Fútbol: ¡Sigan celebrando! (hasta que el VAR diga lo contrario)

Tamaña polémica ha generado el uso del VAR (Video Assistance Referee) en la presente edición de la Copa Confederaciones Rusia 2017. 

Tan sólo en los 4 primeros juegos de la competición se ha acudido en 5 ocasiones a esta herramienta tecnológica para convalidar o anular jugadas de gol u otro tipo de acciones polémicas.

El centro de la discusión pasa por la demora en la toma de decisiones al acudir al recurso. Dicen los jugadores que no saben si celebrar los goles o no, a la espera de la convalidación respectiva. Marcelo Díaz, integrante de la selección chilena manifestó que “este sistema le quita esencia al fútbol”. Fernando Santos, entrenador de Portugal, afirmó que este sistema genera confusión y por su parte Gianni Infantino, presidente de la FIFA defendió esta nueva implementación al afirmar que al aplicarla en la Copa Confederaciones, “nos están ayudando a mejorar los procesos y a afinar la comunicación”.

¿Qué es el VAR? Un conjunto de cámaras que retransmiten las acciones de los jugadores a una sala de video en donde árbitros asistentes repiten y analizan las acciones de juego para posteriormente informar al árbitro de cualquier tipo de anomalía en la decisión inicial tomada, dejando de todas maneras en el juez central, la última palabra. No solamente puede aplicarse para acciones de gol, también para la ejecución de sanciones como tarjetas amarillas, fueras de lugar y otro tipo de acciones de difícil percepción visual para los jueces de campo.

Para algunos, el deporte rey pierde su esencia. Aquellos que dicen que ‘el error forma parte del juego’ seguramente pidieron, en algún momento de sus vidas, transparencia ante una pantalla o en una tribuna y viendo un partido de fútbol. Aquellos que dicen que el fútbol pierde su encanto, nunca se han puesto en el lugar de un árbitro, de un jugador que engaña a la autoridad, o de tantos actores vinculados al fútbol que permanecen en la impunidad. Creo que es momento de devolverle justicia a un deporte que tanto nos ha dado. Por varias razones.

Primero, porque la tecnología en la óptica de las transmisiones deportivas avanzan cada día más, dejando en evidencia muchos y reiterados errores arbitrales que en la década de los 70, 80 y hasta 90 pasaban inadvertidos. Por ende, es justo que esa tecnología que hace evidente los fallos arbitrales, le dé una mano a los jueces al momento de impartir justicia.


Foto de Reuters.

Si queremos que el fútbol sea el de antes, tendríamos entonces que detener el avance tecnológico de las transmisiones deportivas. Juegos a 5 cámaras, con una óptica estándar y con repeticiones defectuosas. Eso, claramente, no va a pasar. La tecnología llega para quedarse, y al fútbol no le debe ser indiferente.

Segundo, porque está más que comprobado que entre más jueces ubiquen en el rectángulo de juego, los mismos errores se han venido cometiendo. Los jueces ubicados detrás de los arcos se han convertido en observadores privilegiados de los partidos, y su papel ha sido casi intrascendente, por ejemplo, en compromisos de la Champions League. Mejor ubicarlos en la sala de video, que den una mano real y no que sean floreros de turno en los partidos.

Tercero, porque una herramienta como esta bien aplicada, acaba con las suspicacias, los trinos irresponsables de lideres de opinión (vinculados o no al fútbol) y con la mala intención de señalar al árbitro o a los jugadores en las redes sociales que por cierto ya han consumido al mundo digital sin retorno.

¿Que hay cosas por mejorar? Claro. Siempre las habrá. Todo tiene un inicio; en el rugby lo hubo, hockey sobre hielo, fútbol americano, tenis, baloncesto, etc. El perfil de los árbitros de video debe ser de alguien riguroso, ágil mentalmente, y como los colegas que están en la cancha, conocedor de las normas de juego hasta en el más mínimo detalle.

Por eso el mensaje para los jugadores es el de siempre. Salgan a la cancha a disfrutar, canten los goles, sufran si no fueron concedidos, pero continúen adelante; vivan la vida futbolera como siempre la han vivido, no pasa nada. De lo otro, el VAR se encargará: hacer justicia.

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