Recordando a Robo, el baterista caleño de Misfits y Black Flag
Robo es el nombre con el que Julio Roberto Valverde es conocido en el mundo. Ese reconocimiento se lo dio el hecho de participar en dos bandas históricas del punk global, nada más y nada menos que Misfits y Black Flag. El domingo 27 de septiembre, el documental ‘Robo’, dirigido por Sebastián Duque Muñoz, llega a las pantallas de Señal Colombia para contar la historia del baterista caleño desde una perspectiva íntima, más allá del caos, el ruido y las tarimas.
Nacido en Cali, Valverde llegó a Estados Unidos siendo muy joven y terminó formando parte de dos momentos fundamentales para la historia del punk. Con Black Flag grabó ‘Damaged’ (1981), uno de los discos que ayudó a definir el sonido del hardcore estadounidense, y posteriormente pasó por Misfits, donde participó en el segundo álbum de estudio, ‘Earth A.D./Wolfs Blood’ (1983). Su manera de tocar quedó ligada a una escena que convirtió la velocidad, la crudeza y la independencia en una forma de hacer música. Su hijo Vincent, quien le acompañó en buena parte de su vida como baterista y quien resguarda sus memorias, señala que la influencia del estilo de Robo, ese golpe fuerte y macizo, fue fundamental en el sonido del punk y el hardcore de Estados Unidos.
El caleño, vale la pena señalar, alternó su lugar en Misfits con varios músicos pero, el más destacado sin duda es quien él mismo catalogó como "el mejor baterista del punk global", el mítico Marky Ramone.
Su historia tiene mucho de surreal. ..¿Cómo es que un músico nacido en Cali terminó tocando junto a nombres que hoy hacen parte de la historia del punk mundial y dejó su huella en agrupaciones que influenciaron a generaciones posteriores? Durante décadas, su historia fue conocida especialmente entre quienes seguían de cerca aquellas escenas musicales, mientras en Colombia su nombre permanecía ligado a una suerte de leyenda que todos comentábamos sin saber mucho.
De las grandes tarimas a Jamundí
Robo llegó a Los Ángeles en 1970 a buscarse la vida. Fue gracias a los amigos de esa época, en la que alternaba un trabajo de medio tiempo son el surf y sus estudios nocturnos de inglés, que se adentró en el Rock 'n Roll. En ese entonces descubrió la adrenalina de asistir a festivales y, por supuesto, la pasión por la batería. En todo caso... ¿Cómo un caleño que lleva la percusión en la sangre gracias a la salsa no iba a enamorarse de ese instrumento?
Pero fue 1979 el año en el que tomó la decisión que cambiaría su vida, que permitiría que su nombre haya quedado escrito en la historia del punk y el hardcore... la de asistir a una audición convocada en un centro cultural por la entonces banda emergente de hardcore punk Black Flag, con la que terminó grabando Damaged. Su historia en la banda terminó porque no consiguió renovar su visa americana tras una gira en Inglaterra.
Sin embargo, el punk no murió para Robo. En 1982 uno de sus colegas de banda le propuso audicionar, esta vez, en una banda de Nueva York que resultó siendo Misfits. Allí reemplazó al baterista Arthur Googy y grabó las baterías del segundo álbum de la agrupación.
El regreso
Después de más de cuatro décadas viviendo en Estados Unidos, regresar a Colombia implicó encontrarse con un territorio prácticamente ajeno. En el documental de Sebastián Duque se observa esa vida cotidiana del histórico Robo, el paso del tiempo, los afectos y las decisiones que quedan pendientes cuando una persona ha pasado buena parte de su vida lejos de casa.
El propio director ha contado que la historia nació de su interés por el universo punk y de descubrir que aquel baterista caleño que había dejado una marca en dos bandas fundamentales estaba nuevamente en Colombia. Lo que comenzó como una inquietud alrededor de un personaje terminó convirtiéndose en una película sobre la persona que existe detrás del mito.
“Empecé a escribir el guion de una película de ficción que se desarrollaba entre un universo punkero y hardcorero en Cali”,recordó Duque Muñoz al hablar del origen del proyecto.

Una historia de música, familia y memoria
La vida de Robo permite mirar el punk desde un lugar diferente. Su historia habla de migración, de música y de una generación que encontró en el punk una manera de romper con las reglas, pero también de los años que pasan y de los vínculos que permanecen.
En esa tensión está el corazón de ‘Robo’. El documental no intenta reconstruir únicamente la trayectoria de un baterista que tocó con Misfits y Black Flag. También se acerca al hombre que volvió a Colombia, a sus recuerdos y a una relación familiar atravesada por décadas de distancia.
Y quizá ahí está una de las mayores particularidades de esta historia. Robo fue parte de una escena musical que dejó una huella profunda en el punk y el hardcore, pero su vida continúa lejos de los escenarios que marcaron buena parte de su trayectoria. Su nombre quedó inscrito en la historia del género, pero detrás de esa leyenda permanece un hombre con una historia familiar por contar.
El domingo 27 de septiembre, ‘Robo’ llega a Señal Colombia para contar esa historia desde otro ángulo. Una oportunidad para recordar al baterista caleño que tocó con Misfits y Black Flag, pero también para conocer al hombre que existe detrás de ese nombre.
Su decisión de quedarse para cuidar a su madre nos recuerda que detrás de la rabia, el ruido y la irreverencia que tantas veces asociamos con el punk también hay espacio para la ternura, el cuidado y la solidaridad.
Puedes ver ‘Robo’ por Señal Colombia y compartirlo también a través de RTVC Play.