El eco del Britpop en la música alternativa
Hay quienes han entendido el Britpop como una respuesta británica al grunge estadounidense. Más que un género con un sonido único, fue un fenómeno cultural que recuperó la tradición del rock y el pop británico y la llevó nuevamente al centro de la cultura popular. Como explica TIME al revisar el impacto de Parklife, bandas como Blur, Suede, Pulp y Elastica recuperaron sonidos anteriores y los combinaron con una nueva confianza y una actitud irónica. Oasis, por su parte, convirtió esa tradición en una celebración mucho más directa del rock and roll.
Sugerimos escuchar la canción que ponemos en cada momento del artículo para recrear la historia y el espíritu de la época.
Para situar los antecedentes, escuchar ‘There She Goes’ de The La’s
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Oasis, Blur, Pulp y The Stone Roses
Los años noventa fueron una época dorada para los sonidos alternativos ingleses. Entre sus protagonistas estuvieron Oasis, Blur, Pulp y The Stone Roses, haciendo el disclaimer, por supuesto, de esta última como una de las grandes precursoras del sonido que después sería identificado como Britpop.
Escuchar I’ Wanna Be Adored ‘de The Stone Roses.
La rivalidad más famosa fue la de Oasis y Blur. La banda de Manchester, vinculada a una identidad obrera del norte de Inglaterra, contrastaba con Blur, surgida en Londres y asociada a una mirada más irónica y cercana a la clase media del sur. Esa diferencia territorial y social fue amplificada por la prensa hasta convertirla en una verdadera pelea de gigantes. Leeds Beckett University identifica precisamente esa oposición norte-sur y clase obrera-clase media como uno de los elementos que alimentaron la narrativa alrededor de ambas bandas.
El momento definitivo llegó en agosto de 1995, cuando Blur adelantó el lanzamiento de “Country House” para competir directamente con “Roll With It”, de Oasis. Blur ganó aquella batalla de sencillos, con aproximadamente 274.000 copias frente a 216.000 de Oasis, según los registros de Official Charts.
Obvio, escuchar ‘Country House’ de Blur
Pero Oasis tendría la última palabra en términos de impacto. Definitely Maybe, su debut de 1994, llegó al número uno y permaneció 131 semanas en la lista británica. Official Charts registra, además, que el éxito del álbum abrió el camino para (What’s the Story) Morning Glory?, uno de los cinco discos más vendidos de todos los tiempos en Reino Unido.
Y, también ‘Roll With It’ de Oasis
Cuatro bandas, cuatro maneras de entender el Britpop
Oasis convirtió las guitarras, las melodías y los coros de estadio en una fórmula masiva. “Wonderwall”, “Don’t Look Back in Anger” y “Live Forever” demostraron que el rock alternativo podía ser popular sin perder su carácter. Su influencia llegaría después a bandas como Coldplay, Kasabian y Arctic Monkeys. The Guardian señala que Oasis ayudó a llevar la música alternativa británica al centro de la cultura popular e inspiró a varias generaciones posteriores.
¿Cuál es tu canción favorita de Oasis? Para amenizar este momento sugerimos ‘Live Forever’
Blur tomó otra ruta. Parklife llegó al número uno y permaneció 94 semanas en las listas británicas. Damon Albarn, Graham Coxon y compañía mezclaron pop, guitarras, humor, electrónica y observación social. Esa inquietud explica también por qué Blur no quedó atrapado en el Britpop y terminó explorando sonidos mucho más experimentales.
Escúchate ‘Parklife’ de Blur.
Pulp, desde Sheffield, aportó una mirada enfocada en las diferencias sociales, el deseo, las relaciones y la vida urbana. Different Class llegó al número uno y permaneció 76 semanas en el Top 100 británico. Canciones como “Common People” hicieron de la observación de clase una de las grandes herramientas narrativas del movimiento.
Y aunque The Stone Roses apareció antes de la explosión del Britpop, su debut de 1989 es fundamental para entender sus raíces. Desde Manchester, la banda mezcló rock, psicodelia, soul y cultura de club, creando un puente entre la música de guitarras y la pista de baile que sería determinante para Oasis y buena parte de la escena posterior.
Cuando el Britpop también se jugaba en el fútbol
La rivalidad entre Oasis y Blur incluso encontró una extensión en el fútbol. Como cuenta Colectivo Sonoro, los hermanos Liam y Noel Gallagher son hinchas del Manchester City, mientras que Damon Albarn es seguidor del Chelsea. La publicación relaciona esta división con la diferencia entre Manchester y Londres, norte y sur, y las distintas identidades sociales representadas por ambas bandas.
Los Gallagher llevaron su pasión por el City a sus conciertos y a las tribunas, mientras que Albarn ha sido visto con la camiseta del Chelsea y con el número 25 en homenaje a Gianfranco Zola, uno de los grandes ídolos del club londinense.
La historia tiene además un cierre curioso. En 2017, Noel Gallagher y Damon Albarn colaboraron en “We Got the Power” de Gorillaz. La rivalidad que había alimentado titulares durante los noventa terminó convertida en colaboración musical.
Cool Britannia
Todo esto ocurrió durante la llamada Cool Britannia, una etapa en la que la música, la moda, el arte y la cultura juvenil ayudaron a proyectar una imagen renovada del Reino Unido. El Britpop fue una de sus principales bandas sonoras.
La escena recuperó símbolos británicos y los convirtió en elementos de cultura pop. La ropa deportiva, las camisetas de fútbol, los pubs, las guitarras, las revistas musicales y la estética de las ciudades británicas convivieron con una nueva generación de artistas que quería mirar hacia su propio país.
Suena ‘Common people’ de Pulp
El eco del Britpop
El Britpop desapareció como fenómeno dominante, pero su influencia no terminó con los noventa. A finales de esa década y comienzos de los 2000 apareció el post-Britpop, con bandas como Travis, Coldplay, Snow Patrol, Stereophonics y Keane, que heredaron el protagonismo de las guitarras y las canciones melódicas, aunque con una mirada menos ligada a la identidad británica explícita. AllMusic identifica justamente esa combinación entre el tono de Oasis y la sensibilidad alternativa de Radiohead como una de las bases del sonido británico de comienzos del nuevo milenio.
Después llegaron The Libertines, Kaiser Chiefs, Kasabian y Arctic Monkeys, que retomaron la tradición de las guitarras británicas y la llevaron hacia el indie y el garage rock del siglo XXI. En el caso de Arctic Monkeys, la influencia de Oasis y de aquella generación es especialmente importante para entender cómo una banda surgida en Sheffield pudo convertirse en uno de los grandes nombres del rock británico contemporáneo.
Y el eco no se quedó en Reino Unido. DMA’S, desde Sydney, se convirtió en uno de los ejemplos más evidentes de cómo el Britpop cruzó fronteras. La emisora australiana triple j ha descrito su sonido como una combinación de Britpop de los noventa y Madchester, mientras The Guardian ha señalado directamente su influencia de Oasis, Blur, Pulp y The Stone Roses.
En Reino Unido, bandas como Blossoms también han reivindicado abiertamente la influencia de Oasis, mientras que Fontaines D.C., aunque proviene de otra tradición y no puede ser clasificada como una banda Britpop, forma parte de una generación de rock alternativo que convive con ese legado. En 2026, ambos mundos volvieron a encontrarse en Help (2), continuación del álbum benéfico de 1995 asociado al Britpop, con participación de artistas como Arctic Monkeys, Fontaines D.C., Pulp, Depeche Mode y Damon Albarn.
De fondo, 'Favourite' de Fontaines D.C.
Legado del Britpop más allá de la música
El mayor legado del Britpop no es un sonido específico. Oasis, Blur, Pulp, The Stone Roses y el resto de bandas nunca sonaron exactamente igual, y precisamente ahí está parte de su importancia.
Oasis demostró que una banda de guitarras podía volver a ser gigantesca. Blur mostró que el rock podía ser pop, irónico, experimental y cambiante. Pulp convirtió las historias de gente común, las diferencias de clase y las contradicciones de la vida urbana en canciones capaces de llegar al número uno. The Stone Roses ayudó a romper la frontera entre guitarras y cultura de club.
Su verdadera herencia está en haber demostrado que la música alternativa podía ocupar el centro de la conversación cultural. Esa idea sobrevivió en el post-Britpop, en el indie de los 2000, en el rock de estadios y en las nuevas generaciones de bandas que todavía encuentran en aquellas canciones una forma de construir identidad.
También sobrevivió algo menos musical. La idea de que una banda puede representar una ciudad, una generación o incluso una forma de entender un país. Manchester y Londres, norte y sur, Oasis y Blur. Liam y Noel Gallagher frente a Damon Albarn. El estadio frente al pub o la camiseta de fútbol junto a la guitarra.