El Gran Silencio es la pura sabrosura

La mexicanidad, la cumbia popular y el ritmo de las calles se encuentran y convierten en fiesta con El Gran Silencio.

A principios de los años 90, desde lo más profundo de Monterrey, donde hay emisoras que emiten cumbia colombiana durante 24 horas, emergió esta agrupación con una propuesta sonora donde habitan y conviven cumbia, hip hop, raggamuffin y reggae.

Así es, mucho antes de la explosión de cumbia latinoamericana que vivimos por estos días, existía el Gran Silencio bajo la batuta de los hermanos Hernández: Tony y Cano, uno más callejero, el otro más elegante y los dos con una energía cautivadora que prende el escenario con su sola presencia.

Toy Selectah (Dj y programador de Control Machete), fue quien les dio una mano en la producción de sus primeros sencillos. Y luego de separaciones y re organizaciones, ingresó a la agrupación un personaje y elemento decisivo: el acordeonista Isaac "Campa" Valdez, quien era totalmente nuevo en la escena del rock, y venía de tocar en los "Artilleros del Vallenato", un combo de música colombiana de la populosa colonia Niño Artillero.

Fue así como El Gran Silencio se convirtió en una banda 100% mestiza con raíces colombianas y mexicanas y el acordeón se transformó en el Rock Star de esta historia, en donde la agrupación se constituye como una de las propuestas que surge como parte  de la Avanzada Regia, un movimiento nacido en Monterrey en la década de los 90, del cual salieron importantes bandas como Jumbo, Plastilina Mosh, Inspector y Control Machete, entre otras.


El Gran Silencio fue una de las bandas más esperadas en la edición 2014 del Vive Latino, el Foro Sol lleno y soleado, cantó y bailó cada una de sus canciones. Y la banda demostró, además, cómo la cumbia, el ska, el ragamuffin y la cumbiamuffin son de los géneros favoritos del público mexicano, que se rinde y disfruta sin control la mezcla clásica, cumbiera y rapera de un cantante (Tony) romántico y vintage, un MC (Cano) irreverente y callejero, un acordeonista que danzaba por el escenario como una pluma y su acordeón era el Rock Star de la banda.

Así fue como vimos y sentimos los vientos sincronizados, la batería y percusión latina acompañada de imágenes conmemorativas y reivindicatorias. Un show que pudimos disfrutar con la energía del público mexicano, amoroso, respetuoso, divertido y siempre atento.

El Gran Silencio está más activo que siempre, son la pura sabrosura. Y justo antes de subirse a la tarima, hablamos con Cano Hernández, esto fue lo que nos dijo.  

Por Simona Sánchez

El gran Silencio en el Vive Latino 2014
Foto: warp.cr


twitter.com/_ElGranSilencio

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