La reina Bad Gyal y su paso por Colombia
Bad Gyal un referente del reguetón y ha colaborado con artistas colombianos como Karol G, además de conectar con otros nombres de la música urbana nacional. Hablemos de cómo se ha consolidado como una de las figuras asociadas a este movimiento, de sus cruces musicales y del peso de la escena española del trap, el plug, el drill y otros géneros emergentes. Un disclaimer necesario para leer este artículo es que se trata de una historia en construcción y que las definiciones aquí propuestas parten de otras fuentes y testimonios. Comencemos.
Bad Gyal, el neoperreo, el reguetón under y el liderazgo de las mujeres
La periodista Andrea Yepes Cuartas sostiene en su trabajo sobre el reguetón que fue la artista chilena Tomasa del Real quien bautizó el género con el nombre de neoperreo durante una entrevista realizada por Red Bull Radio en Nueva York en 2017. Profundizaremos en este tema en otro artículo dedicado específicamente a explicar de qué va el género, pero vale la pena situar este punto de partida para comprender que se trata, como sostiene Yepes, de “un subgénero del reggaetón nativo de internet y liderado por mujeres que rompe estereotipos de género y se acerca a las comunidades LGBTIQ+ que pocas veces se ven representadas en el reggaetón mainstream”.
LOUD: el podcast que cuenta la historia del reggaeton
En términos musicales, Felipe Garrido sostiene que el neoperreo se caracteriza por bajos distorsionados, beats de dembow simplificados y ritmos de dancehall fusionados con el lo-fi. La música electrónica también tiene un peso importante, al igual que el autotune, que permite jugar con las voces, prolongarlas y ponerlas en frecuencias imposibles. Todo esto se acompaña de letras que resaltan la autonomía de las mujeres sobre su arte y su cuerpo.
Sin embargo, ¿hasta qué punto podemos hablar de Bad Gyal como una artista de neoperreo? La pregunta no es menor, porque una cosa son los sonidos que atraviesan su música y otra, las estéticas, los imaginarios y las narrativas que comparte con esta escena.
En ese sentido, Arlo, DJ y artista venezolana residente en Colombia, propone una distinción interesante. Para ella, Bad Gyal puede leerse desde el universo cultural y visual del neoperreo, aunque su sonido no corresponda estrictamente al género:
“Yo sí la contaría dentro del neoperreo por ese lado, porque el neoperreo mezcla la electrónica con sonidos alternativos y experimentales, pero también tiene una dimensión visual muy importante, relacionada con el empoderamiento femenino y las estéticas queer. A nivel musical, no diría que es neoperreo. Sus géneros principales son una mezcla de dancehall y reguetón; es más bien reguetón alternativo, porque los sonidos siguen estando ahí, incluso cuando toma elementos de reguetones viejos y los mantiene casi como en su forma original”.
Arlo invita a matizar la relación de Bad Gyal con el neoperreo. Su lectura no desconoce que la artista hace parte de ese entorno musical, pero propone mirar también sus dimensiones culturales, estéticas y narrativas.
La propia Alba, nombre de pila de la Bad Gyal, ha insistido en señalar que lo que hace es dancehall en español. Echemos un vistazo a su recorrido artístico, a sus influencias y a su cercanía con géneros como el trap, nacidos y difundidos en entornos digitales, que también han abierto espacios para que las mujeres cuestionen el lugar común de los “objetos sexuales”, entendido durante mucho tiempo como uno de los papeles posibles para ellas en el reguetón.
En todo este proceso, las precursoras del perreo son fundamentales. Ivy Queen se plantó con fuerza en Puerto Rico mientras sus colegas le cantaban a las drogas, las armas y los enfrentamientos entre pandillas. Ella lanzó versos poderosos como los de ‘Yo Quiero Bailar’, una canción que ponía abiertamente límites frente al deseo de las mujeres y que marcó el camino para muchas de las que vinieron después.
Las raíces del sonido de Bad Gyal y el punto de inflexión que el under le heredó a la música urbana
En una entrevista con VICE en 2016, Bad Gyal, con 19 años, ya señalaba con claridad los orígenes de su sonido: “Creo que mi música está influenciada del hip hop, el R&B, el trap y también del dancehall, estos dos últimos géneros últimamente se están relacionando mucho”.
También en sus primeras apariciones en la televisión española, la artista catalana reconocía que los orígenes de su sonido estaban marcados por su gusto por el ska y el reggae, en sintonía con lo que señaló a VICE en aquel entonces:
“Soy Bad Gyal, tengo 19 años y no vivo en Barcelona, sino en un pueblo de playa cerquita, en Vilassar de Mar. Desde pequeña me ha estimulado un montón la música. Tocaba el piano y también empecé a cantar, cosa que no he dejado de hacer nunca. Crecí con Destiny’s Child, Sean Paul. Más adelante empecé a descubrir la música hip hop más clásica y el reggae, eso me llevó al dancehall, que me despertó mucho interés tanto la música como el baile, la cultura jamaicana…”.
Eso ayuda a entender por qué más adelante se encontraría con Sean Paul en ‘KÁRMIKA’, canción de Mañana será bonito (2023), el álbum de Karol G. La colaboración fluye de una manera bastante orgánica, en parte porque conecta con esas influencias que Bad Gyal ya reconocía desde sus primeros años de carrera.
En paralelo, hay otro gran acontecimiento musical que estaba teniendo lugar en Cataluña cuando Bad Gyal ya venía haciendo música: el trabajo de La Vendición Records, el sello de Yung Beef, que sin duda es un parteaguas para la música urbana, no solo de España, sino también a escala global. Así lo sostiene la propia Alba, para quien proyectos previos como PXXR GVNG o La Mafia del Amor, que emergieron alrededor de 2016 con un sonido alternativo, independiente y callejero, mezclando trap, dancehall y reguetón, son responsables del éxito de muchos artistas que hoy hacen parte del mainstream.

Bad Gyal y Young Beef
Aunque Bad Gyal ha desarrollado gran parte de su carrera con sellos de la gran industria, como Universal Music, su figura y su música también se han cruzado con el circuito cultural del underground español. Esto se ha expresado en colaboraciones, remixes y menciones cruzadas, como Chulo Remix, en el que aparece Yung Beef.
La relación entre estos dos mundos ayuda a entender cómo sonidos que circularon primero por espacios alternativos y comunidades digitales terminaron dialogando con la industria musical. Bad Gyal no dejó atrás sus influencias para llegar a públicos más amplios; su recorrido muestra cómo esas referencias pueden convivir con otras búsquedas y transformarse a medida que avanza una carrera.
Bad Gyal y su conexión con Colombia
Por supuesto, su música tiene una conexión con Colombia, un país que ha tenido un papel destacado en la expansión internacional del reguetón y en el desarrollo de sonidos under, como el trap, el neoperreo y distintas fusiones y expresiones nacidas en internet, entre ellas el SoundCloud rap y el lo-fi.
Además de su colaboración con Karol G, Bad Gyal ha tejido juntes y fusiones que conectan su catalanidad con sonidos más propios del sur global. Entre esos cruces está ‘Party Amaneció’, junto a Ryan Castro, De La Ghetto y Maldy, con la participación de DJ Luian y Mambo Kingz. También está su encuentro en vivo con Feid, quien apareció como invitado sorpresa durante el concierto de la artista española en Bogotá para interpretar ‘DE DIOR XL’. El artista samario Lalo Ebratt, por su parte, colaboró con ella en 2021 en el sencillo ‘Esta Noche’.
Un capítulo especial se lo lleva la producción colectiva de ‘Fuma’, lanzada en noviembre de 2025, en la que se destaca la participación del productor y DJ colombiano BClip. La canción tiene todas las vibras de la guaracha y su video oficial se acerca a los tres millones de visualizaciones en YouTube.
¿Qué hace que Bad Gyal sea una reina?
Para Mariboss, la DJ que abrió su concierto en Bogotá el pasado domingo, la idea de Bad Gyal como reina tiene que ver con la autenticidad que ha demostrado a lo largo de su carrera:
“Creo que es su compromiso tan fervoroso con ser auténtica. Con esta rapidez, con tantos artistas que salimos cada segundo, cada día, en cada parte del mundo, se está volviendo un poco más difícil encontrar esa autenticidad a lo largo de la trayectoria de los artistas. Siento que Bad Gyal la ha tenido desde que empezó. Como toda persona, tenemos derecho a evolucionar, a cambiar ciertas cosas, a que ya no nos gusten cosas, pero ella siempre ha sido una persona muy auténtica consigo misma, fiel a su estilo. Siento que ser así de auténtica y combinarlo con su talento la ha posicionado de una manera tan importante, sin dejar de ser ella”.
Al tiempo, hablamos con Arlo de la experiencia del concierto en Bogotá. también le permitió a Arlo dimensionar la importancia de Bad Gyal como artista en vivo. Más allá de las categorías musicales, destacó la respuesta del público y una puesta en escena que articula baile, estilismo, coreografías y una narrativa construida a través de las canciones:
“Después piensas en el baile, los bailarines, la seducción, el storytelling, toda la historia que te cuenta con cada canción. Cuando vuelve a traer sus canciones viejas y las fusiona con las nuevas, o hace una mezcla de reguetones viejos y frases de otros cantantes, todo ese cruce se vuelve muy interesante. Por eso siento que la gente la relaciona con el neoperreo: por la experimentación del sonido, pero también por todo lo que construye alrededor de su música”.
Quizás ahí está una de las claves para entender su lugar en esta escena. La etiqueta puede quedarse corta para describir toda su música, pero ayuda a reconocer una manera de construir un lugar de enunciación a través del sonido, la imagen, el cuerpo y la relación con el público. Esa conversación también importa porque permite escuchar las diferencias entre quienes hacen parte de estos movimientos, sin forzar a todos los artistas a caber en una sola definición.