Monsieur Periné: así es su nuevo álbum ‘Instrucciones para ser feliz’
Monsieur Periné, el proyecto liderado por Catalina García y Santiago Prieto, presentó su más reciente trabajo discográfico, Instrucciones para ser feliz, un álbum de 19 canciones que condensa cinco años de exploración creativa, colaboraciones y decisiones que reconfiguran el sonido de la banda. “Es un camino de cinco años… la primera semillita nació en 2021”, explicó Catalina García, al referirse a un proceso atravesado por transformaciones personales y una necesidad de reconectar con el disfrute de hacer música.
Desde ese punto de partida, el disco se construye como un recorrido emocional en el que las canciones funcionan como una vía para procesar el dolor y encontrar calma en medio del ruido. Hay una búsqueda constante por sostener esa dualidad, una idea que Catalina resume cuando habla de volver a disfrutar profundamente el proceso creativo y confiar en su propia intuición.
Producción, riesgo y nuevas formas de construir
En términos de producción, Instrucciones para ser feliz marca un giro dentro de la discografía de Monsieur Periné. Santiago Prieto lideró los arreglos del álbum y trabajó desde una lógica de experimentación constante. “Empieza proponiendo algo y luego colisionándolo con otra idea… a veces funciona y a veces no”, explica, describiendo un proceso donde la música se construye desde la interacción entre distintos lenguajes.
Muchas canciones parten de estructuras cercanas al beatmaking, con loops y bases digitales que luego son intervenidas con instrumentación orgánica, cambios armónicos y decisiones de arreglo que amplían su alcance sonoro. En ese cruce aparecen sintetizadores, texturas contemporáneas y una apertura hacia dinámicas de producción que dialogan con la música urbana sin desprenderse de la identidad del proyecto.
Ese camino incluye exploraciones con sonoridades haitianas y procesos de grabación guiados por la intuición y lo que ocurre en el estudio, dejando que la música se construya desde la espontaneidad.
Monsieur Periné entrega un disco cargado de colaboraciones
El disco despliega un abanico amplio de canciones que se mueven entre distintas atmósferas. Corazones de papel se acerca a la bossa nova desde un lugar íntimo, mientras que Roncito con coca, junto a Luisa Sonza, también se instala en ese universo con una sensibilidad suave y melódica.
La colaboración con PJ Sin Suela introduce un coqueteo urbano cálido que se mezcla con la salsa y con una estética caribeña. Otra de las colaboraciones con artistas de Puerto Rico se acerca a un registro más cercano al afrobeats, ampliando el espectro del álbum.
En esa misma línea, el trabajo con Rawayana se concreta en Natural, una canción que recoge esa conexión previa entre proyectos y la lleva hacia un terreno sonoro relajado y orgánico.
Uno de los puntos más destacados del disco es El avión, una canción en colaboración con Carlos Vives que incorpora influencias haitianas y surge de un proceso espontáneo en estudio, combinando tradición y exploración dentro de una misma pieza.
Cámara lenta propone un cambio de ritmo dentro de la misma canción, iniciando desde una base más cercana a lo urbano y desplazándose hacia una salsa que mantiene una estructura rítmica particular.
Desacelera se construye desde el reggae con una atmósfera contenida, mientras que Suerte se posiciona como una de las canciones con mayor potencial radial dentro del álbum. En contraste, El ratico juega con una cumbia rebajada mexicana, concretando la promesa de hacer conexiones sonoras entre los territorios.
Jardín del paraíso se plantea como un homenaje al mangle, al océano y a las comunidades que habitan esos territorios, conectando la música con una dimensión ambiental y territorial. Aguarachate introduce una estética más lúdica, con referencias a imaginarios de la cultura pop y una escritura que se permite mayor libertad.
Monsieur Periné también apuesta por la memoria
Uno de los momentos más destacados del disco es un interludio que incorpora fragmentos de Gabriel García Márquez, construido a partir de archivos sonoros en los que el referente del realismo mágico nos habla sobre su idea de la felicidad. La pieza funciona en varios niveles, por un lado, como un homenaje y por otro aporta una dimensión distinta dentro del álbum.
A lo largo del disco aparecen referencias a distintas épocas y lenguajes. Hay guiños a la cultura de los años noventa, a la música latinoamericana en sus múltiples formas y a experiencias personales que se transforman dentro de las canciones. También se perciben alusiones a procesos como la migración en algunas colaboraciones, ampliando el alcance temático del álbum.
La participación de Carlos Vives se conecta con esa idea de diálogo entre generaciones, mientras que el proceso de creación incluyó espacios de trabajo colectivo con músicos y productores de distintos contextos, lo que permitió integrar sonoridades más complejas dentro del proyecto.
Un disco que cumple lo que promete
El título del álbum funciona como una guía conceptual que atraviesa todo el trabajo. “No son instrucciones para estar feliz, son instrucciones para ser feliz”, explica Catalina García, proponiendo una lectura en la que la felicidad se entiende como un proceso en construcción, ligado al juego, al aprendizaje y a la transformación.
Esa narrativa se mantiene a lo largo del disco, tanto en las letras como en las decisiones sonoras. Las canciones construyen un recorrido que conecta lo íntimo con lo colectivo, lo orgánico con lo digital y lo personal con lo compartido.
Con Instrucciones para ser feliz, Monsieur Periné amplía su lenguaje y se mueve con mayor libertad dentro de su propio universo, en un ejercicio que se construye desde la exploración constante y la apertura a nuevas posibilidades artísticas.