“La única calle de mi barrio”, un libro para recordar la nostalgia de la niñez

El nuevo libro del colombo-francés, Wilson Moreno Palacio, aparece para generarnos nuevas nostalgias de olvidos que llevamos dentro del corazón.

Cuando Wilson Moreno Palacio salió hace veinte años de su natal Turbo, en el Urabá antioqueño, no se imaginó que sería Francia la tierra que lo acogería con cariño para desde allí potenciar su don de escribir, y a través de esas historias, que hablan de su terruño, inspirar a jóvenes a salir adelante fomentando desde los primeros años el amor por la lectura y la escritura.

Su reciente obra es un cuento llamado: La única calle de mi barrio, tiene un referente importante: Urabá, con una premisa, en esa tierra, “los buenos somos más”. Es así como “Pisisí”, “la piragua de Guillermo Cubillos”, o incluso una vieja ventana pintada con cal como pizarra que usaba la maestra del pueblo, son algunos de los elementos que confluyen para contarnos más de esa calle, de ese barrio, de aquel pueblo, de los pisingos.

Un narrador adulto rememora los mejores años de su niñez en esa región cuando jugaba descalzo, hasta tarde, con una pelota que le diera el único futbolista internacional que también nació allí, el recordado J.J. Tréllez

La narración nos lleva a las peripecias de la infancia de este personaje y de su mano conoceremos a algunos de sus singulares vecinos, como una octogenaria que nadaba en la quebrada y comía culebras.

Misteriosamente, la historia va a girar todo el tiempo en torno a una bolsita de color púrpura que le diera la partera a la mamá del protagonista el día de su nacimiento.

El libro, además, trae como plus el cuento corto El pez millonario (el número de chance que ganará todo el pueblo). Estos dos cuentos en un solo libro, nos van a llevar de viaje a un mundo mágico, que a veces, pareciera tan irreal como el Macondo de Gabriel García Márquez.

El escritor colombo-francés ha escrito otros libros muy interesantes que tocan fibras sensibles como la novela Nunca pintamos sueños, una obra que le tomó casi 20 años escribirla. Es una reflexión sobre el verdadero sentido de la vida, tocando en ella temas como la eutanasia, el alquiler de vientres, la violencia en contra de la mujer y el cáncer de mama.

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