Catlo, el sonido del neoperreo del suroccidente colombiano
Entre las montañas andinas también se está construyendo una escena del género urbano que rompe los prejuicios sobre lo que suena en el suroccidente colombiano. Desde Pasto, Catlo ha encontrado en el neoperreo, el trap y las estéticas dosmileras una forma de hablar sobre el cuerpo, la autonomía y las experiencias de las mujeres. Su más reciente lanzamiento, Chula, marca un nuevo momento dentro de un proyecto que nació entre becas universitarias, trabajos para sostenerse y una convicción que nunca dejó de acompañarla: hacer música.
Radiónica conversó con la artista nariñense sobre el camino que la llevó a dejar una carrera en Geología para dedicarse por completo a su proyecto, la importancia de construir redes entre mujeres y lo que representa Chula, una canción que terminó cambiándole la vida.
Radiónica: ¿Cómo empezó tu relación con la música? ¿Siempre estuvo ahí?
Catlo: Mi primer recuerdo es en preescolar. Participé en un festival de la canción y fue la primera vez que sentí que servía para algo relacionado con el arte. Después nunca dejé de cantar.
Cuando tenía once años llegó Factor X a Pasto y convencí a mis papás de que me llevaran. Ellos me tuvieron muy jóvenes y trabajaban muchísimo, entonces para mí era un esfuerzo enorme que pidieran permiso para acompañarme. No pasé y ese fue mi primer "no" grande. Me acuerdo que pensé: "les hice perder el tiempo, no voy a volver a cantar". Pero eso me duró unos meses. La música nunca me soltó.
Radiónica: Después terminaste estudiando Geología. ¿Cómo convivía ese sueño con una carrera tan diferente?
Catlo: Yo no entré a Geología porque quisiera dejar la música. Entré porque necesitaba una beca para poder estudiar. Mis papás no podían pagarme una universidad y esa fue la oportunidad que encontré para salir de mi casa.
Aun así, siempre buscaba cualquier espacio para seguir cantando. Mientras hacía el curso de ingreso me compré una guitarra y terminé audicionando para una orquesta universitaria. Lo más bonito es que entré porque cantar me ayudaba a ahorrar el desayuno y el almuerzo. Parece un detalle pequeño, pero para mí significaba muchísimo.
Con el tiempo la carrera empezó a pasarme factura. Me dio gastritis crónica por el estrés, por las salidas de campo, por el ritmo de estudio. Durante la pandemia todo empeoró y ahí entendí que no quería seguir viviendo una vida que no me hacía feliz.
Radiónica: ¿Fue en ese momento cuando apareció Chula?
Catlo: Sí. Chula fue una de las canciones que le mostré a una artista a la que yo admiraba mucho y con la que terminé construyendo una amistad muy bonita. Ella escuchó esos temas y me dijo que mi música era buena, que había algo ahí. Chula también representa a las personas que creyeron en mi proyecto cuando apenas estaba comenzando. Siempre voy a agradecer el apoyo de Brattysushi, una artista bogotana muy importante dentro de la escena under, porque fue una de las primeras personas que escuchó mis canciones y me hizo entender que mi música tenía valor. Cuando le mostré temas como Chula, me dio la confianza que necesitaba para creer en lo que estaba haciendo y dar el paso de dedicarme por completo a este proyecto. Ese respaldo fue muy importante para mí y, de alguna manera, esta canción también recoge ese momento de mi vida.
Puede parecer sencillo, pero escuchar eso de alguien que uno admira cambia muchas cosas. Yo necesitaba que alguien creyera en mí para atreverme a tomar esa decisión.
Después dejé la carrera, conseguí otra beca para estudiar inglés, empecé a trabajar en un call center y desde hace cuatro años mi vida ha sido eso: trabajar para sostenerme y dedicar todo el tiempo posible a hacer música.
Por eso Chula significa tanto. Representa el momento en el que decidí creer en mi proyecto.
Radiónica: Además de la música también tuviste un emprendimiento de joyería para el cuerpo. Viendo el videoclip de Chula, parece que ambas cosas dialogaran mucho.
Catlo: Totalmente. Yo hacía joyería artesanal para el cuerpo: body chains, cadenas y accesorios. Era mi forma de sostenerme económicamente y gracias a eso conocí a muchísimas personas.
Pero también me ayudó a cambiar la forma en la que veía mi cuerpo. Yo diseñaba esas piezas pensando en mí y luego veía a otras mujeres usándolas y sintiéndose lindas. Eso me hizo entender que no necesitamos responder a un estándar de belleza para sentirnos bonitas.
Hoy esa misma idea atraviesa mi música. Me gusta pensar el cuerpo como un lugar de libertad.
Radiónica: En tu música hay referentes claros del neoperreo. ¿Qué encuentras en ese movimiento?
Catlo: Me gusta mucho porque siento que muchas artistas han logrado darle la vuelta a un género donde tradicionalmente las mujeres ocupaban otro lugar.
Una referente muy importante para mí es Bad Gyal. Me gusta que defienda la posibilidad de ser quien es sin sentir que tiene que modificar su cuerpo para responder a lo que otras personas esperan.
Eso me inspira muchísimo. Quiero que mi música también pueda transmitir esa tranquilidad de decir: este es mi cuerpo, esta soy yo y no tengo que pedir permiso para habitarme.
Radiónica: ¿Cómo ha sido construir este proyecto desde Pasto?
Catlo: Es difícil porque aquí hay muchísimo talento, pero muy poca industria. Hay músicos increíbles, bandas increíbles y artistas muy preparados, pero hacen falta más espacios.
Además, para las mujeres sigue siendo más complicado. Muchas veces siento que soy la única mujer en ciertos escenarios y me gustaría que hubiera muchas más.
Por eso decidí comprar mi propia interfaz, mi micrófono y mi computador. Quería que nada se convirtiera en un impedimento para hacer música y también tener la tranquilidad de trabajar desde mis propios espacios.
Radiónica: En la conversación hablaste varias veces de la importancia de las mujeres que has conocido durante este proceso. ¿Qué han significado esas redes para ti?
Catlo: Han sido de las cosas más bonitas que me ha dado la música.
Yo no tuve una infancia fácil. Me mudaba constantemente, había muchas dificultades económicas y hacer amistades nunca fue sencillo. Ya en la adultez entendí que también tenía que aprender a construir relaciones sanas.
Las redes sociales me ayudaron mucho a conocer personas con quienes compartía intereses. Con varias artistas terminé construyendo amistades muy bonitas y entendí que las cosas pueden hacerse desde el respeto, el cariño y el amor por el arte.
Siento que cuando esas redes están conformadas por mujeres pasa algo muy especial: además de surgir colaboraciones, también aparece una red de apoyo que hace mucha falta.
Radiónica: ¿Qué viene ahora para Catlo?
Catlo: Quiero seguir lanzando música. Chula abre una etapa muy importante para mi proyecto y quiero seguir explorando este sonido, hacer colaboraciones y demostrar que desde Pasto también se puede construir una propuesta de neoperreo con identidad propia.
Espero que la gente escuche la canción y también todo lo que viene después de ella, porque siento que apenas estoy empezando a mostrar quién soy como artista.
Chula también llega acompañada de una apuesta audiovisual que complementa el universo estético de Catlo. El videoclip, dirigido y editado por Dalcon, traduce en imágenes la identidad de la canción a través de una propuesta inspirada en las estéticas dosmileras y la diversidad de formas de habitar el cuerpo. La producción musical estuvo a cargo de Koda, quien aportó el sonido que articula el neoperreo y las influencias del trap que caracterizan este nuevo lanzamiento.
Con Chula, Catlo reafirma una propuesta que mezcla neoperreo, trap y una estética construida desde la autenticidad. Su proyecto también pone la mirada sobre una escena que crece lejos de los grandes centros de la industria, demostrando que desde Pasto se están gestando nuevas voces para la música urbana colombiana. Mientras prepara los próximos lanzamientos, la artista continúa apostándole a un sonido que convierte la libertad, el cuerpo y la identidad en el corazón de sus canciones.