30 años de ‘Appetite For Destruction’: cuando todo cambió

Cuando Manuel Carreño conoció el 'Appetite For Destruction' tenía 10 años y entendió el significado de hard rock. 30 años después así lo describe.

A finales de los años ochenta el hard rock mandaba en el mundo. Guitarras agudas y virtuosas, baterías fuertes y sonoras, se combinaban con la laca y los spandex. Sexo drogas y rock and roll con himnos movidos y power ballads. Docenas de grupos aparecían en escena, con Bon Jovi y Def Leppard en la delantera vendiendo millones de discos.

De pronto Geffen Records hizo una movida que quedó para la historia. Un quinteto de Los Ángeles cuyos integrantes habían estado en otras bandas sin mayor éxito  habían logrado ser la sensación en su ciudad natal y David Geffen decidió jugársela con ellos. Una sencilla portada con una cruz y las versiones calavéricas  de cada uno de ellos (reemplazando la portada original que era un dibujo de una mujer violada por un robot) y un nombre sonoro y perfecto para el disco y para los Guns N' Roses: ‘Appetite for Destruction’ (1987).

Pocos discos en la historia lograron tener una formación con una banda en semejante nivel: la voz de los mil tonos y el estilo de Axl Rose, el bajo feroz de Duff Mckagan, la batería imponente de Steven Adler, la conducción de orquesta de Izzy Stradlin y la guitarra envenenada de Slash. El ‘Appetite’ es un disco perfecto. 12 canciones par un total de 53 minutos. Un disco que contaba como ninguno esa selva de drogas, egos, sexo y dólares que era la LA de los ochenta. Una mezcla de destrucción, desespero y rabia. Lleno de leyendas como aquella en la que la guitarra de Slash se unió con la letra inspirada de Axl y Sweet Child Of Mine nació casi sin querer.

Pero tal vez lo más importante de ese disco es que todo el mundo se podía identificar con él. No había que ser fan del género. Solamente identificarse con ese estilo tan único y universal a la vez de los ‘Gunners’. Por eso no se demoró en empezar a romper records: con más de 30 millones de discos, es uno de los más vendidos en la historia. Pero no fue flor de un día. Yo aún escucho el ‘Appetite’ y lo encuentro fresco y venenoso. Por eso 30 años después seguimos hablando de él. Todo cambió después de él. El rock no volvió a ser el mismo.

No se necesitó de mucho tiempo más para que los ‘Guns’ fueran la banda más importante del mundo. Después vendrían las peleas, los despidos, los cambios de integrantes y los ‘Use Your Illusion’ (1991). Todas historias legendarias pero nunca hay que olvidar dónde empezó todo: con 53 minutos del mejor hard rock de la historia.

PD: mi canción favorita del álbum siempre será Nightrain. Resume todo lo que el álbum quería decir.

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