Lo que hay que saber antes de ver Tiger king, de Netflix

El último fenómeno de Netflix es una serie documental sobre maltrato animal, excentricidades y asesinatos.

Empecemos por un breve resumen de la serie de siete capítulos que se ha robado la atención de críticos y fieles adeptos a Netflix: Joseph Maldonado-Passage era el dueño de un zoológico en Oklahom, ahí albergaba animales exóticos, pero sin duda la mayor atracción eran los tigres. Maldonado se muestra como un personaje particular: sus camisas brillantes, su corte de pelo, su obsesiva afición por las armas, su relación polígama con dos hombres o su carrera como cantante de country, son rasgos que lo convierten en el perfecto protagonista de cualquier reality demente. Y en efecto, y como si fuera poco, él mismo se da cuenta y  produce un reality sobre su vida. 

Pero esta es solo una breve introducción a un relato que parece un guión de ficción sumamente exagerado.  El nudo de la historia se empieza a apretar cuando en escena aparece Carole Baskin, dueña del refugio de felinos Big Cat Rescue y una ferviente detractora de Joe Extotic. La rivalidad entre ambos personajes, los asuntos macabros que giran alrededor de ambos y que incluyen asesinos a sueldo y muertes sin resolver, además de los personajes secundarios que también rayan en lo estrafalario, destapan una olla sobre la situación actual de los tigres en Norteamérica (aunque al final de cuentas, ese tema sea solo una arista más de una novela llena de excentricidades).

Según la BBC, solo en Estados Unidos, y en los 10 primeros días después de su estreno, lo vieron 34,3 millones de espectadores, frente a los 31,2 millones de Stranger Things, según datos de la consultora Nielsen. Para la BBC, además de la trama de la historia, el éxito rotundo se debe a que su lanzamiento se dio en medio de la cuarentena a causa del coronavirus y esto fue una catapulta para que mucha gente la viera y creará una conversación digital alrededor de esta. 

Antes de verla, hay que saber que nos vamos a encontrar de frente con una historia siniestra, donde los animales se convierten en una moneda valiosa y en un fetiche. Escenas como la de Joe Exotic separando a un tigre recién nacido de su madre para llevarlo a una cuna en su habitación o miles de personas queriendo pagar una entrada para tomarse fotos con los tigres bebes, ponen de nuevo el tema sobre la explotación animal en los zoológicos. 

En siete capítulos Joe Extatic, además de mostrar todas sus peripecias para lograr calmar su sed de fama, se desborda en acciones e insultos hacía su rival que van desde dispararle a una muñeca inflable disfrazada como Carol, hasta  emitir toda clase de ofensas misóginas. Sin embargo y para sorpresa de muchos, es ella la que en redes sociales ha recibido un maltrato igual o mayor al de la persona más cruel de todos los capítulos: el mismo Joe Exotic. Vale entonces, al final del documental, preguntarse por qué ella termina siendo igual de villana y si se merece realmente ese maltrato aún cuando no se le ha demostrado ningún crimen. 

En la parte final del documental se entregan preocupantes cifras, por ejemplo, hay entre 5.000 y 10.000 tigres viviendo en cautiverio en Estados unidos, mientras que menos de 4.000 continúan en libertad. Si bien este documental logra mostrarnos esa obnubilación de las personas con los tigres, se convierte en un producto adictivo donde el mayor atractivo tiene que ver con los protagonistas. Para el New York Times la mayor preocupación de los críticos del "King Tiger" es que la conversación que ha provocado, especialmente en torno a sus personajes, podría generar una dinámica similar y no una preocupación real y lo contrapone con el caso de "Blackfish", un documental sobre los problemas en la industria de los parques acuáticos, que logró generar una conciencia. 

El documental es sin duda una serie adictiva, que pone al espectador a elegir bandos y a reírse sobre la extravagancia, aún cuando de fondo se estén tocando temas crueles. 

 

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