"The Last Dance": la obsesión por ganar

¿No era participar lo importante? La serie de Netflix sobre Michael Jordan ha hecho que nos preguntemos por la obsesión de ganar.

Detrás de la historia de un equipo de leyenda como los Bulls hay un camino que no siempre estuvo lleno de rosas. ¿Qué tan agobiante puede ser el tener siempre la necesidad de ser el mejor?

Michael Jordan (MJ) recuerda en la serie la bestia competitiva que fue en los noventa por ganarlo todo. Sin embargo, como documental, la serie también reveló algunos métodos cuestionables para lograrlo, como por ejemplo la forma en que trataba a sus compañeros de equipo para que hicieran bien su trabajo en los entrenamientos y posteriormente, en los partidos.

Algunos pueden decir que este comportamiento despertó motivación entre ellos para superarse, agradar al ídolo y ganar campeonatos, pero también se puede decir con certeza que MJ no lo hubiera logrado sin ellos. El trabajo en equipo los condujo a la victoria y a gobernar la NBA durante buena parte de la última década del siglo XX.

“Ganar no es todo. Es lo único” decía Vince Lombardi, entrenador de los Packers de la NFL para motivar a sus jugadores y convertirlos en ganadores. ¿Sigue siendo vigente esa frase hoy en día en el deporte de alto rendimiento?

Si se tiene en cuenta la gran cantidad de competencias y campeonatos que vivencian los deportistas a lo largo de toda su carrera, puede decirse en términos generales que son más las veces que se pierde que las que se gana.

¿Se puede vivir así? ¿Qué tan sobrecogedora puede ser la experiencia de convivir con la victoria pero sobre todo, cuando se logra, hacerlo después cuando no se gana? La satisfacción del deber cumplido parece estar supeditada a la obtención de una medalla o una copa, pero no es algo que experimente un deportista de alto rendimiento apenas en su madurez.

Todo parece indicar que desde temprana edad tenemos intrínseca la obsesión por ganar en todos los ámbitos de nuestra vida social. ¿Porqué? Sebastián Botero, ex futbolista profesional y Director Técnico del Fútbol Base de Ind. Medellín, opina sobre el tema: “El ser humano trae de cuna la competitividad, obviamente algunas personas más que otras. Nuestra sociedad nos va metiendo de a poco en una idea de que ganar es lo único que sirve y desde muy niños crecemos con eso” .

En ese orden de ideas, la formación en casa es clave en algunos casos puntuales de atletas de alto rendimiento, y cuando una persona elige el deporte como una opción de vida, muchos aspectos ‘aprehendidos’ en el hogar son aplicados en una cancha, en un equipo, en una pista, piscina o cuadrilátero. Una vez que se logra el objetivo, bien podría decirse que se quiere más y más, vivir esa experiencia

Para María José Rodríguez, campeona mundial de bolos, la victoria puede despertar curiosidad de saber si se puede o no lograr de nuevo: “Ganar te hace dar cuenta que cumpliste la meta. Se vuelve una obsesión porque te hace caer en cuenta de una realidad, como que trabajas tan fuerte que no sabes si puede volver a pasar o no. Uno no queda contento con hacerlo una vez, porque se vuelve literalmente una obsesión y como un castigo para la mente”.

En “The Last Dance” (2020) pudimos conocer los pormenores detrás del proyecto deportivo de uno de los más grandes quintetos de la historia en la NBA: los Bulls de MJ; esto permite entender que detrás de las sucesivas victorias, hubo un trabajo en equipo en búsqueda de objetivos. 

Cuando se trabaja en grupo por una meta como lo es ganar, hay un componente que para Sebastián puede ser fundamental y es la aceptación social de los compañeros: “Es más fácil asumir una culpa propia que una culpa compartida. Uno muchas veces cuando tiene referentes, también juega mucho a agradar: al entrenador, al líder. Esa obsesión con ganar va adquiriendo ciertos matices con el paso de los años y ganar y competir bien tiene que ver mucho con la aceptación del grupo hacia uno”.

La derrota puede jugarle al deportista una mala pasada que puede durar días, semanas, y hasta años. La búsqueda constante de la victoria, por ende, evita pasar malos ratos posteriores. ¿Qué ocurre cuando uno pierde? María José cuenta que “La mente se vuelve loca, da muchas vueltas. En mi caso, si uno pierde es ¿porqué?, ¿qué pasó? ¿qué hice? no es algo que se demore un día” ¿Y cómo lo maneja? “Sentir que lo dejé todo y no tener remordimiento de nada”.

En ese orden de ideas, si se aprende a asimilar las derrotas, es posible que la ansiedad por ganar, también sea controlada. Entender que el fin no justifica los medios.

El ex futbolista, coach, y licenciado en ciencias empresariales, Imanol Ibarrondo, advierte sensaciones positivas en la conciencia del deportista actual sobre lo importante o no que es ganar; sobre el tema, esto escribió en sus redes sociales: “Cada vez son más l@s que saben que no vale todo para ganar, que ganar no es lo único importante y que no merece la pena ganar a cualquier precio. Entienden que el éxito no es el final del camino, tan solo la zanahoria que tira de nosotr@s para inspirarnos a crecer y a ser mejores”

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