¿De qué trata el SXSW?

Sin importar las crisis económicas globales y el gigantesco cambio en la industria de la música, la versión 27 de uno de los festivales más grandes de Estados Unidos y del mundo, se llevará cabo hasta el próximo domingo.

Por: Héctor Mora

El Festival South by Southwest es un evento que existe desde 1987, como plataforma centrada en la industria y el medio musical, complementado años después por un componente de cine independiente, sumando al desarrollo interactivo y tecnológico.

Adicionalmente un gran número de paneles, discusiones, entrevistas, presentaciones y eventos especiales, se unen a las conferencias programadas, incrementando el volumen de presentaciones totales y haciendo de este un evento superior a muchos Festivales del mundo. El año pasado participaron más de 2.000 propuestas musicales, presentadas en 100 escenarios diferentes de la ciudad de Austin, Texas, durante 6 días de programación musical.

El evento también reúne a muchos promotores, agentes y personas relacionadas con la industria de la música, quienes en realidad buscan nuevos talentos. Se calcula que entre el 70%  y el 75% de los protagonistas del negocio musical asisten al SXSW cada año. Esto le permite a músicos amateur, codearse en un espacio competitivo, organizado y realmente disponible para surgir.

 

Se estima que durante el festival, más de 250.000 personas entre artistas motivados y personal de la industria, se reunen en Austin, una ciudad que sin necesidad de invertir una gran cantidad de dineros públicos en el evento, recibe del mismo tantos beneficios, que podría considerarse una ‘Vaca Sagrada’. Por citar algunos datos, para el año 2013 el impacto económico del Festival superó los 200 millones de dólares, mientras que en 2011 fueron 167 millones y en el 2010 tan sólo 113 millones. 

El impacto alrededor de la promoción de productos tecnológicos, ropa, bebidas, alimentos, entretenimiento y accesorios para la industria del cine o la musica, es gigantesco. La generación de empleos temporales llega a tal punto, que una agencia de marketing decidió hace años vincular habitantes de la calle como transmisores humanos de WiFi, que sostienen pequeñas antenas por el centro de Austin, para dar abasto con la demanda de red por parte de los asistentes.

Con tanta actividad  alrededor de las cifras y con tantos participantes de diferentes áreas, es innegable pensar que hacerse notar o sobresalir es cada vez más difícil. Sobretodo si hablamos del escenario musical, donde las características y los actores del negocio han cambiado, tanto en su roll como en importancia.

Si a eso le sumamos el hecho de que sólo 37% de los grupos participantes reciben honorarios por sus presentaciones, es claro que la pregunta sobre si los esfuerzos en gastos y traslados se ven reflejados en resultados de algún tipo.

La respuesta concreta no la puede suministrar el autor, pero por testimonios de muchos artistas a múltiples medios de comunicación, los resultados dependen de una serie de factores como la suerte, la calidad de la propuesta musical para destacarse entre un sin número de artistas, los contactos que se tengan antes del evento y los generados durante el evento. Pero sobretodo, dependen de la claridad de la banda frente a qué es lo que está buscando. Es tan grande el Festival South By Southwest, que obliga a entrar en una dinámica no muy cercana a nuestro entorno latinoamericano, y es realmente saber qué hacer antes de ir, qué se quiere buscar y qué se pretende difundir del artista, tanto a mediano como largo plazo.

Es cierto que  los bookers, programadores y periodistas más importantes del mundo se dan cita anual en ese escenario, por lo que es muy fácil presentarse en un bar ante 100 o 200 personas con un poder de tanto impacto, como lo podría tener un coliseo con 10.000 asistentes. No en vano, en sus escenarios pequeños fueron ‘descubiertos’ artistas que van desde John Mayer, Japandroids, Polyphinc Spree, José Gonzalez, The Lumineers o Icona Pop, hasta los muy recordados Hanson. También ha sido el escenario de lanzamiento para plataformas digitales tan fuertes como Myspace, Twitter o Foursquare.

Simplemente el mundo de la música ha cambiado tanto, que cada vez es menos predecible y las respuestas a muchas inquietudes todavía ni se ven en el horizonte. Lo cierto es que con esos cambios, la gestión y el trabajo de promoción o popularización de un grupo, han evolucionado en estrategia y tanto por calidad como por volumen de participantes, el mejor escenario para enterarse de qué está pasando, qué sucede en la música y conocer a los que propician esas discusiones, es sin lugar a dudas el lugar donde se piensa en grande y se pega más duro… Recuerden… ¡Everything’s bigger in Texas! 


SXSW.com

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