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Balance Altavoz Fest 2017

El equipo Radiónica Medellín realiza un balance balance de Altavoz Fest, una edición con 58 agrupaciones que se quedará grabada en el corazón.

 

En un fin de semana que convocó a más de 60.000 voces, Altavoz Fest cerró una versión que quedará grabada como una de las más arriesgadas en curaduría y con la mejor producción técnica y logística hasta la fecha.

La furia sonora del power trío femenino-metalero de Nervosa de Brasil, la contundencia de los noruegos de Satyricon, el ska británico de The Selecter y la teatralidad de Descartes a Kant son solo algunos de los elementos que pudieron disfrutarse entre el 4 y 6 de noviembre de 2017; bandas locales cmo Knives, Forxa,  Militantex, Memoria Insuficiente, God Of Lies y Wanady, por citar algunas, respondieron a la altura de un recital internacional: se notó el ensayo, la preparación del show y por eso sus actos fueron serios sobre el escenario.

De otro lado, regresar al sector del Cincuentenario fue un acierto: es un lugar más central para un alto porcentaje del público que asiste al festival proveniente del norte del Valle de Aburrá y del noroccidente de Medellín; además, la estación Universidad del Metro y las rutas integradas favorecen la movilidad.

El festival se reencontró nuevamente con su público, le dio gusto en todos los géneros musicales, y además, cumplió sueños sonoros como el homenaje al Titán: Elkin Ramírez, el regreso de la agrupación NADIE, el baile y los recuerdos noventeros con Todos Tus Muertos, la experimentación musical y propuesta escénica de Ava Rocha, y el beat siempre presente de M.O.P, fueron tantos los momentos de este Altavoz, que es difícil quedarse con uno.

Pero más allá de las bandas internacionales, lo mejor y más destacado de esta edición número 14 del festival es que las agrupaciones locales y nacionales, demostraron que pueden estar a la altura de los sonidos foráneos. “Es un buen momento para la música colombiana” es una frase que se escuchó en repetidas ocasiones en estos tres días de música en Medellín.

Lo que sucedió musicalmente en ambos escenarios se vio reflejado directamente en la reacción del público ante cada día de festival: hicieron suyo el espacio, como en otras épocas, acudieron masivamente hasta el punto que difícilmente se viese lugar vacío en los momentos más fuertes de la programación dispuesta, con las manos arriba al ritmo de los beats, con el baile a flor de piel al sonido del ska y el reggae, con pogos y mosh en medio de tonadas punk y hardcore, moviendo la cabeza cuando el metal apareció y, en general, cantando cada canción que, al unísono, hicieron de nuevo himnos en el rito del sonido en vivo.

Altavoz se convirtió de nuevo en aquello que es el ideal de un evento así: un espacio de convivencia para todos.

El reggae, el rock, rap, punk, metal, electrónica, hardcore, blues, y los sonidos experimentales se hicieron el fin de semana, y ayudaron a que todo el público sintiera ese momento suyo. Ya viene la edición 15 del Festival y con ella nuevos retos para Altavoz, lo que si es claro, es que este año el Festival cumplió y evolucionó no solamente en su sonido sino en su historia.

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