Granizada en Rock al Parque: el caos de 2007
La granizada en Rock al Parque es uno de esos episodios que quedaron grabados en la memoria del festival. Ocurrió en 2007, durante la edición número 13, cuando una fuerte tormenta obligó a cancelar el primer día de presentaciones y puso a prueba la capacidad de reacción de la organización. El escenario Lago quedó inutilizable y la jornada de metal tuvo que ser reprogramada.
Batallas campales a punta de bolas de granizo, muñecos de falsa nieve y exposición al frío, a punto de la hipotermia, quedaron en la memoria de una generación entera para la que el festival siempre fue sinónimo de lluvias. Una crónica publicada por el Banco de la República describe cómo más de una decena de personas en estado de hipotermia tuvo que ser evacuada en camillas, mientras los asistentes esperaban alguna noticia sobre la continuidad del festival.
Las cifras sobre las personas afectadas, sin embargo, varían según el registro. Radio Nacional de Colombia habla de 20 casos de hipotermia reportados por las autoridades, mientras un registro fotoperiodístico elaborado en 2007 por Taller 5 Fotoperiodismo asegura que fueron más de 100 las personas que terminaron con esta condición. La diferencia entre ambos datos muestra también la dificultad de reconstruir, casi dos décadas después, la dimensión exacta de aquella emergencia.
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El escenario Lago hizo honor a su nombre
Antes de que llegara la granizada alcanzaron a presentarse Nepentes y K-93. Según la reconstrucción de Radio Nacional de Colombia, fueron las únicas dos bandas que lograron tocar antes de que el temporal interrumpiera la jornada. El vocalista de Nepentes recordó que la lluvia cayó con tanta fuerza que los integrantes de la banda tenían que acercarse al oído para poder escucharse. “Casi no nos escuchamos porque llovía tan duro”, contó años después en una entrevista con Shock.
La escena que vino después fue todavía más extraña. Una crónica publicada por el Banco de la República cuenta que el escenario dos quedó completamente inundado y tuvo que ser inhabilitado, quedó convertido literalmente en un Lago. mientras el escenario de la Plaza, pavimentado, permaneció operativo. La misma crónica describe a los asistentes buscando refugio como podían y, una vez pasada la tormenta, jugando con el granizo, construyendo muñecos de nieve y organizándose incluso en “guerra de granizo”.
En Rock al Parque 30 años, Daniel Casas recuerda que el escenario Lago, instalado sobre la grama, terminó lleno de agua y hielo. “Se llenó de granizo y parecía una piscina: quedó inservible”, relata. La consecuencia inmediata fue que las bandas que tenían programada su presentación allí tuvieron que ser trasladadas al otro escenario.

Granizada de 2007 - Fotografía de Carlos Lema incluida en el libro 30 años de Rock al Parque
Las consecuencias de la granizada en Rock al Parque
La solución fue rearmar el festival sobre la marcha. Casas cuenta que las bandas internacionales de metal tuvieron que quedarse durante toda la semana y que, para los grupos locales, la propuesta fue reducir los conciertos de 45 a 20 minutos. “Sin el escenario dos, mi propuesta es que, para que todos puedan tocar, los shows sean de 20 minutos en vez de 45”, recuerda.
La nueva jornada de metal terminó convirtiéndose en otro episodio de improvisación. La fecha cancelada fue reprogramada y la organización gestionó la contratación de Brujería como agrupación adicional para llamar la atención sobre la jornada. Fue entonces que, para saldar la deuda, la jornada terminó mezclando propuestas que originalmente no estaban pensadas para compartir. En Rock al Parque 30 años, Casas resume aquel ejercicio de supervivencia con una frase bastante más reveladora que cualquier descripción posterior: “Fue un verdadero sancocho: mezclamos géneros, estilos y públicos”. Pese al desastre logístico, la reorganización permitió que el festival continuara y que las bandas pendientes finalmente pudieran presentarse.