Sharif y Rapsusklei presentan La música de los días rotos, un disco que salda una promesa de infancia
Radiónica conversó con los dos artistas sobre el origen del disco, el proceso creativo colectivo y la relación emocional que su música ha construido con América Latina.
Radiónica: Este disco se siente como una colaboración muy esperada dentro del rap en español. ¿Por qué llega ahora La música de los días rotos?
Sharif: Esta es una promesa que nos hicimos de niños. De esos niños que empezaron a rapear por las calles de Zaragoza hace ya muchos años y que siempre habíamos estado posponiendo. La vida, por fortuna, nos ha permitido trabajar mucho, hacer música y vivir de ella, pero siempre habíamos tenido esta promesa pendiente.
Siempre estábamos colaborando en discos del otro, yo salía en discos de Rapsus, él en los míos, incluso hicimos Curso básico de poesía con Juaninacka. Siempre había canciones juntos, giras juntos… pero nunca habíamos terminado de encontrar el momento correcto.
Y ya hace unos cuatro o cinco años empezamos a decir: hermano, tenemos que ponernos serios con esta promesa. Este disco ha sido eso, saldar la deuda de dos chavales que soñaban con vivir del rap, con salir de sus fronteras y poner su ciudad en el mapa. Sentíamos que este era el momento por madurez, por profesionalidad y también porque teníamos a bordo a Gordo del Funk, Bombony y Montana muy centrados, muy inspirados. Había que aprovechar esa vibra.
Radiónica: A ustedes los hemos visto colaborando muchas veces. Pero hacer un álbum completo juntos es otra cosa. ¿Por qué creen que esta colaboración se concreta después de tanto tiempo?
Rapsusklei: Como te ha dicho Sharif, esto viene desde el día en que nos conocimos casi. Nosotros rapeamos desde muy jovencitos. Nos conocimos en 1993, imagínate para que veas la magnitud de esta pequeña culminación.
En todos mis discos, por lo menos hasta Origami, sale Sharif. Y yo también aparezco en sus discos. Además hicimos Curso básico de poesía junto a Juaninacka. También muchas veces nos llamaban para colaborar y terminábamos los dos en la misma canción.
Hemos hecho giras juntos, hemos convivido media vida. Pero por caprichos del destino nunca habíamos terminado de hacer el disco.
De hecho lo íbamos a hacer cuando salió Curso básico de poesía, pero Juaninacka empujó más que nosotros, que éramos un poco más tranquilos en ese aspecto, y dijo: venga, vamos a hacer un disco los tres. Y nos dejamos llevar.
Luego cada uno siguió con sus giras, sus proyectos. Yo me vine a vivir a Barcelona y ya ni siquiera estábamos en la misma ciudad. Hasta que el año pasado nos encerramos en una casa y dijimos: de aquí no salimos hasta que salga algo.
Radiónica: ¿Qué puede esperar la gente de este disco que no hayan escuchado antes en sus colaboraciones?
Sharif: Creo que una de las cosas más bonitas de este disco es que no solo es un tándem de Rapsusklei y Sharif. Como te decía antes, Gordo del Funk, Bombony y Montana son el otro 50% del álbum.
Desde el inicio teníamos muy claro que no queríamos hacer un disco que sonara a lo que Rapsus haría en solitario ni a lo que yo haría en solitario. Sí usaríamos nuestras habilidades y todo lo que hemos aprendido durante estos años, pero queríamos ir hacia otro lugar.
Y juntarnos con Gordo y Bombony no solo nos dio una nueva dimensión musical, porque son productores increíbles, sino que también nos dio algo que nos gusta llamar colágeno musical. Son más jóvenes que nosotros y eso nos ha aportado una energía distinta.
Además el proceso creativo fue muy comunitario, muy democrático. Cuando haces trabajos colectivos lo importante no es el ego ni la autoridad de nadie, sino el beneficio de la canción.
Éramos cuatro mentes trabajando. El que tenía la mejor idea era el que dirigía esa canción. Podía pasar que yo llegara con un verso y la tribu me dijera: hermano, esto tienes que volver a hacerlo. Y yo lo hacía. Lo mismo con versos de Diego o con ritmos de los productores. Nadie mandaba: mandaba la canción.
Radiónica: Si tuvieras que describir el sonido de La música de los días rotos, ¿cómo lo harías?
Rapsusklei: Es una pregunta difícil porque yo siempre he sido malo para las etiquetas. He hecho rap melancólico y nostálgico, pero también hip hop más clásico, incluso reggaetón o dancehall. Las etiquetas no van mucho conmigo.
Pero sí que el propio nombre del disco ya te lleva a un paisaje musical. Básicamente es el rap que llevamos haciendo toda la vida Sharif y yo: un rap más poético, más literario, más melancólico.Hablamos de la vida, de la muerte y del amor. Esas tres cosas están siempre presentes.
Además en las canciones hablamos un poco de todo y de nada al mismo tiempo, que es lo que tiene la poesía. Lees un verso hoy y dentro de tres años puedes entender otra cosa distinta.
Radiónica: Hay algo muy emocional en este disco y también un componente de nostalgia. ¿Qué lugar ocupa esa nostalgia en La música de los días rotos?
Sharif: Curiosamente eso es algo que nos ha sorprendido mucho. Cuando hacemos canciones no pensamos demasiado en las expectativas de la gente. Pero el feedback que estamos recibiendo es que todo lo que la gente esperaba de nosotros está ahí.
La esencia de Rapsusklei y Sharif está muy presente en el disco. Nos reconoces todo el tiempo. Pero al mismo tiempo, gracias al proceso colectivo y a esa energía nueva de los productores, hemos conseguido llegar a lugares distintos dentro de nosotros mismos. Llegar a las mismas emociones desde caminos nuevos.
Eso creo que es lo que le da frescura al disco.
Radiónica: Ustedes han girado mucho por América Latina. ¿Cómo creen que este disco puede conectar con el público del sur global?
Rapsusklei: Creo que tenemos un corazón latino, sinceramente. Nos gusta ese drama y esa intensidad emocional que hay en la música latinoamericana. Sharif y yo somos personas nostálgicas y melancólicas. Cuando escribes lo que haces es vomitar el alma, y lo que sale es eso.
Además llevo más de quince años yendo a Latinoamérica dos o tres veces al año. He conectado muchísimo con el público de allá. A veces incluso siento que me representa más que mi propio país.
Creo que transitamos los mismos vértices emocionales.
Sharif: Totalmente. Primero tenemos el vehículo del lenguaje, que ya nos hermana de manera directa.
Pero además está esa manera de sentir el arte. Esa idea de que la música tiene que arañarte, hacerte sentir cosas, incluso dolerte un poco.
Nosotros intentamos hablar el lenguaje universal, que es el de las emociones. Esa es nuestra única ambición: hacer canciones que emocionen. Y si eso conecta con la gente, entonces el trabajo está hecho.
Después de más de tres décadas de trayectoria dentro del rap en español, Sharif y Rapsusklei finalmente cumplen esa promesa que empezó en las calles de Zaragoza cuando apenas eran dos adolescentes con un micrófono y muchas ganas de rapear. La música de los días rotos termina siendo, entonces, el encuentro de dos caminos que siempre han estado cerca y que ahora se cruzan de manera definitiva en un álbum que habla, sobre todo, el lenguaje que ambos han defendido desde el inicio: el de las emociones.