La Nueva Banda de la Terraza: cuando las paredes hablan

A un año de su nacimiento, revisamos la historia de este proyecto que nació en una terraza de Medellín.

La Nueva Banda de la Terraza es un proyecto que nació en las calles de Medellín, en el viejo edificio Laureles, muy cerca al primer parque de esta zona al occidente de la ciudad. Su objetivo es ser una protesta diferente, al mejor estilo de la figura de Anonymous, solo que sin ocultar el rostro.

Hacen de la crítica pública una protesta al mejor estilo 2.0 en épocas de encierro y pantallas por doquier.

El lugar donde que da inicio a este proyecto es un edificio de cuatro pisos e historias audiovisuales, es la guarida de ideas, reflexiones y crítica de un parche de amigos que, iniciando la cuarentena, pasaban los domingos en una terraza, con música y proyectando imágenes en una pantalla sobre un trípode. 

Felipe Tabares, investigador social y de mercado, Sergio Ortiz Parsons, músico y publicista y Laura Mora, directora de cine, son las cabezas de esta banda que arrancó a inicios de abril del año pasado.

Los tres vecinos, los tres en cuarentena y los tres con la cabeza llena de ideas para levantar la voz por la injusticia y la crueldad de este país.

La música en esa terraza nunca paró, pero el viento si arrojó la pantalla y el trípode al suelo y fue ese antecedente el que materializó la idea de proyectar sobre las fachadas de otros edificios.

La primera imagen que proyectaron fue desde un power point. La frase “Todo está muy raro” brilló en el adobe quemado del edificio contiguo, como un manifiesto para reafirmar la rareza de los días pandémicos e inciertos.  

A esa primera diapositiva le tomaron fotos y cada uno la subió a sus redes sociales, de repente muchos otros curiosos amigos querían sumarse a la iniciativa. La banda empezaba a agrandarse. 

El plan era sencillo y sin mucha organización: compartir un rato del domingo por la noche, con las mascotas, subir a la terraza de ese edificio, adaptar un espacio con sillas y mesas, llevar una extensión eléctrica de 30 metros hasta la terraza, conectar un computador portátil a un proyector viejo y precario de 2300 lumens, amplificar la música y proyectar imágenes sobre fachadas ajenas para liberar diálogos internos, para exorcizar demonios que muchas veces vuelan alto, más alto que las terrazas.  

Así nació este crítico proyecto que ahora es un referente comunicacional no solo en Medellín, no solo en Colombia, sino en otros lugares del mundo. Con la ayuda de amigas y amigos, han hecho que la banda no solo haya crecido sino que sea más propositiva y más crítica. 

Desde abril hasta septiembre de 2020, todos los domingos, sin falta, como un ritual sanador y en muchas ocasiones divertido, se encontraban para proyectar realidades, necesidades, quejas y hasta poesía. En cada encuentro tenían muchas imágenes, entre 22 y 25, y las proyecciones podían durar de 7 pm a 11 pm.

Hoy su impacto es fuerte, mucha gente en la calle al ver las proyecciones empieza a aplaudir o a registrar en su celular, su instagram llega, desde la independencia, a los 12 mil seguidores.

Juntos, como banda, han llegado de forma simultánea, a tener hasta 14 proyectores en diferentes ciudades: Medellín, Bogotá, Cúcuta, Pasto, Ciudad de México, Nueva York. Ahora, La Nueva Banda de la Terraza, está funcionando con "ediciones especiales", eso significa que cuando hay una denuncia contundente, producen contenido y lo proyectan en muchos lugares.

Algunas de sus frases proyectadas, nacen de la cantera comunicacional y vivencial que es Colombia, un paraíso infinito.

“Esta incansable juventud no los dejará dormir…”

“Nos están matando”

“Digna Rabia”

“Anhelamos un país que proteja sus mujeres”

“La rabia justa”

“No tenemos miedo”

“Somos la voz del cambio”

“En la rabia todos tenemos techo”

“Que el privilegio no te quite la empatía”

“S.O.S Colombia”

A esta banda le sobra  ideas y sueños, por lo pronto y cerca a su primer aniversario, harán una fiesta, con música, proyecciones y lo mejor de lo que ha pasado en este año de crítica en muros. También sueñan con proyectar de manera ambulante desde un carro.

Para terminar, y hablar de su nombre, hay que decir que desde ahí quieren sentar un precedente de denuncia, de memoria y de no repetición.

La terraza, además de ser el lugar cotidiano en muchos barrios de Medellín, es el nombre de una de las organizaciones criminales más sanguinarias y con una cicatriz profunda en la historia de esta ciudad, por eso,  con ese juego de palabras, La Nueva Banda de la Terraza quiere proponer otras sonoridades, otros encuentros y otros estallidos.  

 

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