El rock nos necesita

¿El rock está muerto? Tal vez, tal vez no. Pero siempre podremos revivirlo no solo desde la música sino desde la convicción para que nadie decida por nosotros el futuro.

La semana pasada el cantante Kasabian comentó con tristeza que ya poco quedaba de aquella escena indie de los años 2000 en la que crecieron, y que en el Reino Unido era muy distinto el momento musical de hoy al de hace 10 años, con mucho pop sonando por todos lados. La pregunta si el rock ha muerto se hace desde que el rock existe y siempre cada tanto tiempo alguien aparece a decir que sí o que no. Es difícil tener una respuesta clara al tema y todo dependerá de lo que uno piense sobre el género.

Hacer la pregunta en Colombia es aún más difícil, ya que aunque el rock ha tenido momentos importantes y de crecimiento, nunca ha logrado una estabilidad como debería. Sin embargo estamos en un momento en donde la escena crece de a poco y  aparecen bandas, público y gestores. Pero cuando se habla del rock, ¿en qué pensamos? ¿en el género? ¿en la industria? Para mi la pregunta tiene que seguir siendo sobre lo que representa el rock.

Y cuando me hago esa pregunta nunca dejo de pensar si hoy en día el rock representa las mismas cosas que hace quince o veinte años representaba. En este mismo espacio he hablado sobre reguetón y su significado contemporáneo, y de cómo sería de interesante que ese género hablara sobre temas más sociales, pero ¿lo hace el rock?

Justo cuando estamos a punto de celebrar el día del internet, las redes sociales parecen ser las protagonistas de cualquier debate social y político. Ya no se necesita (y de hecho ya no parece servir) la letra de una canción para congregar opiniones de cientos de personas, para eso parecen estar las redes sociales. Pero yo, tal vez con algo de nostalgia, no puedo dejar de ver esta escena creciente del rock con algo de nostalgia, ya que me gustaría que artistas, músicos y demás personas que hacen parte del género, usaran más el mismo para hacerse oír.

Estamos en un momento fundamental para el país en donde los jóvenes tienen que hacerse oír. El rock tiene que seguir siendo una tribuna para hablar no solo de paz sino de libertad. Libertad de creencias, pero también libertad de género, libertad de raza. Que todos tengamos el derecho para estar con quien queramos, cuando queramos. Respeto, derechos, diversidad.

Veía esta semana el debate en el congreso sobre la adopción y no podía dejar de pensar que la voz de los jóvenes no se oye lo suficiente en este tipo de cosas. Deben ser ellos los primeros que levanten la voz para decir que ningún tema de género debe condicionarnos para casarnos, adoptar, o lo que sea. Que no dependamos de los votos de los senadores para hacer saber. Y que no olviden que el rock sigue siendo una tribuna para decirlo

¿El rock está muerto? Tal vez, tal vez no. Pero siempre podremos revivirlo no solo desde la música sino desde la convicción para que nadie decida por nosotros el futuro.

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