Así se vivió Altavoz Fest 2020

Con un fin de semana dedicado a la música de Medellín y del país, se vivió la edición 2020 de Altavoz desde el escenario digital.

Ni el 2020 con su complejidad fue obstáculo para que se realizara la fiesta dedicada al rock, al punk, al metal, al rap, al ska, al reggae, a las fusiones sonoras y a los sonidos de vanguardia creados en Medellín y en el país.

Altavoz Fest, en su edición 17 tuvo vida entre el 11 y el 13 de diciembre y cada una de sus tres jornadas presentó nueve horas de música sin interrupciones, las cuales conectaron en total a 99.768 personas. 

Estos tres días se vivieron desde las tablas de tres teatros del centro de Medellín: el Teatro Pablo Tobón, el Teatro Matacandelas y el Ateneo Porfirio Barba Jacob. Todos sin público, pero con escenarios que tenían escenografías diseñadas como si de sets de programas musicales se tratara, en palabras de Edson Velandia: “como si fuéramos a tocar en el Show de Jimmy o en Espectaculares JES”. 

Detrás de este despliegue lleno de sincronía hubo semanas de planeación y dos días previos de montaje. Alrededor de 200 personas involucradas en la producción trabajaron jornadas de 16 horas diarias, y 36 bandas locales (entre invitadas y clasificadas de Ciudad Altavoz) y siete proyectos sonoros de Bogotá, el Caribe colombiano y Santander hicieron vibrar esas tablas. 

Este Altavoz virtual permitió que no solo los miles de asistentes que cada noviembre llegan al estadio Cincuentenario vibren con los sonidos de la ciudad y el país, sino que también abrió una venta para que desde cualquier lugar del mundo, las personas conocieran el presente de una movida local que es diversa, que se revitaliza y que tiene baluartes legendarios que cada día fortalecen más la historia e impacto de la música hecha en Medellín. 

 

Las nuevas propuestas, un oxígeno para Altavoz

El Festival Altavoz, desde su creación hasta esta edición virtual, se ha constituido como un espacio para el crecimiento, las raíces, la consolidación y proyección de muchas propuestas sonoras y artísticas. Además ha aportado a la consolidación de muchos eslabones de la cadena productiva de la música, es decir, productores, periodistas, escritores, compositores, roadies, managers, entre otros roles.

En esta edición virtual, Altavoz 2020 demostró que esas nuevas voces y esas nuevas propuestas oxigenan la oferta musical de la ciudad y el país. Las presentaciones de bandas como GOC, con una descarga virtuosa y poderosa de black metal; Bajo el árbol, con matices y atmósferas del post rock, ambient y solo dos integrantes, batería y guitarra; Civil Criminal con una inyección de metal necesaria desde el Oriente de Antioquia, o La Banda del Bisonte, que con una potente puesta en escena y canciones pop rock construidas desde el sentir alternativo, muestran una evolución en el trabajo de nuevas propuestas, y eso que solo son algunas entre muchas por mencionar. Todas se consolidan como un bello relevo generacional del sonido paisa. 

"Hay un tema muy importante este año en Altavoz, y es que se reafirma como un festival plataforma, es decir, es un espacio que busca que las nuevas bandas se muestren, que la ciudad las conozca, que se encuentren con nuevos públicos y con las bandas de trayectoria. Grupos como GOC, La Banda del Bisonte, Los Vidriosos, Cráneo, son bandas que están entrando en nuevas escenas y es muy importante que el festival les sirva como plataforma. El público por suerte, siempre está ávido de conocer estas nuevas propuestas. Además el Festival siempre tiene un componente importante con programadores internacionales que son los primeros observadores de las propuestas nuevas, a todas las van conocer y posiblemente rotar, y por eso no solo van a entrar al público de Medellín sino que van a entrar al circuito de los programadores internacionales", dice Felipe Grajales, codirector del festival. 

Y más allá de hablar de estas bandas nuevas, de esa nueva sangre circulando por los corazones de un público que en esta ocasión se conectó a través de pantallas, hay que rescatar la resistencia del Festival al no dejar caer un rito que cada año se hace más grande, que se corea más duro y que congrega a más personas que en muchos casos solo tienen como única posibilidad el Altavoz para cantar, poguear y bailar.

La experiencia 2020 del Festival Altavoz dejó aprendizajes que quizá se repliquen en próximas ediciones. Ya tendremos tiempo de discutir sobre eso.

 

Tributo al metal de Medellín

Una de las presentaciones más aplaudidas del festival en redes sociales fue el homenaje al metal de la ciudad hecho en compañía de la Orquesta Filarmónica de Medellín

En total se interpretaron siete canciones que contaron con la participación de integrantes de las bandas Tenebrarum, No Raza, Masacre, Reencarnación, Carbure, Kraken, Witchtrap, Ekhymosis y Athanator.  Según  Felipe Grajales: “lo más difícil fue elegir el repertorio con solo siete bandas, pues la riqueza del género es muy grande en la ciudad”. Al final, himnos como “El faltón”, “Brutales Masacres” y “Solo”, fueron los elegidos para los arreglos.  

“Nos unimos con el metal, un desafío que fue conocer cada una de las bandas, toda su trayectoria, poder interactuar con ellos, poder conocer esos movimientos rítmicos y energía que tiene el metal. Para nosotros es un honor haber podido preparar este concierto con todo el cariño y el profesionalismo, tanto de la orquesta como de cada uno de los músicos”, explicó el director residente de la Orquesta Filarmónica de Medellín, Juan Pablo Valencia Heredia.

Este homenaje es importante por el dinamismo del género pese a un año adverso para la economía musical: constante producción discográfica, lanzamiento periódico de videos, el nacimiento de nuevas bandas e incluso, desde la historia, por el aporte y la vigencia al llamado ultra metal. 

En solo 2020, bandas como Vitam Et Mortem, Witchtrap, No Raza, Athanator, Revenge, Adivarius, The Mirror y Gaias Pendulum, entre otras, lanzaron álbumes.

En definitiva, a pesar de las restricciones y las múltiples crisis causadas por la pandemia, el Altavoz y otros festivales antioqueños como Viboral Rock en El Carmen de Viboral, Shama Fest en Entrerríos y Rock al Río en Rionegro, demostraron que la música no se apagará en Antioquia.

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