Mateo Kingman y Gustavo Santaolalla, juntos en el 'Último Aliento'

A 'Religar' y a 'Tejido', los dos primeros sencillos del segundo larga duración de Mateo Kingman se le suma una pieza profunda y exquisita.

Último Aliento es el tercer sencillo de un álbum por venir (26 de julio de 2019) llamado Astro, que según lo que hemos escuchado, nos pone frente a un Mateo Kingman de avanzada, con una sabiduría musical y espiritual mucho más profunda que la que ya nos sorprendía en su debut discográfico, Respira (2017).

Con este segundo disco parece que Mateo Kingman busca proponernos un trayecto que parte de la concepción del ser humano separado del todo, sin el control ni la responsabilidad de la existencia, buscando llevarnos hasta la desaparición del 'Yo' en el momento cúspide del disco para hacernos parte del cosmos y aterrizarnos finalmente al plano terrenal.

Claramente la muerte hace parte de ese hipótetico trayecto donde la música sirve de guía, y es la muerte a la que vemos y sentimos en la nueva canción del ecuatoriano, para la que ha decidido juntarse nada mas y nada menos que con Gustavo Santaolalla, el maestro argentino que ha trabajado con artistas como Juanes, Café Tacvba, Molotov, Bersuit Vergarabat, Julieta Venegas, Jorge Drexler; y que en Último Aliento hace que Mateo brille como cantante, compositor y letrista. 

Para Santaolalla la música de Kingman tiene un elemento sanador. Y la historia de la relación entre los dos la cuenta el ecuatoriano: “Conocí a Gustavo en México, él había conectado con mi primer álbum y cruzamos, cortas, pero poderosas palabras. Después de ese encuentro, aunque muy breve, siento que nos quedamos conectados energética y musicalmente. Escribir esta canción fue como dejar salir toda la música latinoamericana que me ha influenciado y de la cual Gustavo es responsable, en gran medida. Le envié el tema y terminamos cantándolo y tocándolo juntos. Se siente como un sueño, para mí, que este maestro de la música sea ahora un hermano y tripulante de esta nave. Hice esta canción en el río San Pedro, en el tiempo en que mi abuelo estaba muriendo”.

Último aliento es una canción bellísima, y no hay en ella ni dolor ni tristeza, quizá vulnerabilidad, pero lo que transmite es introspección, luz y transformación. Es una canción conmovedora y en ello todo tiene que ver la voz de Mateo, quien la ha explorado hasta llevarla a tonadas y colores que no nos había mostrado a la fecha. 

Musicalmente, Último aliento evidencia la búsqueda de melodías tradicionales de América Latina que Mateo nos había anunciado incorporaría con mayor fuerza en Astro (2019), y que entrelazadas con la música de los sencillos ya escuchados, Religar y Tejido, arma una trama donde confluyen también un acentuado uso de los sintetizadores y el característico uso de la canción urbana contemporánea al que Mateo ha sabido ponerle sello propio. 

 

 

El videoclip de la canción fue grabado en Buenos Aires, una co-producción entre Ecuador y Argentina donde participaron los ecuatorianos Ana Barragán (Dirección) y Simón Brauer (Dirección de Foto), quienes nos proponen en escala de grises un encuentro de dos tiempos y dos cuerpos, en donde la música es ese vehículo para renacer tras morir un poco. 

“Al final, las polillas, la risa, el agua, la concha y estos dos hombres, se encuentran en una canción que traspasa el alma”, concluye la directora del video, quien tambipésn estuvo detrás del clip de Religar

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