place, Londres. La pieza, que muestra a un hombre avanzando con determinación mientras ondea una bandera que le cubre el rostro, fue instalada durante las primeras horas del miércoles 29 de abril de 2026.
El propio artista británico utilizó su cuenta de Instagram para apropiarse del trabajo, acompañando el anuncio con un video que cierra con humor al mostrar a un espectador que rechaza la obra.
La ubicación elegida para este montaje no fue casual, ya que el hombre de la bandera se encuentra ahora rodeado de monumentos históricos dedicados al rey Eduardo VII, a Florence Nightingale y a los caídos en la guerra de Crimea.
Según declaraciones de su portavoz, el artista decidió aprovechar lo que consideró un "pequeño espacio libre" entre las figuras tradicionales de la capital. La base de la estructura incluye el nombre del grafitero, marcando su regreso al formato escultórico en la vía pública, algo que no ocurría en Londres desde que en 2004 presentó "The Drinker", su particular parodia de la famosa obra de Rodin.
El impacto entre los transeúntes ha sido inmediato, generando debates sobre la logística necesaria para colocar una pieza de tales dimensiones en una de las zonas con mayor vigilancia del mundo, muy cerca del Palacio de Buckingham.
Estudiantes y seguidores del artista sugieren que la obra podría ser una crítica directa al auge del nacionalismo contemporáneo, tanto en el Reino Unido como a nivel global. Esta interpretación se ve reforzada por la estética del sujeto, que parece marchar con una pierna fuera del pedestal, rompiendo la rigidez de los monumentos que lo rodean.
Este nuevo hito artístico surge en un momento de especulación sobre el misterio que rodea a Banksy. Recientemente, una investigación de la agencia Reuters volvió a poner sobre la mesa la teoría de que la identidad real tras el pseudónimo es Robin Gunningham (o David Jones), un hombre de 52 años.
Estas sospechas, que circulan desde hace dos décadas, se apoyan en registros de detenciones antiguas y testimonios recolectados en lugares como Ucrania, aunque el artista prefiere mantener el foco en sus intervenciones urbanas antes que en su biografía oficial.