Simone Biles: 5 datos claves sobre la gimnasta más premiada de la historia

La atleta se retiró de la final por equipos de gimnasia artística para cuidar de su salud mental.

Pocas personas en la historia del deporte han ganado tanto como Simone Biles, a sus 24 años tiene un total de 24 premios entre los que están cuatro medallas olímpicas de oro. De hecho no ha perdido un concurso desde 2013 y actualmente es la gimnasta más premiada de la historia, entre mujeres y hombres. Sus destrezas son tan inigualables, que hay trucos que llevan su nombre porque solo ella ha podido ejecutarlos. 

Por eso es una de las atletas sobre las que había más expectativa en los Juegos Olímpicos de Tokio 2020. Razón por la cual el mundo se llevó una sorpresa cuando se retiró de la la final por equipos de gimnasia artística, en la que el la delegación del  Comité Olímpico de Rusia ganó el oro. Durante las pruebas clasificatorias, habían sonado comentarios que decían que Biles no estaba muy fina en su ejecución, que cometió varios errores y que no se le veía tan concentrada. 

Después de su retiro en la final, se empezó a especular si la atleta está lesionada, pero según informó Reuters, Biles comentó: “tengo que enfocarme en mi salud mental”

Durante décadas, una de las máximas del deporte es que no importa ni la vida, ni cómo se comporte un atleta fuera de las canchas, con tal de que gane. Los buenos resultados son el único objetivo, lo demás da lo mismo. Pero desde hace unos años Simone Biles ha demostrado que eso no es cierto. “Tenemos que proteger nuestras mentes y nuestros cuerpos y no solo salir y hacer lo que el mundo quiere que hagamos”, declaró. 

Y es que después de ganar absolutamente todo, la presión se vuelve cada vez más y más fuerte porque cuando eres la mejor de todo lo que va de los tiempos, el público y los medios castigan cualquier error con severidad. Pero aparte de eso, la vida Biles no ha sido fácil y las competencias no han sido lo único que ha tenido que superar. 

Hoy, miércoles 28 de julio, se confirmó que la atleta no participará en las finales individuales del jueves. Por eso es importante conocer algunos aspectos de la vida de Simone Biles para entender las posibles razones de su encrucijada.

 

Creció en un hogar roto

Simone Biles es la tercera de cuatro hermanos y cuando tenía tres años, su madre Shanon era adicta a las drogas y el alcohol, por lo que el Servicio Social de Estados Unidos tuvo que intervenir. Ella y sus hermanos fueron puestos en hogares de paso hasta que finalmente entraron en custodia de su abuelo Ronald Biles y su segunda esposa, Nellie, quienes posteriormente la adoptaron a ella y a su hermana menor.  

Fue abusada sexualmente por Larry Nassar

El 22 de noviembre de 2016, Larry Nassar, quien fue médico del equipo de gimnasia de Estados Unidos por 18 años, fue condenado por acoso sexual. Más o menos 300 deportistas, la mayoría de ellas menores de edad, denunciaron ser abusadas por Nassar, entre las que estaba Bile, quien ha sido de las pocas que se ha atrevido a hablar públicamente de este caso. 

La Federación de Gimnasia de Estados Unidos ha intentado usarla para limpiar su imagen 

Después de que estallara el escándalo, la imagen de la Federación quedó por los suelos. Grandes marcas como Visa y Procter & Gamble retiraron sus auspicios y la entidad tuvo que declararse en bancarrota en 2018. Pero, la Federación tiene a su superestrella que puede asegurarle medallas y nuevos auspicios. Ya que si el oro llega a casa, la complicidad y negligencia pasarían a un segundo plano. 

Pero Biles ha dejado muy claro que no le interesa a una entidad que traicionó a las niñas que debía proteger. “Voy a salir a representar a Estados Unidos, a representar al World Champions Centre y a representar a las chicas negras y morenas de todo el mundo. A fin de cuentas, no voy a representar a la Federación de Gimnasia de Estados Unidos”, dijo en una entrevista telefónica. 

De hecho, la Federación suele hacer una gira post olimpiadas para recaudar fondos, pero Biles no quiere participar y mucho menos financiar a esta entidad, por lo que está organizando una gira propia con varias de sus compañeras llamada Gold Over America Tour. 

Su compromiso va más allá de las competencias

La gimnasia tradicionalmente es considerada un deporte de personas blancas, por eso un país que sufre tanto de problemas estructurales de racismo como lo es Estados Unidos, hace que el trabajo de Simone Biles esté generando una revolución deportiva cultural. Y ella tiene muy clara la influencia y el peso de su imagen, por lo que se ha manifestado a favor de causas como Black Lives Matter, los derechos de las mujeres e invitó a los jóvenes a votar en las últimas elecciones presidenciales estadounidenses. 

Pero también se ha alzado contra los grandes nombres de la industria del deporte como Nike, con quien no renovó contrato luego de que la marca fuera criticada por tener malos tratos con sus empleadas, entre estos penalizaciones a las atletas por embarazo. Ella ahora trabaja con la marca de ropa femenina Athleta, acerca de la cual ha declarado que se acerca más a sus valores. Esto sin duda ha hecho que Biles tenga que cargar con tensiones sociales que la afectan y que tal vez no tocan de cerca a otros deportistas. 

El rigor de la competencia pesa en el cuerpo

La gimnasia es una de las disciplinas olímpicas más exigentes de todas y que más impacto tiene sobre el cuerpo de quienes la practican. Por lo general las atletas empiezan a entrenar cuando son muy pequeñas, 10 u 11 años, y se retiran entre los 23 y 24 años. Es raro que una gimnasta compita en más de dos olimpiadas y a veces las lesiones pueden llegar a ser tan fuertes que incluso pueden comprometer la vida. 

“No quiero salir, hacer algo estupido y lastimarme”, mencionó Biles, y en otras entrevistas ha comentado que le duelen sus extremidades y que lo que más ha disfrutado de su carrera es el tiempo libre. Desde el 2012 entrena 32 horas a la semana, por lo que básicamente toda su vida la he dedicado al deporte, lo cual ha dejado un fuerte impacto en su cuerpo y su salud mental. Y si bien ha declarado que le interesaría participar en los Juegos Olímpicos de París 2024, todavía no es claro qué hará después de que acaben los juegos de Tokio.  

Pero algo es seguro, independientemente de su decisión, seguirá poniendo sobre la mesa temas urgentes que necesitan ser debatidos. 

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Al ver a cualquier atleta realizar proezas que llevan al límite el cuerpo es muy fácil olvidar que son humanos. Y por más vistosos que sean los juegos olímpicos, hay que recordar que los competidores también vivieron la pandemia y la cuarentena con todos sus dolores y angustias. Por lo que es más que normal que sus mentes estén un poco más inquietas que de costumbre. 

Por eso es importante escuchar el mensaje de Simone Biles, quien nos dice que es hora de entender que los y las atletas no son solo máquinas deportivas sobre las cuales cargamos nuestras esperanzas, sino que son personas que como todo el mundo, a veces tienen un mal día. La diferencia es que ese mal día puede pesar toda la vida y por eso hay que ver al deporte con un poco más de empatía. 

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