Villano Antillano y cómo ser una artista trans no le garantiza estabilidad económica
En su paso por Colombia para el Festival Ondas, la artista puertorriqueña conversó con medios de comunicación sobre distintos aspectos de su lugar de enunciación, el avance del fascismo en el mundo, su reconocimiento como mujer caribeña, entre otros temas. La artista reveló que la principal fuente de financiación de su proyeto artístico, sigue siendo el trabajo sexual.
Para nadie es un secreto que vivir de la música no es fácil, pero las declaraciones de La Villana, al reconocer que el trabajo sexual sigue siendo su principal fuente de financiamiento, ponen muchas preguntas sobre la mesa, incluso para las personas trans que parecieran ostentar un lugar de privilegio, como las artistas.
Villano Antillano: caribeña más que latina
Villana Santiago Pacheco es una de las artistas trans más sorprendentes, talentosas, reconocidas e integrales del mundo. Es una puertorriqueña que estudió ciencia política antes de dedicarse al arte y que se ha convertido en un ícono global de las luchas trans por la vida. En ese sentido se expresó en la tarima del Festival Ondas, recordando a Sara Millerey, mujer trans asesinada en 2025 en Medellín.
Para La Villana proclamarse latina es problemático pues considera que el término reviste mucho racismo y “antinegritud”: “Hago esa distinción porque lo único que tengo en común con un argentino es que somos hispanohablantes. Tengo mucho más en común, aunque no hablemos en español, con un jamaiquino. Por culpa de la colonización de tantos poderes, en el Caribe sucede mucho que estamos unos al lado del otro, y ni lo sabemos”, señaló.
Y esta es parte de la paradoja de ser artista trans. En el caso de La Villana, la comprensión de la realidad a través de su lente anticolonial es, ante todo, interseccional. Nadie como los puertorriqueños y puertorriqueñas ha atravesado las formas clásicas y contemporáneas de la colonialidad. Por lo tanto, no se puede entender su postura por fuera del lugar étnico y racial que implica ser caribeña.
El auge de la ultraderecha global desde la mirada de Villano Antillano
Villano Antillano se ha caracterizado por tirar factos en los escenarios y fuera de ellos. Ella, la misma que en entrevistas ante medios de comunicación ha calificado a Puerto Rico, su tierra natal, como una “isla secuestrada por los Estados Unidos”, habló también sobre lo que piensa del ascenso de la ultraderecha en el mundo.
Señaló que “no me parece que la maldad sea predominante, pienso que es más el miedo, el desconocimiento”, rompiendo la idea de que se trata de un auge inevitable y no de un fenómeno limitado y aún poco legitimado en muchos lugares del mundo.
Vivir del trabajo sexual, el aparente ‘destino manifiesto’ de las mujeres trans
Entre sus declaraciones sorprendió que señalara lo siguiente:
“Quiero puntualizar que soy quien soy, y estoy donde estoy, pero el trabajo sexual sigue siendo mi main source, no la industria musical. De hecho, puedo meterle más a mi proyecto gracias al trabajo sexual. Estoy en un momento en el que me he tomado la libertad de enfocarme en mi arte, en crecer como artista, porque no puedo hacer más nada en la industria, no la voy a cambiar ni tengo interés en hacerlo.
Lo digo porque a veces aparecen figuras que dicen: ‘cabrón, tienes que romper todos estos siglos de opresión’. Y pienso: ‘cabrón, pues rómpelos tú, que tienes el privilegio y el poder para hacerlo’. Al inicio sentía esa presión, ya no. He entendido que, como no existen tantas artistas como yo, no existen manuales ni instrucciones en un gremio que busca, literalmente, eliminarnos, que no fomenta absolutamente nada de inclusión. Cuando lo ha hecho es por conveniencia, porque es cool pararse al lado de una transexual”.
La paradoja del privilegio para las personas trans es que, por más que lo tengas, sigues siendo trans. Osaste renunciar a la masculinidad cisheteronormada y eso será castigado por el patriarcado incluso si eres una artista mundialmente reconocida.
Villano Antillano y romper con el miedo y la estigmatización de la comunidad trans
Mucho se habla actualmente en la ideología de género y del peligro que para los discursos antiderechos, representa la comunidad trans y en general la comunidad LGBTIQ+. Por eso, La Villana recordó con claridad que “una siempre escucha barbaridades contra las personas trans y quisiera que alguien me diga ¿cuántas mujeres trans salieron en los archivos Epstein? No hay. Todos fueron hombres cisheterosexuales. De eso no se habla. Los que nos acusaban y difaman son quienes están ahí.
Esa es la razón perfecta para prenderle fuego al patriarcado, pero no va a pasar porque es un andamiaje que protege demasiadas cosas. Aun así, estoy lista para tirar el molotov hace rato”.
Las palabras de Villano Antillano incomodan porque desmontan una ficción muy instalada bajo la idea de que la visibilidad equivale a inclusión. Incluso cuando una artista trans logra reconocimiento global, sigue habitando un mundo que no fue diseñado para que exista.
Su presencia no cancela las violencias estructurales, apenas las vuelve más visibles. En esa tensión entre el éxito artístico, la precariedad material y la resistencia política se revela la verdadera paradoja y es que, incluso cuando una mujer trans conquista un escenario global, el sistema sigue recordándole que nunca dejó de ser un cuerpo al que el poder intenta disciplinar, borrar o castigar.