La Defensa del Dragón, el retrato cinematográfico de una Bogotá nostálgica

La Defensa del Dragón, el retrato cinematográfico de una Bogotá nostálgica

El 27 de julio se estrenó en las salas de cine del país la ópera prima de la bogotana Natalia Santa, con la que llegó al Festival de Cannes. Apoyar el cine colombiano es ir a verlo. Invitados.

La Defensa del Dragón (2017) llegó a la cabeza de Natalia Santa Carrillo a raíz de una serie de fotografías que tomó su esposo, el fotógrafo Iván Herrera, en el centro de Bogotá; una de ellas, capturada a través de una ventana, plasmó en papel fotográfico los rostros de los transeúntes, y sus historias de vida se convirtieron en un enigma para Natalia.

¿Cómo se llamarán? ¿Dónde vivirán? ¿Qué harán en sus tiempos libres? ¿Por qué estaban tan tristes? o ¿Preocupados?... La mente de Natalia, escritora, inició un viaje acompañada por su imaginación y alentada por eaquellos anónimos que años más tarde llevaría a la pantalla grande.

La atmósfera de la película es la de una Bogotá que no se atreve a dejar su pasado. Es la de las esquinas grises y rotas. La de pequeños cafés que solo habitan viejos pensionados. La de un club de ajedrez llamado Lasker en la séptima con 22 y una relojería que produce, entre otras cosas, melancolía. La Bogotá del que va con prisa, pero también del que se atreve a levantar la mirada y ver más allá que sus pies sobre el pavimento. La Defensa del Dragón (2017) se desarrolla en un entorno popular y a la vez ignorado.

Entre escena y escena Natalia nos deja un recuerdo de lo simple, diálogos cero pretenciosos pero con un mensaje respecto a la toma de decisiones que queda retumbando en nuestras mentes ¿lo asumimos o dejamos?.

Con planos limpios y estáticos, esta película nos llevó a Cannes y por primera vez con una mujer en la dirección, La Defensa del Dragón (2017) fue seleccionada en la Quincena de Realizadores en la más reciente edición del Festival. Ópera prima de una literata bogotana que ha trabajado por muchos años como guionista para televisión y años después se atrevió a ser la directora de su propia película, la que lleva por nombre la jugada en el ajedrez de contraatacar en el centro del tablero con un peón lateral.

Natalia Santa Carrillo estuvo en Pereira presentando su película y aquí, en una sale de cine independiente nos contó sobre la misma.

(...) Y fue así como una película que retrata una cotidianidad bogotana llegó a Cannes, ¿cómo fue esa experiencia para ti, para el equipo?

Fue increíble. Fue pasar de estar trabajando en el primer corte de la película preguntándonos si estaríamos haciendo las selecciones correctas, si era la estructura que queríamos, si se entendía, si los personajes estaban transmitiendo lo que queríamos. Yo particularmente con mucho miedo de no haber podido lograr lo que sentía que estaba en el guion y no lo veían tan claro, y de repente lo que sigue es que nos piden la película para la Quincena de Realizadores. Edouard Waintrop dice cosas divinas de la película, de los personajes, de lo que le había conmovido y reído, y entonces dijimos, “sí, vamos por el camino correcto, porque si él logra ver eso y entenderlos es porque lo hicimos bien”.

Luego fue estrenar allá, ver a gente de otros países decir que se habían sentido identificados con la película, que se conmovían con los tres personajes, y que sentían que los conflictos eran súper universales. Cada vez que alguien disfruta la película, es un triunfo.


¿Cómo ves, o qué reflexionas, de las demás mujeres cineastas que hay en Colombia?

Yo creo que en Colombia ya hay una buena cantidad de mujeres haciendo cine, ya sea como directoras, como guionistas, como productoras, o sea, estamos en todos los lugares, y estamos haciendo cosas interesantes y diferentes. Este año serán como unas cuatro o cinco películas de mujeres colombianas, y creo que va haber mujeres para mucho rato.

¿En qué estado ves el apoyo de empresarios o demás al cine? ¿Será que el cine se sigue tropezando con los mismos obstáculos de hace 10 años?

Digamos que por fuera de los fondos del Ministerio de Cultura, de Idartes, y de los apoyos regionales, es totalmente precario. Yo creo que la industria, o la empresa privada, no está haciendo ningún esfuerzo por apoyar el cine colombiano. La distribución y la exhibición son muy difíciles de lograr, no hay presupuesto para promoción. Claro, se están haciendo ahora muchas más películas porque hay apoyo a todo el proceso de realización de las películas, pero luego hay un abandono total. No creo que sea justo que una película colombiana entre a competir en igualdad de condiciones con una gran producción norteamericana con presupuestos de millones de dólares. Y pues ahí nos falta generar muchos apoyos.

¿Crees que si 'La Defensa del Dragón' no hubiese llegado a Cannes hoy no se estaría proyectando en las salas de cine del país?

Estoy totalmente segura de que una película como La Defensa del Dragón tendría muy pocas posibilidades de distribución y promoción, y que igualmente en los medio hubiera provocado muy poco interés si no hubiera estado en Cannes. Para nosotros haber estrenado allá, implicó, además de toda la visibilidad, el interés de los medios y de los distribuidores. Además, donde creo que hace falta un gran apoyo también, es a los exhibidores independientes que hacen grandes esfuerzos por mostrar las películas colombianas o en general cine independiente de otros países, que con muy pocas ventas y asistencia, gracias a ellos las películas se pueden ver en otras ciudades pequeñas o intermedias.

Hablando de ti como realizadora, siempre has dicho que no te consideras una directora, sino una contadora de historias, ¿cómo llega Natalia dirigir un proyecto audiovisual?

Fue una gran transición porque yo venía de escribir para un lenguaje de televisión y pasar al leguaje del cine es bien distinto, es pensarlo en otros términos. Entonces cuando hice La Defensa del Dragón fue porque ya la tenía clara visualmente, y porque quería hacerla y sentí que podía hacerla. Sentí que el hecho de que viniera de unas fotografías de Iván también me daba una claridad visual y una propuesta muy concreta. Pero de esa idea a que se realizara fue un proceso muy largo. Fueron cinco años de creer que podía hacerlo, de trabajar en función de la película, de traducir ese guion a la imagen, de contemplar unos aspectos que para mí eran desconocidos, de empezar a pensar en términos de sonido, de luz, de cámara, y todo lo que está ahí en el guion traducirlo a imagen. Fue un proceso largo, de afianzarse hasta que ya nos ganamos el premio de producción y ya nos tocó hacerlo, ya no había que esperar más.

La película nos muestra a tres personajes que siempre son víctimas de sus propias decisiones, ¿tú crees que los colombianos nos podemos ver reflejados en ellos?

Yo creo que sí. Yo creo que somos un país muy afectado por problemas sociales profundos, décadas de problemas de guerra, de hambre, de violencia. Un país donde hay muchísimas víctimas pero dentro de este país también hay, sobre todo dentro de las ciudades, unas historias urbanas de personas que son víctimas solo de sus propias decisiones, entonces digamos que quería salir un poco de ese esquema de víctima y victimario y hablar de dramas que son a veces más complejos de mostrar y de desarrollar como los dramas cotidianos donde nada es obvio. La víctimas no es obvia, el victimario no es obvio, el drama no es obvio y el dolor tampoco, sino que tienes que ir indagando y acercándote a la esencia del personaje y ahí es donde están estos hombres que son víctimas de sus propias decisiones.

Habiendo estudiando literatura, y ahora que estuviste al mando de un audiovisual ¿cuál crees que sigue siendo tú mejor forma de comunicarte con el espectador: lenguaje escrito o visual?

Escrito, claramente. Me gusta escribir, me gusta inventar historias, todo el tiempo estoy en función de inventarme algo, de crear historias para distintas plataformas y formatos, eso es lo que hago. Digamos que dirigir se vuelve una consecuencia de escribir; no le veo sentido a dirigir una cosa que escribe otra persona, por ejemplo, ¿para qué? yo por eso siento que no soy directora. Un director ve sentido en dirigir cualquier cosa, yo solo quiero contar mis historias, entonces en ese mismo sentido puedo seguir escribiendo para que otros hagan, pero no dirigiré cosas que otros escriben.


En la cotidianidad de Natalia Santa ¿a quién ve, a quién lee, y a quien escucha?

Veo de todo, veo cine, televisión, series. Acabo de terminar de verme Better Call Saul (2015) que me gusta amucho y quisiera hacer una serie así. De cine no tengo como una línea para decir que solo veo este tipo de cine. Hay cosas que disfruto, hay otras que no y que cambio y no sigo viendo. Veo cine colombiano, si no se puede en las salas, fuera de las salas, me gustó mucho Gente de Bien (2014) de Franco Lolli, La Tierra y La Sombra (2015) de César Acevedo, y tengo muy buen pálpito con películas colombianas que vienen. También vi una francesa que estuvo en Cannes que me gustó mucho Happy End (2017) de Michael Haneke y cada vez que pienso en ella me gusta más.

Leo muy por azar. Muy lo que me llegue en el momento, no tengo un derrotero para eso. Leo novela, cuento, de vez en cuando me leo unos poemas. Cuando estaba en la universidad me gustaba mucho Vladimir Nabokov, me gustaba la forma en que lograba estos personajes bastante irritantes y muchas veces políticamente correctos, lograba que el lector se comprometiera con ellos y los entendiera, entonces creo que hay algo de eso en los personajes de La Defensa del Dragón. De autores colombianos me gusta mucho Tomás González, mi libro favorito es La Historia de Horacio, me encanta.

Y para escuchar igual. Eso es como por épocas, músicos que van y vuelven. Me gustan los tangos, la balada romántica, y obviamente el rock, que fue con lo que crecí, lo que me conecta con mi juventud y las emociones más grandes. Me encanta David Bowie y cuando era joven me encantaba Pixies. Escucho Radiónica y me gustan las cosas que proponen ritmos diferentes, que son arriesgadas y que no es la misma baladita pop, que creo que eso ya no se debería hacer más. Bomba Estéreo por ejemplo, creo que es arriesgado y propone cosas, Systema Solar por supuesto, Velandia, Monsieur Periné, y por ejemplo para la película, la canción que hace Gonzalo De Sagarminaga, el actor principal, que es músico, me fascina porque creo que tiene una cadencia y un sonido diferente.

 

 

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