Falcao y las lecciones aprendidas

La vida deportiva de Falcao no ha sido fácil desde aquella grave lesión. Pero la vida le sonríe y él también. Aquí un repado.

El deporte como la vida deja lecciones casi a diario. Al fin y al cabo somos humanos, nos equivocamos y estamos expuestos en ocasiones a la crítica, sobre todo si representamos a una colectividad.

Pero más allá de ser conscientes de ello, el verdadero reto está en aprender de los errores y entender que si ocurren es por algo en particular. O si no que lo diga Radamel Falcao, jugador del Mónaco campeón de la Ligue 1, y quien acaba de renovar su vínculo con el club francés hasta 2020

A su llegada a Madrid para integrarse a la selección Colombia, el delantero samario fue contundente. Quiere ir al Mundial de Rusia 2018 y la mejor manera de hacerlo es quedándose en su club. Ambiente que conoce, en buen estado de forma, y con la continuidad y confianza necesaria de su DT Leonardo Jardim. ¡Bravo!

Rechazó en meses y años pasados hasta 3 ofertas de la China. Su entrenamiento invisible fue admirable, aún cuando las lesiones le han maltratado más de la cuenta en la presente temporada, se cuidó y nunca se rindió.

Aquel 22 de enero de 2014 nunca se le olvidará. Ese día en un partido de Copa Francia se lesionó de gravedad y quedó afuera de Brasil 2014. Siete meses después regresó a la actividad y logró su traspaso al Manchester United, uno de los clubes más poderosos del mundo. Ahí jugó 26 partidos y marcó apenas 4 goles. Le costó mucho retomar su nivel.

Posteriormente pasó al Chelsea y el balance fue aún más preocupante: apenas 10 partidos jugados y 1 gol anotado. La Copa América de Chile no fue la mejor para él. Regresó al Mónaco y allí volvió a ser el goleador de siempre. Aunque es incierto saber si de haberse quedado en Francia tras la lesión le hubiera permitido una franca recuperación, el haber buscado una transferencia ambiciosa a clubes de alto nivel cuyo rendimiento no da espera para nadie, le pasó factura. Se equivocó.

Parece que a Falcao le interesan poco los dólares asiáticos. Su trasnocho por estos días es jugar un Mundial. Aprendió la lección, pensó con tranquilidad su porvenir y el quedarse en el equipo del Principado, además de ser lo más acertado, fue un gesto de gratitud para un club que le ha devuelto la sonrisa.

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