“KiCk i” de Arca

Un disco que llega para refrescar las etiquetas.

No sé si estemos preparados para entender todo lo que Arca quiso expresar y plasmar en su nuevo disco. Un trabajo musical sin ataduras, sin géneros ni etiquetas. Un disco que sin duda puede ser de lo más relevante este año. La unión de lo experimental y lo pop, una unión de dos mundos que si bien se pueden percibir lejanos, Arca logra mezclar con tal genialidad que ha logrado trascender, ir más allá del nicho al que pertenece.

Arca es una productora musical latinoamericana, venezolana, radicada en Europa, en Barcelona. Inicialmente conocido como Alejandro Ghersi, realizó colaboraciones con Björk, Kanye West, FKA Twigs, Kelela, entre otros. Y luego de presentar trabajos como "Mutant" (2015) y "Arca" (2017), su nombre cobró identidad propia y decidió llamarse Alejandra y ser ella, aunque tenga muy clara su posición no binaria para referenciar o clasificar los géneros sexuales tradicionales. 

Luego de esta pequeña introducción es el momento de entrar en "Kick i" (2020). Y no hay mejor inicio que "Nonbinary" porque en esta canción presenta, a manera de intro, lo que uno puede llegar a sentir a lo largo del álbum, particularmente si nunca ha escuchado su música, pero si el caso es el contrario y uno ya ha navegado por sus discos anteriores o colaboraciones, siente como si ya hubiera transitado estos momentos sonoros. La canción inicia de una forma lenta pero casi a la mitad de la misma se convierte en una pieza caótica y  llena de contrastes, para finalizar con unos arreglos de cuerdas que regresan al escucha a la Tierra. Y tal vez también uno entienda un poco el pasado musical y las influencias de ella, su amor por Aphex Twin y Nice Inch Nails. 

Le sigue un bello corte llamado "Time", y aquí uno entiende la importancia del orden de las canciones. Es como una especie de preparación para lo que se avecina. Una canción que tiene mucha tensión pero que se va aplacando con la voz casi celestial que la acompaña. Y al final de la misma se sienten unas percusiones premonitorias que finalmente desencadenan en la tercera canción, que se puede llegar a describir como un reggaetón industrial. "Mequetrefe" hace bailar, contagia, y para los amantes de este género podría ser “una más”, pero todo cambia hasta el punto en que se pierde el tupatú tan homogéneo para transformase en una canción con numerosas capas y arreglos, en términos de producción. El ritmo trata de no extraviarse, pero finalmente la evolución experimental y casi industrial absorbe esos ritmos tradicionales, que al final se recuperan y vuelven a la “normalidad” para finalmente confundirse otra vez en una nube de filtros y efectos. En resumen, una canción fuera de este mundo.

El rumbo sonoro sigue marcado por las variaciones musicales, por la mezcla de ritmos acoplados magistralmente en postproducción, generadores de caos, de kicks o beats impetuosos que, a pesar de ser constastes, siempre dejan espacio para una serie de “ruidos” que vienen y van. Al final la voz se convierte en hilo conductor de una canción llamada "Riquiqui", una perfecta muestra del lado más latino de Arca.

Este disco es un sube y baja, un carrusel lleno de emociones. La calma regresa con "Calor", la quinta canción del álbum. Acá el disco tiene un momento de inmensidad gracias a la dulzura en la forma de cantar de Arca, y también postrando la magnitud en términos de producción, que da paso a un momento único en la discografía de los dos artistas que participan: por un lado, Björk que con su habitual entonación sorprende cantando en español e integrándose a una canción que pareciera escrita especialmente para ella; por el otro Arca, logrando llevar y presentarnos una canción tan pero tan Björk en un disco propio, en un disco de Arca. Es difícil tratar de describir lo que sucede en "Afterwards", parece como un capítulo ya vivido en la discografía de la artista islandesa pero también se enmarca a la perfección en ese momento de "Kick i"  y tal vez esto cobra más sentido cuando en la mitad de la canción, irrumpen percusiones muy sintéticas que le dan paso a la particular voz de esta compositora y productora venezolana.

Con "Watch" el ritmo vuelve al disco y siguen las invitadas. En términos sonoros es una canción que se acopla y sincroniza a la naturaleza musical de la londinense Shygirl, y además es un momento que seguramente le trajo muchos recuerdos a Arca cuando vivió en la capital inglesa, en donde es sonido de Watch es tan particular u propio que casi que se puede respirar en el aire. 

Otra de las invitadas es Rosalía, que participa en la octava canción del disco. Cantando “Estamos bendecidas” y seguramente bailando mucho a la hora de grabar esta canción que sin duda es la más “pop” del álbum, no solo por la intervención de la cantante catalana, ya convertida en ícono mundial, sino porque tiene una estructura no tan experimental; solo en la mitad se interrumpe el beat con unos “ruidos” que aterrizan un poco el ritmo explosivo y al final se siente el perreo más intenso, que con el “Pégate” va sugiriendo que hay que bailar hasta el final.

El sonido electrónico y experimental regresa a "Kick i" con "Rip the slit", un momento muy personal y totalmente Arca, su sonido y la propuesta de avanzada dejan claro que es una de las grandes productoras y compositoras de la presente década. El rumbo experimental avanza con "La Chiqui", muy cercano a los amantes de los sonidos electrónicos cercanos al IDM y a los del músico británico Aphex Twin. En esta ocasión colabora con Sophie, artista que cuenta con un historial de colaboraciones con artistas como Flume y Kim Petras. Se integra a una canción concebida para sus características sonoras. Caos y dulzura pueden ser los calificativos para este momento.

La penúltima canción es un cover de la popular agrupación Latin Dreams, ¿quién no se acuerda de '"Quiero una chica"?, seguro muchos la bailaron y la cantaron, pero también seguro otros la ocultan como uno de sus guilty pleasures más profundos. El asunto es que Arca quiso rendir un tributo a una canción que marcó generaciones y probablemente a ella, pero decidió llamarla "Machote".

En el cierre del disco aparece "No queda Nada", un momento perfecto. Una canción que comprime no solo todo lo expresado en el álbum, sino la vida musical de Arca. Es el resumen de lo que ha sido su carrera artística, es la canción perfecta para un disco que puedo decirlo sin titubeo, es perfecto. Hay que cerrar los ojos y dejarse llevar.

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