Atentado Utøya: una película libre de clichés

"Este es el proyecto más desafiante y exigente que he emprendido. He hecho una vez más algo que está más allá de mí" Erik Poppe

Antes de estrenarse como director, Erik Poppe trabajó como fotógrafo de guerra cubriendo noticias de su natal Noruega, así como conflictos internacionales en Angola, Mozambique, Camboya y Beirut. Luego trasladó su condición de fotógrafo y realizó su premiada trilogía: Oslo, compuesta por Schpaaa (1998)Hawaii-Oslo (2005)Troubled Water (2008), un debut por lo grande que lo ubicó en el panorama cinematográfico no solo como un gran contador de historias sino como un poeta de la imagen. 

Luego de la trilogía, Poppe estrenó Tusen ganger god natt (2013) con menor acogida por la crítica y llegó después Kongens Nei (2016), película con la que reafirmaría su fuerte inclinación e interés por el cine político. 

Atentado Utøya (2019) es la nueva película del noruego, y llega a salas de cine justo a los 8 años de la devastadora tragedia que vivió Noruega cuando un extremista de derecha bombardeó el distrito gubernamental de Oslo y atacó a más de 500 jóvenes que se encontraban en un campamento de verano en la isla de Utøya. El atentado dejó un total de 77 muertos y más de un centenar de heridos, muchos de ellos adolescentes. 

"Tenemos una discusión pendiente sobre la matanza de Utoya, aún no hemos hablado de qué podemos hacer para evitar que algo así ocurra de nuevo", dijo Poppe en una entrevista con Efe con motivo del estreno de  película tras su paso por la Berlinale.

La nueva película de Erik Poppe se centra en el ataque del extremista a los jóvenes en campamento y transcurre en el mismo lapso que duró el atentado: 72 minutos. En ellos el director noruego buscó retratar la luz en medio de la oscuridad que generó la masacre, su película es definitivamente capaz de transportar al público a la isla de Utøya, para que viva en carne propia el miedo que aquellos jóvenes padecieron mientras luchaban por sobrevivir.

Atentado Utøya (2019) tiene un realismo casi que de carácter documental, y ello tienen todo que ver con las decisiones de su director en cuanto a la narrativa, Poppe eligió irse sin cortes durante los 72 minutos, rodó en tiempo real con una puesta en escena limpia, real, sobria, rigurosa y comprometida con con recrear el desconcierto, la angustia y el pavor que vivieron los jóvenes acampados en esa isla noruega hace 7 años, cuando Anders Breivik mató a sangre fría a 69 de ellos. 

Lo que le interesaba a Poppe era tener un punto de vista crítico frente a los hechos que sucedieron el 22 de julio, para crear una cinta honesta y respetuosa con las víctimas. Y si bien fue claro desde el origen del proyecto en cuanto al uso de la ficción para lograr una historia que resonara más y conectara con gente de cualquier lugar del mundo, Poppe realizó un trabajo de investigación exhaustivo: entrevistó a más de 20 jóvenes sobrevivientes del atentado y a sus familias. Antes de iniciar el rodaje afirmó "Ellos serán mis ayudantes más cercanos para que esto sea lo más real posible".

Atentado Utøya (2019) es poderosamente real, su apuesta estética y narrativa la hacen más interesante de lo esperado. Poppe logra mucho más que hacer memoria de lo currido. 

 

 

 

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