Cine palestino en Colombia: 'Wajib, invitación de boda'

La incursión de la productora y cineasta colombiana Cristina Gallego en el cine palestino.

Cuando aún se encuentra viajando por el mundo para acompañar el estreno de su más reciente película, Pájaros de verano (2018), en festivales internacionales y salas de cine de varios países, la directora y productora Cristina Gallego estrena en Colombia, este 22 de noviembre, Wajib invitación de boda (2017).

La historia se desarrolla en la ciudad israelí de Nazaret y cuenta sobre una costumbre propia de la cultura palestina en la que los hombres de la familia deben entregar, personalmente, las invitaciones a una boda como muestra de respeto.

Mientras recorren la ciudad y sus alrededores llevando más de 300 invitaciones, el padre y su hijo, separados durante años por sus pensamientos políticos y su manera de ver la vida, intentan retomar su relación con un argumento poderoso: su amor.  

Y aunque estos dos personajes masculinos son el centro de la trama que tiene visos de drama, romance y comedia, detrás de la historia sus protagonistas son todas mujeres: la directora Annemarie Jacir, con 16 películas a cuestas y la encargada de llevar el cine palestino a los Premios Oscar con una producción previa (La sal de este mar - 2008); la danesa Katrin Pors y su socia y amiga, la colombiana Cristina Gallego, quien nuevamente deja ver su espíritu aventurero y arriesgado al participar como productora.

Podría sonar extraño que Cristina, a quien conocimos inicialmente como productora de cintas exitosas como El abrazo de la serpiente (2015) y Los viajes del viento (2009), dirigidas por Ciro Guerra y más recientemente como directora, junto a Guerra, en Pájaros de verano, presentada por Colombia a los Premios Oscar 2019 y destacada por la crítica nacional e internacional, le apunte a una historia tan lejana a la idiosincrasia colombiana, característica propia de sus filmes anteriores.

“Pienso que el cine no tiene fronteras ni tiempo, siempre es presente, lo diferente son los países, las historias de cada uno y sus idiomas, pero la humanidad es la misma y uno es consciente de eso. Cuando uno ve historias de otras latitudes se conmueve y se identifica con ellas. El cine nos permite conocernos, integrarnos, respetarnos”, asegura Cristina, quien agrega que también es un asunto de devolver lo recibido para que otras películas puedan llegar a las pantallas de cine del mundo.

“Hace varios años cuando estaba más activa en el movimiento gremial, busqué con mucha insistencia que Colombia tuviera un fondo de coproducción para poder devolver lo que nosotros habíamos recibido del mundo. Nuestras películas colombianas, tan locales también han sido mexicanas, danesas, francesas, holandesas, alemanas, venezolanas, argentinas… así que participar en una coproducción sin ser el productor principal, nos permite integrarnos al mundo en un camino de dar y recibir”. 

¿Qué hizo que la historia de Wajib invitación de boda captara su atención como productora?, ella lo explica en dos partes:

“La primera es que el cine del medio oriente, con sus historias íntimas y familiares, ha estado presente en nuestras pantallas, generando, creo que tanto en mí como en el público colombiano, una fuerte empatía. Wajib es una película que trata temas que nos interesan, el conflicto de la modernidad con la tradición, cómo se vive la cotidianidad en medio de la marginalidad económica y política de un pueblo, los choques familiares… a esto se suma los puntos de vista nuevos no vistos en el cine, una directora mujer que es una voz importante, no solamente dentro del cine de Oriente Medio, sino una voz femenina en un continente y en un medio tremendamente masculino”.

El segundo argumento que manifiesta la cineasta colombiana es que tuvo la oportunidad de conocer Palestina hace unos años, de vivir en carne propia lo que implicaba para un palestino integrarse al mundo: “Pasé por un checkpoint en el que estaban muchachitos israelíes de menos de 20 años armados hasta los dientes autorizando o denegando, maltratando a quienes querían salir.  Yo iba con Ciro Guerra y debí interceder, pues él, al tener rasgos árabes, empezaba a ser tratado de manera incómoda. Así conocí una cantidad de historias a las que no tenemos acceso. La gran mayoría del cine del mundo ha sido contado por el pueblo judío, pero esta parte de la historia, la de un pueblo pequeño pero resistente, no la conocemos, no existe una cinematografía Palestina que nos lo haya contado. La idea de darle nacionalidad a una película Palestina/Colombiana me llenó de ilusión”.  

Es justo eso lo que nos transmite Wajib, la película de Annemarie Jacir es una especie de ventana en la que el espectador colombiano tiene la posibilidad de observar numerosos aspectos de la cotidianidad palestina, y más allá del tema político el filme tiene un ingrediente adicional: la familia protagonista es palestina y cristiana, y vive en Nazaret, una ciudad donde conviven judíos, musulmanes y cristianos.

Finalmente Cristina Gallego afirma: “Wajib es mágica y especial, una comedia irónica que nos conecta también con quienes somos al otro lado del mundo, el gran dilema humano, el individuo frente a sus necesidades sociales y su deseo de pertenecer. Nos habla del manejo de la intimidad, de la relación padre e hijo, del deber y la tradición frente a la modernidad, lo que está bien socialmente frente a las decisiones propias y el bienestar individual”.

Vean el tráiler a continuación y prográmense en salas colombianas con esta historia palestina a partir del 22 de noviembre. 

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