Paul McCartney recuerda cuando lo deportaron de Alemania por quemar un condón
La historia del rock está repleta de mitos y excesos, pero pocos relatos igualan la anécdota que Sir Paul McCartney revivió recientemente sobre sus primeros días con los Beatles.
Antes de conquistar el planeta, los jóvenes músicos tuvieron que soportar condiciones deplorables durante sus giras. El bajista británico recordó con mucho humor un polémico incidente ocurrido en 1960 que terminó con él y su entonces baterista Pete Best tras las rejas de una prisión alemana y una posterior orden de deportación, todo por culpa de una protesta en una pared.
Este viaje al pasado ocurrió durante la participación de Paul McCartney en el programa de entrevistas de la comediante inglesa Amelia Dimoldenberg, donde no tuvo reparos en detallar las locuras de aquella época.
McCartney revivió la incómoda situación que compartía con sus compañeros de banda en Hamburgo, alojados en un espacio que distaba mucho de los lujos de una estrella de rock, o siquiera de condiciones dignas para alojar a un ser humano. En sus propias palabras: "Es cierto. Estábamos en Hamburgo. Éramos yo y nuestro antiguo baterista, Pete Best, y compartíamos habitación. Eran paredes de hormigón muy sucias. Era terrible. Estaba en la parte de atrás de un cine y solían entrar clientes; nuestro baño era el baño del cine. Así que nos afeitábamos y esas cosas, 'Guten Morgen'. Y todos entraban".
La tensión estalló por completo cuando la pareja de músicos fue al precario alojamiento para recoger sus maletas y pertenencias. Al encontrarse con el cuarto a oscuras, la frustración acumulada se transformó en un acto de rebeldía sumamente peculiar. McCartney detalló la quema del condón explicando que, como acto de protesta contra ese horrible lugar, Pete llevaba un preservativo entre sus cosas, así que lo sacaron y le prendieron fuego, asegurando además que ardieron bastante bien.
Con su característico sentido del humor, el artista bromeó con la entrevistadora al preguntarle si nunca había quemado uno, rematando con un divertido comentario sobre que no se ha vivido de verdad hasta que se experimenta algo así. Aunque el fuego no generó daños materiales graves en la estructura, el dueño del “hospedaje” aprovechó la situación para denunciarlos formalmente por un supuesto intento de incendio intencional contra el edificio.
Las consecuencias legales no se hicieron esperar. Paul McCartney y Peter Best pasaron tres horas encerrados en la comisaría local antes de recibir la orden directa de abandonar el país.
Más allá de las viejas detenciones, la amena charla sirvió como la plataforma perfecta para que el legendario compositor abordara temas profundos de su vida personal, incluyendo sus reflexiones sobre el amor, sus experiencias con las drogas y más.