Euforia y nostalgia: el disco en vivo de Oh'laville

“Soles Negros en Vivo” es una muestra del emotivo sonido en directo del cuarteto bogotano.

“Muchas veces damos las cosas por sentado” dice Andrés Toro, guitarrista de Oh'laville, al recordar el abrazo que pocos segundos antes de salir al escenario del Teatro Libre de Chapinero, se dio con el resto de sus compañeros de banda la noche del 18 de diciembre del 2019.

Si algo nos ha enseñado la pandemia es que cada instante trae una magia especial, y en algunas ocasiones, para sortear esta montaña rusa emocional que conforma nuestro presente colectivo, es bueno echar mano de aquellos momentos de nos generaron felicidad, que nos conmovieron hasta las lágrimas y nos llenaron de esa eufória que enriquece la vida. 

Precisamente para recordar una noche llena de vida y emoción, Oh'laville, acaba de lanzar la primera parte de “Soles Negros En Vivo” (2020), un álbum grabado durante el último concierto que la banda bogotana dio en 2019, en Bogotá.

Esa fría y despejada noche de diciembre tenía una energía especial, no solo porque en las calles todavía se sentía el rugido de un paro nacional, también porque Luis Lizarralde, Andrés Sierra, Mateo Paris y Andrés Toro cerraban un año muy movido y fructífero. Su esperado tercer disco, “Soles Negros” (2019), fue muy bien recibido en todo el país y su público estaba muy ansioso por juntarse a celebrar diez años de trabajo, y sobre todo de música. 

Así que ese 18 de diciembre la apuesta era alta y las más de 500 almas que asistieron al Teatro Libre tenían mucha expectativa. 

Ese día comenzó temprano, en una extensa prueba de sonido la banda tuvo que afinar muchos detalles, era la primera vez que se enfrentaba a una presentación en un teatro como el Libre de Chapinero, lo que representaba un nuevo nivel de complejidades técnicas que finalmente, superados los temores, hicieron que la noche fuera única, el concierto fue construido para ese escenario, con el público lejos, sin el caluroso ambiente que se genera en un show de bar o recinto pequeño, pero como Luis recuerda, este espacio le dio un toque solemne y místico al concierto, y permitió a la gente disfrutar de otras facetas y minucias de la banda.

La prueba de sonido estuvo seguida de un meet & greet y de unas horas de mucha calma y familiaridad. Mateo recuerda ese día como muy zen, y si bien antes de la presentación los nervios de rigor rondaban el ambiente, en el camerino cubierto de espejos la sensación era de serenidad. Cada uno sabía bien que la noche era una de esas en las que se juega el todo o la nada, no solo porque iban a grabar un disco, sino porque era el cierre de un ciclo bastante gratificante para la banda. 

El concierto comenzó con una introducción de sintetizadores acompañando de las voces de Alina Rodríguez y Alejandra Botero, quienes crearon un ambiente oscuro y misterioso que dio paso a “Olvida la tierra”. Luego comenzó lo que Andrés Sierra define como un “concierto despiadado”, que con 19 temas repasó los tres álbumes de la banda y puso a vibrar los corazones del público que alucinó, sobre todo, con el juego de luces y la emotiva puesta en escena de la banda. Oh'laville supo aprovechar muy bien la energía de la gente que estaba en el teatro y supo jugársela en un escenario desconocido, ofreciendo un show que muchos recuerdan como uno de los mejores conciertos de rock nacional de la temporada, un concierto que fue configurado como un espectáculo.

Para Mateo esto es vital no solo para Oh'laville sino para las bandas colombianas en general, las cuales tienen el talento para llenar teatros y dar conciertos capaces de electrizar al público y hacerle sentir que vale la pena pagar por una boleta. 

Muchas manos se juntaron para lograr que este concierto pasara a ser parte de la historia discográfica de la banda; entre esas se destaca el aporte de Francisco “Kiko” Castro, ingeniero de sonido que, junto a Adrián Burgos, estuvo a cargo de registrar el sonido en vivo, material del que acaban de publicar seis pistas. La segunda y tercera parte de este álbum saldrá a la luz lo largo de julio y agosto del 2020.

Luego de aquella noche del 18 de diciembre de 2019, Oh'laville se fue de vacaciones con la intención de tomar fuerzas para todo lo que proyectaban sería el 2020, pero igual que para casi todo el resto de la poblanción mundial, los planes fueron congelados. Pero eso no significó que el cuarteto se quedara quieto, por el contrario, de forma remota trabaja en el material de un nuevo álbum con el cual explorarán nuevos sonidos y formas de componer. 

Escuchen por ahora la primera parte de “Soles Negros En Vivo” (2020), pero no para sumergirnos en la nostalgia de una noche memorable, sino para regar la esperanza de que pronto volveremos a bailar. 

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