Pablo Hasél, el rapero condenado por sus trinos y canciones

El encarcelamiento del artista español supone un grave golpe para la libertad de expresión.

 "El Estado español ha pasado a encabezar la lista de países que más artistas ha represaliado por el contenido de sus canciones", dice el manifiesto que firmaron más de 200 artistas el pasado 8 de febrero, entre ellos Vetusta Morla, Javier Bardem, Anita Tijoux o Pedro Almodovar. 

El escrito hace referencia al caso de Pablo Rivadulla Duro, más conocido en la escena del hip hop español como Pablo Hasél, quien ha sido detenido para cumplir una condena de nueve meses por enaltecimiento del terrorismo e injurias a la corona. 

Para entender el caso es necesario remontarse al periodo entre 2014 y 2016. En ese entonces Pablo publicó más de 64 trinos y un video en Youtube con fuertes críticas a la monarquía y a la policía. 

En el año 2018, la Audiencia Nacional lo condenó a dos años de cárcel y una multa, luego su pena fue rebajada a nueve meses por no suponer un riesgo real, seis meses de inhabilitación y una multa de 30.000 Euros. 

La Audiencia Nacional, un alto tribunal con sede en Madrid, le proporcionó a Pablo Hasél un plazo para entregarse voluntariamente y cumplir con la condena. El pasado 12 de febrero, cuando se cumplía dicho plazo, Hael no solo lanzó "Ni Felipe VI" una canción contra el Rey de Español sino que se escondió en el edificio del rectorado de la Universidad Lérida, ahí fue acompañado por varios jóvenes que lo respaldaron. 

“Tendrán que venir ellos a secuestrarme y también servirá para que el Estado quede retratado como lo que es: una falsa democracia”, dijo antes de resguardarse en la Universidad. 

En horas de la mañana del martes 16 de febrero, en la Universidad se desplegó un operativo en el que decenas de agentes se encargaron de arrestar al artista y llevarlo a la cárcel Ponent de Lleida.

 "No nos pararán, no nos callarán, muerte al estado fascista", fueron algunas de las consignas que gritó Hásel mientras era ingresado en la patrulla. 

Además de esta condena, sobre él hay otra en proceso y en suspenso que data del año de 2014 y que le acusa de enaltecer en sus canciones el terrorismo de ETA, los Grapo, Terra Lliure o Al Qaeda. 

Como bien lo ha dicho el mismo Pablo Hasél el arresto supone un gravísimo ataque a las libertades, siendo este un caso peligroso de censura que puede afectar a cualquiera que haga uso de las redes sociales o busque expresar sus discursos a través del arte. 

Así también lo expresan artistas en el nombrado manifiesto: 

“La persecución a raperos, tuiteros, periodistas, así como otros representantes de la cultura y el arte, por intentar ejercer su derecho a la libertad de expresión se ha convertido en una constante. Así, el Estado español ha pasado a encabezar la lista de países que más artistas ha represaliado por el contenido de sus canciones. Ahora, con el encarcelamiento de Pablo Hasél, el Estado español se está equiparando a países como Turquía o Marruecos”.

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