La resistencia de los venues

El aporte cultural de las salas de música es vital para las bandas, para la cadena de valor y para la cultura en general.

Una de las grandes limitaciones de la música independiente es que no alcanza a entrar en las grandes dinámicas del mercado, por ello es este sector uno de los más golpeados y afectados por la llegada de la pandemia del coronavirus que paralizó de inmediato las actividades de pequeños y medianos empresarios con venues, salas de conciertos y bares, establecimientos vitales para las dinámicas la música emergente, para las bandas y la cadena de valor que se genera cada fin de semana. 

El 4 de junio, el Gobierno de Colombia expidió el Decreto 797. José Manuel Restrepo, Ministro de Comercio Industria y Turismo, tal como se menciona en el reportaje Música, industria y panmide: ecos de una crisis publicado en esta misma página, explicó que los bares, discotecas y gimnasios, podrían terminar contratos unilateralmente de manera temporal, insistiendo en la necesidad de que arrendadores y arrendatarios lleguen a acuerdos con una penalidad máxima que sea la tercera parte de lo originalmente pactado. 

El cierre de numerosos venues estaba planteado desde el principio, el panorama fue -desde las primeras medidas tomadas por la llegada de la pandemia- desolador. En una entrevista con Radiónica, Asobares aseguraba en mayo de este año que el 96,6 % de los bares en Colombia pagan arriendo, por lo que para el 30 de abril ya el 23,2 % de los establecimientos que hay en el país (cerca de 50 mil bares) había cerrado.

"Como todo el mundo lo sabe, toda la cadena económica del país, todo el aparato económico del país, sufre las consecuencias de esta pandemia; pero en especial aquellas actividades que fueron clausuradas. Estas están en un mayor grado de vulnerabilidad y de riesgo de desaparecer. Algunas van a volver a abrir pronto, o incluso ya comenzaron a operar, pero por ejemplo los bares, restaurantes, gastropubs y otras ofertas que hacen parte del sector turismo, han sido objeto de clausura y su apertura es indeterminada." contaba David Contreras, Director jurídico Nacional de Asobares.

Hay que aclarar que no todos los lugares de música en vivo están agremiados con Asobares, sin embargo desde allí se viene socializando desde hace varias semanas con el Gobierno Nacional un Plan de Apertura Gradual (PAG) para la reactivación segura del sector. ¿Tendría el mencionado plan aplicabilidad a nivel Nacional?, según David Contreras "en efecto debe tenerla. Debe haber una reglamentación de orden Nacional y posteriormente los gobernadores y alcaldes tendrán que hacer una adaptación como viene sucediendo con otras actividades económicas que han diseñado protocolos a nivel nacional, pero que también se han tenido que ir bajando a niveles locales". 

Desde Radiónica, buscando indagar en la situación de los venues como actores indispensables en las dinámicas de la música independiente, hicimos un sondeo con varios lugares de diversas ciudades del país que tienen a la música en vivo como protagonista de sus negocios, proyectos que difícilmente encontrarán una manera de reemplazar los ingresos que tenían fuera de cuarentena por cuenta de los shows en vivo, lugares que no se sabe si podrán resistir a la crisis del sector, y cuya operación a corto o mediano plazo sigue siendo incierta, pues las conversaciones con el Gobierno Nacional contúan sin llegar a ningún puerto.  

¿Han tenido algún tipo de diálogo los venues no asociados a Asobares con el Gobierno o entidades culturales? Desde Boogaloop, en Bogotá, Juan Medina cuenta que "hemos visto que se han organizado varios colectivos de trabajo cuyo fin es el de entablar organizadamente y con información real, un necesario diálogo con el Gobierno. Desafortunadamente no vemos mayores avances que nos permitan tener algo de tranquilidad por el poco y nulo interés por parte de los entes públicos encargados de la cultura", por lo anterior y por la imperante necesidad de reaccionar y proyectarse para sobrevivir a la crisis, se creó Boogaloop TeVe, una plataforma musical y cultural, para coworking, conferencias especializadas, ruedas de negocio, entrevistas, entre otras actividades. "Concluimos que las soluciones llegarán a partir de nuestros propios esfuerzos y de la capacidad de trabajar unidos pensando en afrontar esta crisis de la mejor manera de cara a los tiempos que vienen, que según recomendación de la OMS serán 18 meses sin aglomeraciones y locales de cultura nocturna." concluyó Juan Medina.

Alix Lesmes Olarte de Latino Power, también de Bogotá, cuenta que el periodo de confinamiento "lo hemos resistido con algunos ahorros que teníamos, que ya se agotaron, pues la verdad no pensamos que se fuera a prolongar tanto en el tiempo. En este momento ya empezamos a endeudarnos", sin embargo el proyecto, uno de los más relevantes para la música independiente de la capital, tiene una corporación sin ánimo de Lucro llamada Clepsidra, y que usa la música para llevar progreso a las comunidades, "tenemos un par de proyectos ahí y esperamos que esos proyectos financien el funcionamiento de Latino por un tiempo", aún así la gestora sentencia: "No sé cuánto tiempo va a ser posible mantenerlo así o si cerrarlo del todo." En cuanto al diálogo con el Gobierno, Alix Lesmes manifiesta que "no hemos hablado con las entidades gubernamentales sobre la sobrevivencia de los espacios. Hemos pertenecido IPE y a todas las plataformas de artistas y trabajadores de la industria de los espectáculos públicos, intentando que estar en esas asociaciones nos cubra un poco para lo que viene, pero no vemos que haya ni una idea ni una voluntad de la institución para apoyarnos. Entendemos que hay varias cosas para artistas, pero para la sobrevivencia de los espacios donde hay artes vivas, no hemos visto nada específico."

Julian Martinez, gerente de Kaputt, que lanzó Kaputt.WAV, un sello discográfico para poner lo mejor de la música que suena en el club en plataformas digitales con la mayor calidad de grabación -proyecto que viene desde 2019, pero adelantaron su lanzamiento para mantenerse vigentes-, cuenta que la situación ha sido muy compleja, "Desafortunadamente nos ha tocado reducir al equipo de trabajo y negociar muy duro con arrendadores para buscar unos costos mínimos de operación durante los meses sin ventas buscando alcanzar un periodo máximo de hibernación que calculamos entre 6 y 8 meses. Si la situación se alarga más de ese tiempo la subsistencia del club está en veremos."

En ciudades como Medellín la situación no es distinta, Jean Pierre Guarín, socio del Club Libido, extensión de Líbido Bar (lleva funcionando unos 21 años en la ciudad y que en 2018 abrió un nuevo lugar para hacer eventos de mediana y gran envergadura) cuenta: "Como primera medida decidimos cerrar el lugar por salud de nosotros y nuestro empleados; directamente afecta a 10 empleos, más de 10 indirectos entre ingenieros, rodies, djs y músicos. No hemos tenido un diálogo directo con el Gobierno o alguna otra entidad cultural, creo que la solución no viene desde ahí, lo que nosotros podemos hacer para reinventarnos y buscar formas de monetizar lo que hacemos en estos tiempos difíciles."

David Robledo de La Pascasia, en Medellín, cuenta que "el Gobierno y la comunidad en general insisten en el llamado a reinventarnos, yo no sé si los que acatamos esa sugerencia lo estamos haciendo bien o muy mal porque todos nos reinventamos lo mismo, estamos haciendo esas cosas diferentes que hace todo el mundo" haciendo referencia a las transmisiones online que vienen generando de cierta forma una sobreoferta de contenidos digitales en las que solo son vistos quienes tienen la capacidad técnica para sobresalir, "más que a la generosidad de los espectadores, apelamos a la solidaridad entre los artistas, estamos desarrollando proyectos conjuntos con aliados como el Teatro Matacandelas y Museo Otra Parte involucrando artistas independientes, ya después les diremos si esto procura sostenibilidad o no; por lo menos, produce obras significativas, tenemos la fe puesta en ello."

Desde Macondo Bar en Pasto, Angie Villa Sánchez, menciona que "el Gobierno ha sido reacio a entablar un diálogo con nuestro gremio, no parece importarle y no ha tenido en cuenta que nuestro gremio es uno de los mayores aportantes de impuestos que son destinados para la salud, la educación y el deporte". Por otro lado, Juan Carlos Obando de Rey Lagarto Bar también en Pasto, rescata las inciativas del Gobierno y la administración de la ciudad y el departamento de Nariño: "El Ministerio de Cultura abrió una convocatoria de estímulos, digamos que es una oportunidad grande para que los gestores puedan presentar sus propuestas y trabajar desde casa. A través de la Gobernación de Nariño también realizó una convocatoria para que el sector de artistas y gestores puedan obtener algunos recursos de ayuda".

Angélica Jaramillo, productora de eventos en Barranquilla (Berbetrónik party) menciona los acercamientos del sector con el Gobierno: "he tenido acercamientos locales, sin embargo, la industria del entretenimiento, a raíz de esta crisis se ha agremiado, y lo que estamos buscando es tener un diálogo directo con el Gobierno porque entendemos que aunque la situación no se veía venir, la industria del entretenimiento ha entregado mucho al país y representa en el presupuesto cultural -sobre todo en la música- un alto porcentaje de ingresos [...] como gremio se han hecho algunos acercamientos, y pienso que el hecho de que el gremio esté unido es un gran avance, unidos podemos movernos de mejor manera y sacar beneficios para todos los que hacemos parte de la cadena."
 

¿Cambiará la actual crisis el consumo de música en vivo en el país?

Boogaloop (Juan Medina - Bogotá): Totalmente. Por un buen tiempo, el público no tendrá la opción de vivir la noche como antes de la pandemia y es probable que eso haga que la música en vivo vía streaming logre posicionarse mejor, superando un poco lo que pasaba con fenómenos musicales de fiesta como el reggaeton o la música electrónica. Así también es muy probable que veamos un aumento radical en el consumo digital de música y de interés por portales y periodismo especializado.

Alix Lesmes Olarte (Latino Power - Bogotá): "Hay más plataformas para ver música en tu casa y comprar la canción que tú prefieras, el disco específico que tú quieras, pero de todas maneras sí sabemos que la música en vivo es el corazón de la misma música, lo dice la historia en todas las ciudades que han sido mecas, en Seattle, en New Orleans, en París, en Berlín; los escenarios de la música en vivo son los escenarios que hacen vivir la música. Quisiéramos una política seria para el gremio, pues los establecimientos de conciertos no van a desaparecer porque la música es algo ancestral inherente al ser humano. El derecho a bailar es un derecho ancestral que han hecho las comunidades por siempre como una manera de liberación, de celebración, de estar en comunión más allá de la pantalla y la tecnología. Ha existido y seguirá existiendo así el Estado la quiera acabar o no apoyar. 

Julian Martinez (Kaputt - Bogotá): Yo creo que durante un tiempo claramente si, debido al miedo al virus y las imposiciones del Gobierno por la pandemia. Pero creo que será algo superficial y momentáneo, no un cambio cultural de fondo. El deseo de la gente por asistir a discotecas y conciertos nunca va a cambiar, y una vez las condiciones lo permitan, el público volverá a asistir en masa a este tipo de eventos inclusive con más ganas que antes debido a la ansiedad que generará el tiempo que dure la prohibición.

Jean Pierre Guarín (Club Líbido - Medellín): El consumo de la música ha cambiado totalmente, las personas pasaron al mundo digital, a veces absorbiendo esta balanza de live session y música que tenemos al alcance, creo que la preocupación en este momento es saber elegir, y buscar música de buena calidad. 

David Robledo (La Pascasia -  Medellín): Que el mundo bajo estas circunstancias reduzca su marcha es signo de que puede cambiar el rumbo, nuestro deseo es que muchas cosas cambien para que la vida sea un poco más justa, estamos lejos de estar desahuciados y haciendo todo lo posible para sobrevivir y participar de ese cambio. 

Angie Villa Sánchez (Macondo Bar - Pasto): Siempre se verá afectado el consumo en vivo de la música, sobre todo la música alternativa.

Juan Carlos Obando (Rey Lagarto Bar - Pasto): Los espectáculos en vivo no pueden ser reemplazados por nada, muy difícilmente puede cambiar o cambiarse por otros medios de comunicación, como los espectáculos en línea. Yo creo que esta situación ha llevado mucho al consumo de música en línea; sí, se han realizado una infinidad de transmisiones desde la distancia, son muy valiosas, son muy buenos los trabajos, pero la experiencia de una presentación en vivo es muy intensa.

Angélica Jaramillo  (Barranquilla): El consumo de música en vivo no se está efectuando y ya eso es un gran cambio, es un cambio bastante radical, sin embargo, pienso que es algo que se puede estar demorando pero a largo plazo no creo que cambie el consumo de la música en vivo, yo creo que en cuanto esto se normalice, los conciertos volverán y la gente se volverá a aglomerar porque es algo natural del ser humano, el impacto de la música en vivo y de los espectáculos en la sociedad trasciende la virtualidad.

Mauricio Cherkes (Barranquilla): Definitivamente el consumo musical sí está cambiando, y yo creo que cuando salgamos de esto vamos a salir mucho más maduros y deberá haber un cambio radical, porque no podemos ser los mismos.

Domenico Di Marco (Municipal - Bucaramanga): Yo no sé si el tema de internet vaya a cambiar la experiencia de la música en vivo. Se produce mucho contenido pero la mayoría con una calidad muy floja. No ha habido una transformación en los contenidos que se ofrecen. Tampoco hay un modelos de mercantilización de estos productos, por lo que es difícil para los artistas. Quizás después haya una línea de negocio más clara y se vuelva interesante para los artistas, pero por ahora no es mucho más que promoción: mantenerse vigentes. No creo que el internet vaya a transformar la experiencia de la música en vivo.

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