Guaracha: el sonido de las periferias que se nos está metiendo a los conjuntos
No es sorpresa ya que los DJs internacionales más reconocidos suenen guaracha. El género, antes tildado de falto de gusto, de "guiso" o de mafioso, hoy se les metió a los conjuntos. Esa afirmación quedó demostrada con la presentación de Skrillex en el Festival Estéreo Picnic (FEP) o con la apertura de un escenario completo curado por el sello Muakk, un colectivo que se ha posicionado en el under no tan under bogotano por su reinterpretación de géneros como la guaracha, la bala y el tribal, entre otros.
Vale la pena mencionar que este fenómeno de validación de los sonidos emergentes de la electrónica del sur global viene ocurriendo paulatinamente hace varios años. Un punto de inflexión ocurrió en noviembre de 2023, cuando la reconocida DJ rusa Nina Kraviz pinchó el remix de DJ XNX de Aleroj, uno de los artistas de Muakk. Aleroj es un bogotano creativo, innovador y gestor de la "uwuaracha", su propio género que mezcla todo su acervo musical rolo: hard techno, cumbia y recocha.
Luego vinieron solo éxitos: Aleroj abriendo la fiesta de Horsegirl; Linapary rompiendo en las radios de Europa con guaracha (HÖR, Radio Rudina, entre otras) y CRRDR haciéndose viral en redes sociales.
Muchas pruebas, pocas dudas
En el FEP, este colectivo curó un espacio que incluía sonidos y performatividad de las disidencias sexuales y de género, además de una presencia importante de mujeres que hoy están rompiendo en la producción musical de los géneros alternativos electrónicos, como Isablu. Así sonó un poco de su presentación:
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La disputa entre validación y apropiación
Por supuesto, la validación del norte global a menudo resulta ser un ejercicio de apropiación cultural de dinámicas que ocurren en las periferias desde hace décadas. La guaracha, con todas las críticas por el contexto en el que se hizo famosa, es un fenómeno nacional popular que se ha consolidado por más de una década en los márgenes de Colombia.
Eso lo sabe muy bien Paria, el colectivo que organizó el remate del FEP en el que estuvo Skrillex en un back-to-back (B2B) con figuras de los sonidos latinos como Bclip, Badsista y Genosidra.
Antes de que Skrillex se montara al booth, exponentes serios de la bala, un género que surgió en Cartago, Valle del Cauca, como Oxtek, y de las fusiones de la guaracha con la música propia como Canina y Rico Rica, se subieron para encender la fiesta. Ese hecho le da una carga distinta a la experiencia histórica que se vivió en Bogotá esa noche; se trata de algo parecido a lo que Jesús Martín Barbero catalogó como "lo popular que interpela lo masivo".
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El sonido gótico tropical de la periferia
Nunca será lo mismo ser atravesado por las contradicciones de clase, raza y género, o ser una disidencia del sistema sexo-género, que gozar de los privilegios del norte global. Los matices importan: quienes han construido la guaracha vienen de barrios y ciudades periféricas, como es el caso de Davinson Loaiza, Hamilton Morales, EROS, DJ Maison o Frank el Bombardero. Eso se siente en su propuesta: un sonido tropical pero oscuro. Si Luis Ospina o Carlos Mayolo estuvieran vivos, seguramente aceptarían la bala como el nuevo "gótico tropical".
¿Qué significa entonces que Latinoamérica se nos metió a los conjuntos? Es lo que decía Barbero: lo popular mirando a los ojos a lo masivo. Es aquello que temían en noviembre de 2019, durante el estallido social, quienes patrullaban con bates sus viviendas: que la vuelta se descontroló y ahora todos quieren ser parte de ella.
Disidencias: el motor del cambio
Un actor clave en esta historia es el mismo que movilizó las calles de Bogotá: las disidencias sexuales y de género. Su relación directa con los contextos donde la guaracha resonaba permitió que le metieran el cuerpo y la transformaran. Pasó de ser un sonido ligado al estigma del narcotráfico a un lenguaje lleno de sensualidad y resistencia. Para la muestra, su versión de ACAB titulada "Tolposungo":
Por último, es fundamental reconocer el trabajo de Putivuelta, un colectivo esencial para consolidar la "guaracha alterna". Integrado también por disidentes que, reconociendo el lugar de las trabajadoras sexuales y las personas con experiencia de vida trans, lograron llevar el relato de la guaracha a otro lugar a partir del diálogo y el reconocimiento de las asimetrías.
Y bueno, a sobarlo ¿no?
Queda mucho por decir sobre lo que ocurre en los márgenes del sonido electrónico de un país atravesado por la fiesta como el nuestro, o de los sonidos prehispánicos que inciden con tanta fuerza en el tribal mexicano, su cercanía con la guaracha, la cumbia sonidera o el neo perreo. Esta es apenas una invitación, tal vez superficial, a conocer lo que se esconde detrás del sonido del que todos quieren participar... vamos a seguir explorando sus orígenes, su incidencia y las redes que se tejen para soportarlo, sostenerlo... Vamos a sobarlo.