La Libertadores para los colombianos: decepción continental

¿Que cómo les fue a los equipos colombianos en la Copa Libertadores?... No tan bien. Vean por qué

Una gran frustración resultó la participación de los equipos colombianos en la Libertadores. Luego de importantes actuaciones continentales en los últimos años, el 2017 dejó sólo decepciones. Para empezar, Colombia contaba con la actuación de 5 equipos (Millonarios, Junior, DIM, Nacional y Santa Fe), algo que hacía bastante tiempo no se daba, y los grupos o llaves que les correspondían, estaban acorde al desafío y, siendo sinceros, accesibles.

Sin embargo, afirmar que el futbol colombiano es bajo en cuanto a nivel, sería erróneo. Sería equivocado generalizar esta afirmación. Cada eliminación tiene su propio contexto y no es conveniente poner todo y a todos en la misma bolsa. De hecho, desde el 2009 no se daba el fenómeno de ausencias continentales tras la primera ronda (América, B. Chicó, y DIM)

Millonarios, por ejemplo, es un caso excepcional. Todo un proyecto deportivo montado por un DT que a finales de diciembre abandonó el barco. Llega un entrenador experimentado (Russo) y que conoce lo que es jugar torneos continentales. Lastimosamente los tiempos de adaptación y preparación no dieron. Pretemporada corta, en el extranjero y sin conocimiento pleno del plantel a esas alturas. Además, el rival no era poca cosa. Atlético Paranaense se armó fuertemente de la mano de Autuori para levantar la copa.

Junior de Barranquilla padeció de todo un poco. Se dio un lujo innecesario al esperar por Alberto Gamero y a que terminara el torneo con Deportes Tolima. Esto recién se dio el 18 de diciembre (jugó la final vs Santa Fe). El equipo rojiblanco debió nombrar un entrenador mucho antes para tener una preparación más adecuada y acorde a la cantidad de jugadores que llegaron y salieron del club. Con un atenuante: jugó las fases previas de la copa fuera de su casa. Lo hizo en Cartagena y lejos de su afición.

Atl. Nacional era, tal vez, del que más se esperaba. Sufrió una primera vuelta para el olvido, e históricamente de las más discretas que ha disputado. La intempestiva salida de su presidente Juan Carlos De La Cuesta, desestabilizó. La ausencia prolongada de su DT Reinaldo Rueda al inicio (2 meses) debido a una cirugía de cadera, influyó bastante. Los refuerzos no dieron lo esperado, y si vamos más allá, no cubrieron adecuadamente los vacíos de aquellos que marcaron diferencia en 2016 como Berrío y Borja.


Foto de Luis Eduardo Noriega, EFE.

Independiente Medellín jugó la copa con lo justo. La nómina no fue armada para el reto fijado. Tuvo poca pegada por parte de sus atacantes en momentos claves. Faltó mucho equilibrio y contención en el medio y su DT Luis Zubeldía dijo mil verdades en una frase hace un par de semanas: “Hay que entrar muchas veces a la Libertadores para aprender a sobrellevar este tipo de partidos”. Continúa el argentino diciendo que “si entrás cada 6 años (a la copa) es difícil”. Conclusión: al DIM le faltó jerarquía en momentos importantes. Era el equipo que más cerca tenía el boleto a octavos. No lo logró.

Por su parte, Santa Fe sufrió demasiados cambios durante el curso del semestre. Comenzó aplicando la fórmula ganadora de 2016. Infortunadamente la lesión de Tesillo marcó diferencia. Se pasó de 3 a jugar con 4 en el fondo. Bajones individuales en la zaga como los de Héctor Urrego le dificultaron aún más el trabajo a su DT, Gustavo Costas. Al igual que el DIM, carecía de pegada en el frente de ataque. La inestabilidad futbolística de Johan Arango, jugador del cual se esperaba mucho, pasó factura. Al igual que Junior y DIM, tendrá revancha en la Copa Sudamericana.

Hay una verdad de a puño en esta copa. Brasil y Argentina despertaron. 5 equipos brasileños y 3 argentinos clasificaron como primeros de su grupo, lo cual da pie para afirmar, en los 5 casos colombianos, y tal vez como único factor común, que la ropa utilizada en la fiesta de la Libertadores no fue la adecuada. Y saben a qué me refiero.

¿Qué te pareció este contenido?