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Sueños incumplidos: Luis Gabriel Rey

El sueño de los grandes futbolistas se asemeja al ciclo de vida de un salmón. Naces en un río, navegas al inmenso mar y allí creces y maduras, para posteriormente regresar, río arriba, y terminar tu ciclo de vida, a veces y con asombrosa exactitud, en el mismo lugar donde naciste.

El gran Wayne Rooney, referente indiscutible del Manchester United, por ejemplo, tomó una decisión: salir de uno de los clubes más poderosos del mundo para cerrar su carrera como profesional en Everton, club que lo vio nacer y que le dio la posibilidad de surgir. Decisión valiente, desprendida de los miles de millones de dólares (o euros) que le seducen año tras año de distintos países y equipos.

Sin embargo, el fútbol no siempre da ese tipo de finales felices que muchos deportistas quisieran tener. A veces, por capricho de los protagonistas (pretensiones económicas, egos, etc.), y otras porque simplemente el destino no quiso que así se dieran las cosas. En Colombia pasa, no tan a menudo, pero ocurre.

Y con esto me refiero al caso de Luis Gabriel Rey, delantero santandereano y máximo goleador colombiano en el fútbol mexicano. Campeón de la liga MX con las Águilas del América, Rey fue además figura con el Puebla (Campeón de la Copa MX y la Supercopa) y dos títulos más: nada más y nada menos que la liga de campeones de la Concacaf con Pachuca y Atlante.

A mediados de junio se despidió con nostalgia de su último equipo, Morelia, pero a la vez con ilusión, al regresar a la ciudad de Bucaramanga y anhelando jugar con el equipo 'Leopardo' los últimos años de su carrera. El entusiasmo en los aficionados del Atlético Bucaramanga era notorio, no sólo por el regreso de un hijo de la casa, sino porque Luis Gabriel aseguró a su llegada a la 'Ciudad Bonita' que no le interesaba jugar en ningún otro club de Colombia que no fuese el de su tierra.

El pasado viernes, en declaraciones dadas a ‘El Alargue’, Rey manifestó no sólo que su llegada al Bucaramanga se cayó, sino que se retira de la actividad profesional, a sus 37 años de edad. De inmediato llegaron las preguntas y los cuestionamientos: ¿por qué un jugador tan respetado en México no pudo materializar su llegada a nuestro país?, ¿quién le ‘bajó el pulgar’?

Uno de los más cuestionados ha sido Fernando ‘Pecoso’ Castro, DT del Bucaramanga. Cuando se le indagó sobre el particular, Castro se mostró cauto al mencionar que Rey “lleva año y medio sin jugar”, aunque respetó su trayectoria y sus condiciones futbolísticas. Pero revisando las estadísticas del jugador, Luis Gabriel en 2017 disputó 13 partidos distribuidos así: 5 por Liga MX y 8 por Copa MX, todos con el Morelia, su último club. ¿Y entonces?

El jugador ha sido contundente: el DT no lo tiene en sus planes. Y es una decisión respetable. Inclusive la parte económica parecía no ser un problema para su llegada (lo cual indica que  también había intención de parte de los directivos, en traerlo); sin embargo, los dirigentes también hace bien en aceptar la voluntad del entrenador. Imponer x ó y futbolista en un plantel profesional por encima de la voluntad de un entrenador no es algo bien visto.

Pero por otra parte, ¡qué bien le vendría al Bucaramanga un jugador así! El Alfonso López lleno en cada juego, como en los viejos tiempos, para ver a su ídolo. El ídolo buscando su puesta a punto para aportar en su regreso a Colombia 12 años después, y ser la envidia sana de muchos hinchas de los demás equipos de Colombia, que ven cómo un jugador eligió nadar río arriba sólo para volver al lugar donde nació, y donde futbolísticamente dejará de existir.

Algo me dice que esta historia aún no está terminada. O mejor, en el fútbol cualquier cosa puede pasar. Bucaramanga regresa al Alfonso López en la tercera fecha, contra Millonarios. Imagino que para entonces Luis Gabriel Rey bien sea desde la tribuna, o desde el banco de suplentes, alentará al equipo orgullo de toda una región. Mejor esperar.

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