Día de Rock Colombia: balance de la edición que termina y retos para el 2019

Celebremos la existencia de este evento y aportemos juntos a su crecimiento y fortalecimiento.

Un día en el que el rock hecho en Colombia es protagonista. Un espacio en el que las agrupaciones más representativas del género en el país comparten escenario dejando de lado las diferencias entre géneros o estéticas. Una celebración en la que los seguidores de los sonidos musicales alternativos del país se encuentran para, durante más de 12 horas ininterrumpidas, disfrutar de proyectos musicales consolidados o en crecimiento.

La anterior podría ser la descripción de uno de los tantos festivales musicales que se hacen en el país, eventos que tienen al rock como protagonista y que cumplen los objetivos descritos en líneas superiores: Rock al Parque, Galeras Rock, Altavoz Fest, Manizales Grita Rock o Ibagué Ciudad Rock, entre otros. Sin embargo, bajo el nombre de Día de Rock Colombia se empieza a posicionar una iniciativa privada nacida desde los mismo artistas (Don Tetto) para los artistas, para establecer y posicionar un festival musical de primer nivel en el que el grupo más importante sea colombiano, el más desconocido sea colombiano o el que más seguidores tenga sea colombiano.

Con su segunda edición, llevada a cabo el pasado sábado 15 de septiembre en la ciudad de Bogotá, el Día de Rock Colombia deja en evidencia aspectos para resaltar y mejorar, todo con el ánimo de posicionar la celebración como una fecha nacional, como un día en el que todos los que son parte, directa o indirectamente del rock colombiano, se sientan parte e identificados.

 

Aspectos a mejorar

 

1. Sonido de las tarimas

Aunque el Día de Rock Colombia busca la visibilización de los proyectos musicales nacionales ante nuevos públicos y audiencias, los evidentes problemas de sonido, constante a lo largo de todo el evento, hacen que las bandas no puedan comunicar de gran forma su propuesta. Por momentos da la sensación de que el sonido empleado es más que el necesario para el espacio, algo que seguramente con más juicio en el detalle se podrá mejorar en próximas ediciones. En esta edición las bandas más perjudicadas fueron Chite, Chimó Psicodélico, Los Makenzy e incluso La Pestilencia.

 

2. Inclusión de bandas y proyectos musicales

De las 30 bandas presentadas en el cartel del 2018, solo 12 no estuvieron en el cartel anterior: Krönos, Grito, La Doble A, La Derecha, Los Makenzy, Oh’laville, Alfonso Espriella, Skampida, Chite, No soy un Robot, La sociedad de la Sombrilla y Chimó Psicodélico; y de estas 12 las 3 últimas son las más emergentes y menos conocidas: Chimó Psicodélico lleva un par de años en escena y solo tienen un disco publicado (Alcaraván 2016); La sociedad de la Sombrilla que publicó su primer EP en 2015 y este año lanzó su primer larga duración llamado Resiste; y No soy un Robot que, recién formada y sin material publicado, está integrada por grandes de la escena como Andrés Cardona (Seis Peatones), Pedro Rovetto (Superlitio), Santiago Pineda (ex Revólver Plateado) y Alejandro Giuliani (ex Monsieur Periné). A este combo se unió como invitado especial Poligamia y dos bandas que puso el BOmm (Bogotá Music Market) como aliado estratégico: Mad Tree y Apolo 7

Sin embargo, de un cartel de 32 bandas, 15 repitieron. La muestra de bandas emergentes sigue siendo bastante escasa, y por eso mismo, se convierte en uno de los retos más grandes del festival.

 

3. ¿Se puede regular la venta de licor?

Tristemente nuestra cultura musical está ligada al consumo de alcohol, por ello mismo, y a falta de la educación del público, nuestros festivales públicos prohíben el consumo y la venta de sustancias alicoradas. Y lo que ocurre en el Día de Rock con el consumo de licor es una evidencia de que por algo existe tal prohibición en ese sector: no estamos preparados para vivir una fiesta musical mientras regulamos el consumo. Es verdaderamente lamentable que haya gente que tras haber pagado una boleta para ver a sus bandas termine embriagada y descontrolada a causa de la borrachera antes de que llegue la noche. ¿Cómo solucionar este problema? ¿Controlar como en otros festivales del mundo la cantidad de licor que se vende por persona? Habrá que pensar en cómo afrontar este aspecto que se convierte en un reto, no solo de los organizadores, sino de todos los que construyen escena.  

 

4. Seguimiento e inclusión de talento femenino

De las 32 bandas de la primera edición del festival llevada a cabo un año atrás solo Estados Alterados, Superlitio, Kraken, I.R.A. y V For Volume tuvieron presencia femenina. En esa primera edición la participación de género femenino en tarima fue de 1,6 % y solo dos de ellas como líderes de los proyectos.

De las 32 bandas de esta presente edición el porcentaje se redujo, solo 4 proyectos contaron con mujeres en escena y tres de ellos ya habían estado el año anterior, lo que significa que solo una nueva mujer pisó los escenarios del festival: además de Marbel como invitada sorpresa en el show de Poligamia para interpretar ‘Desvanecer’, y de María José de V For Volume, Mónica de I.R.A. y la corista de Superlitio, solo Ana Gonzalez, bajista del mad Tree fue adherida al cartel como representación del género. El procentaje este año se redujo a un 1,28 % en comparación al año anterior. ¿Acaso no hay mujeres que hagan rock en Colombia?

Si bien la lista no es igual de extensa a la participación que los hombres tienen en la escena, no es para nada corta y cada vez es mayor. Numerosos proyectos liderados por mujeres se suman cada vez más al mundo de la música, y claro está que no hay que incluirlas solo por el hecho de ser mujeres y por cumplir con una cuota. Será importante que la organización del festival amplíe el horizonte del rock que se hace en el país e incluya a quienes vienen proponiendo y haciendo desde otros lugares y con otras miradas, las mujeres.

 

5. Permitir el ingreso de menores de edad

Esto no es algo exclusivo del Día de Rock Colombia, es algo recurrente en casi todos los festivales musicales del país. Lastimosamente la venta de alcohol, algo necesario para los promotores y la viabilidad comercial del evento, limita el ingreso de los menores de edad, público potencial que a futuro alimentará la escena del género en el país en todos sus niveles.

Si estamos pensando en institucionalizar el día como la fecha en que todos los colombianos celebremos al género en el país debemos empezar a pensar cómo incluir a esta parte importante de la población.

 

Aspecto a destacar

 

1. La iniciativa en sí

Que un festival con las características de este evento haya llegado a su segunda edición es un motivo de celebración, las marcas han creído en el proceso que se viene viviendo en la escena musical nacional y muy pocos países en el mundo tienen un festival creado por una banda que rote y suene no solo talento local, sino nacional.

Día de Rock Colombia es ahora una parte fundamental de todo este proceso que desde el sector privado aporta al crecimiento y fortalecimiento de la escena, y es además un proyecto que aborda un frente en el que aún tenemos muchos vacíos, y es la formación de públicos que consuman y paguen por la música nacional.

 

2. La producción

A pesar de los problemas de sonido en tarima el festival mostró una gran producción. Una cantidad acorde de baños públicos, fácil acceso a los parqueaderos aunque se encuentran alejados del venue y buena señalización hacen del Día del Rock Colombia un evento de primer nivel en el que la experiencia empieza a ser protagonista.   

 

3. El cumplimiento de los horarios

Poco a poco empiezan a quedar en el olvido los eventos de gran magnitud en los que los horarios eran manejados de forma irrespetuosa e irresponsable. En el Día del Rock Colombia, a pesar de un retraso de minutos, algo que es entendible y aceptable, las más de 30 bandas tuvieron su espacio para presentar sus proyectos.

El resultado, un evento en el que se respetó a los artistas y al público, punto fundamental para alimentar de buena forma la experiencia.

 

4. El trabajo de las marcas patrocinadoras

A medida que el evento crece las marcas empiezan a creer y a apostar por poner sus nombres en el Día de Rock Colombia, alimentando con sus activaciones la experiencia del público asistente y permitiendo a los promotores más riesgo en cuestiones de cartel y de venue.

En esta edición se sintió el evento más como un festival que como un simple concierto gracias al trabajo y compromiso de las marcas participantes.

 

5. Alianza con el BOmm

Aprovechando una de las semanas más movidas de la escena musical en la capital el Día de Rock Colombia se alió con el BOmm para incluir en su cartel dos bandas. Las seleccionadas fueron Mad Tree y Apolo 7, quienes pasaron de presentar unos showcases privados en el marco del mercado musical a ser parte del cartel del evento. Una muestra de la artoculación de procesos y proyectos que pueden lograrse si se trabaja de la mano en pro de los mismo objetivos.

 

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