Foto cortesía de Universo Centro

Un libro de la vida del fotógrafo de Pablo Escobar

El Chino, como se le conoce, conserva un valioso archivo de la cotidianidad y de la vida social y política del extinto narcotraficante.

Pablo Escobar es un fantasma que aparece donde menos se piensa. En recuerdos inesperados y cuartos oscuros. Édgar Jiménez Mendoza, conocido como El Chino, amigo y fotógrafo personal de Escobar, guarda en su archivo un detrás de cámaras que logra detener un período de la historia de Colombia, marcado por la mezcla entre política, violencia y narcotráfico, consecuencia del accionar criminal de la mafia y de la fallida guerra contra las drogas -ni el consumo de cocaína ha disminuido ni la atracción del negocio ilegal ha perdido fuerza, todo con inmensos costos humanos.

El Chino. La vida del fotógrafo personal de Pablo Escobar es un fotolibro con el trabajo y la vida de Édgar Jiménez, quien fue amigo y fotógrafo de confianza del capo y sobrevivió a la peor época de la guerra contra él, para así poder contar su historia. Desde hace más de tres décadas conserva en su casa un valioso archivo íntimo de la cotidianidad familiar y la vida social y política del extinto narcotraficante.

Fue amigo de Escobar desde sus años de bachillerato en el Liceo Antioqueño. Su lealtad incondicional y su discreción lo llevaron a registrar en el círculo más íntimo de amigos y familiares del jefe del Cartel de Medellín. Como fotógrafo de la mafia, capturó durante más de una década todo tipo de encuentros y celebraciones, y fue uno de los coordinadores de la campaña de Escobar al Congreso en 1982. 

En sus inicios como fotógrafo, en los años setenta, fue militante de la Anapo y registró las campañas políticas del general Rojas Pinilla, de su hija María Eugenia y de sus seguidores en Antioquia. Posteriormente, de la mano de Israel Santamaría, excongresista de la Anapo y uno de los fundadores del M-19, ingresó a una célula clandestina de la guerrilla, en tareas relacionadas con divulgación, prensa y fotografía. Y como si eso fuera poco, participó como pionero de la pornografía local, como el primer fotógrafo de la revista Cuerpos, editada en los años ochentas por alias El Poeta, quien fuera el relacionista público de Escobar.

El éxito regional y mundial de producciones como El patrón del mal y la serie Narcos de Netflix ayudaron a revivir el fantasma del capo y a convertir a Medellín en un parque de atracciones narco para extranjeros. La historia del Chino permite arrojar nuevas luces e interpretaciones sobre la forma como el narcotráfico y la guerra contra las drogas se apoderaron de la economía, la política y la cultura local, causando al principio un confortable entumecimiento social, similar al efecto de consumir cocaína, que dio vía libre y favoreció la consolidación y el esplendor del negocio en Medellín en las décadas del setenta y ochenta del siglo pasado. Y más tarde, produjo una resaca violenta con decenas de miles de muertos. Pese a los costos, el mito de Escobar sigue ejerciendo atracción en las generaciones actuales. 

El fotolibro está en preventa a través de una campaña en VAKI, con ella se busca apoyo de los lectores para imprimir la publicación y dar a conocer el archivo del Chino. Este cuenta con la curaduría de imágenes del fotógrafo estadounidense Tom Griggs, la edición y diseño del artista Santiago Rodas y la experiencia y el cuidado editorial del equipo de Universo Centro. Puede mirar adelantos aquí y acá. 

Este libro es un intento por proponer una nueva narrativa sobre nuestra compleja relación con lo narco y de darles un orden al archivo y a la historia del Chino, con detalles de su vida y una selección de sus fotos, que incluye su paso por la Anapo, el M-19 y como pionero de la fotografía porno. En suma, es una apuesta por construir memorias de lo narco y de Medellín iluminando su cuarto oscuro. 

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