Un rostro colectivo: la lucha feminista en Bogotá durante el 2019

Una marcha, una reunión y un performance viral, espacios que se han articulado para reafirmar y visibilizar la lucha por los derechos de las mujeres.

En Bogotá los colectivos feministas y las mujeres salieron a marchar por sus derechos el pasado 25 de noviembre, el Día Internacional de la eliminación de la Violencia contra las mujeres, días después se reunieron en el Parkway para hacer su propia versión de Un violador en tu camino, el himno feminista que le ha dado la vuelta al mundo, así fue como transcurrieron las dos jornadas. 

Lunes 25 de noviembre:

Son las 4:30 de la tarde del 25 de noviembre y la marcha se encuentra lista para salir desde el Parque Nacional, abundan pañuelos morados y verdes, y hay cierta preocupación en el aire debido al llamado de algunos líderes de la oposición de unir esta marcha con las movilizaciones generales del paro en Bogotá, iniciado cuatro días atrás. Las organizadoras buscan evitar que gremios o partidos políticos mayoritariamente dirigidos por hombres y que históricamente han ignorado las exigencias y las luchas feministas opaquen este día por el que se han esforzado tanto.

Para Ángela, activista y parte de una colectiva feminista universitaria, que a la marcha se le sumara el Paro fue algo “bastante oportunista de parte del comité del Paro. Ya sabían de la planeación de la marcha y les fue más fácil llamar a la gente para caer a ese espacio que convocar uno nuevo”. Aunque desde la organización de la marcha se ha mencionado la importancia de que las luchas sociales sean interseccionales, se corría el riesgo de que “la marcha del 25N perdiera visibilidad y que no se percibieran los reclamos específicos de las mujeres”, complementa Ángela.

Son las 6:30 de la tarde y la marcha baja por la calle 45 para incorporarse en la carrera 30. En la parte más alta del puente se empieza a vislumbrar la magnitud de la convocatoria para este día, el mar de gente no tiene fin visible. Al rezagarse de la vanguardia, en donde se encuentran varias brigadistas acompañando a las batucadas feministas ‘La Manada’ y ‘Tremenda revoltosa’, se empiezan a escuchar más débiles las arengas del 25N y se empiezan a ver cada vez más hombres y a escuchar arengas estudiantiles más genéricas

“Fue muy difícil celebrar esa fecha, muchos hombres nos callaron con sus arengas, había un micro bus al lado con un parlante en el que gritaba un hombre y no nos dejaba oirnos. Tampoco nos sentíamos tan seguras de cantar nuestras cosas, porque con ciertas arengas los hombres nos miraban mal y con mayor fuerza nos callaban con las suyas”, afirma Paula, que hace parte de la misma colectiva de Ángela.

Son las 8:30 de la noche y a la Plaza de la Hoja en Bogotá, no le cabe una persona más. En pocos segundos, desde uno de los edificios que limitan con la plaza, una tela blanca y morada gigante cae cubriendo la totalidad de la fachada. Sobre esta se lee #SomosUnRostroColectivo y se ve uno de los íconos que más se ha usado en el movimiento feminista desde los años 60, un puño alzado dentro del símbolo de Venus.

Esta imagen, esta iconografía y este momento fueron la culminación de un trabajo de más de seis meses en los que las diferentes colectivas feministas de Bogotá se articularon para organizar la marcha anual del 25 de noviembre. En esta fecha se conmemora desde 1981 el Día Internacional de la eliminación de la Violencia contra las mujeres, recordando el brutal asesinato de las activistas dominicanas Patricia, Minerva y María Teresa Mirabal en 1960 bajo la dictadura de Rafael Trujillo Molina.

Sábado 30 de noviembre

Son las 2:30 de la tarde del 30 de noviembre, es un sábado y bajo la mirada del Monumento al Almirante Padilla se empiezan a congregar algunas personas, en su mayoría mujeres, hay grupos aborteros, de ciclistas, de tejedoras, y tienen en común la juntanza feminista convocada por redes dos días atrás, cuyo propósito era dialogar sobre el papel de la mujer en el paro y replicar el performance ‘Un violador en tu camino’, obra creada y viralizada por el colectivo Las Tesis de Chile durante esa semana.

Grupos de amigas feministas, como el de Lina y Valentín se empezaron a coordinar. “Nos invitamos entre amigas y se fueron sumando más y más personas” menciona Lina, sobre el momento en que se realizó una primera intervención en la noche del jueves 28. Más tarde, Valentín cuenta, “se pensó en hacer una segunda convocatoria y aprovechamos para hacer una pequeña reunión en donde no solo se participara en el performance, sino también hablar sobre lo que estaba pasando en el paro y nuestras inquietudes con las voces de las mujeres”.

Son las 5 de la tarde y distintos grupos de mujeres han estado dialogando por un par de horas, ahora es momento de socializar las propuestas para el pliego de peticiones del paro. En cada momento de acuerdo con las palabras de las voceras se escuchan aplausos y vitoreos. Para Valentín, “esto da cuenta del valor que tenemos las mujeres para organizarnos y para hacer que seamos más en una sola voz".

Son las 6 de la tarde y más de 300 mujeres se han congregado en medio de una de las vías que atraviesa el Parkway, en el corazón de Bogotá, para replicar el performance. Decenas de cámaras y celulares les apuntan mientras se escucha sobre los murmullos: “los hombres que están detrás por favor quítense”.

Es un momento de catarsis colectiva e individual.  Lina pudo “darse cuenta de que muchas pasamos por lo mismo y que es tan sistemático pero que cuando estamos juntas se siente un cariño infinito, muchas no nos conocíamos. Son espacios en los que no te sientes sola”. La reflexión de Valentín es similar, se sintió “acogida porque lo que se denunció fue muy importante, lo personal es político. Podías ver que había una alianza feminista de alguna u otra manera”. 

Son las 7:30 de la noche y la calle vuelve a estar vacía, ya no están las decenas de cámaras y corresponsales de medios, hay un par de patrullas de policía alrededor. Luego de algunos días de entrevistas y artículos, el performance se ha seguido replicando durante semanas en espacios como el Congreso o en las regiones más apartadas del país. El Gobierno y el comité del paro siguen sin llegar a un acuerdo mientras que las voces de las mujeres siguen sin entrar en la discusión oficial. Queda un rostro colectivo, aprendizajes que tomarán tiempo en entenderse y una lucha feminista que sigue en pie.

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