La mujer y el rock: una historia no tan feliz

Esta semana, aprovechando que el día de la mujer coincidió con la clase sobre 'Rock y política' que dicto en la Universidad Javeriana, decidí dedicar esta a revisar el papel de las mujeres en rock, y al mismo tiempo el papel del rock en las mujeres y sus luchas. 

Esta semana, aprovechando que el día de la mujer coincidió con la clase sobre 'Rock y política' que dicto en la Universidad Javeriana, decidí dedicar esta a revisar el papel de las mujeres en rock, y al mismo tiempo el papel del rock en las mujeres y sus luchas. 

Al principio es hermoso recordar nombres de íconos que han logrado a través de su voz, su actitud y su discurso abrir un espacio para decir cosas. Leyendas y diosas: Nina Simone, Janis Joplin, Patti Smith, The Runaways, The Slits, solo por nombrar las mas conocidas. Una hermosura poder recordar todo lo que han logrado en nombre de miles de mujeres.

Pero a medida que uno hace ese viaje también lo inocultable sale a flote. Históricamente ha sido muy difícil, y por muchos momentos imposible, ganarse un espacio dentro del rock. Ver a la mujer tener que mostrar su potencial siempre a los codazos en un género que se llena la boca hablando de ser igualitario, progresista y un espacio de denuncia, es una vergüenza histórica para el mismo género.

Finalmente el rock desde sus inicios en el blues, y en épocas como el glam rock de los 80, no ha sido el mejor ejemplo en cuanto al trato de la mujer. Muchas letras denotan comportamientos machistas que seguramente responden a sociedades con tradiciones de este tipo y que el rock por sí solo no va a cambiar.

Es cierto que en la música popular de último siglo se pueden encontrar este tipo de ejemplos en todos los géneros: desde las rancheras y los tangos hasta llegar al famoso reguetón. Las polémicas recientes alrededor de Maluma dejan eso claro.

La defensa ante estas cosas es que la música es un arte y/o es folclore, por lo que no hay que tomar literal lo que se dice. Eso me hizo recordar la polémica de Café Tacuba sobre no volver a cantar Ingrata. Canción que no me cabe la menor duda en su momento compusieron, siguiendo la tradición folclórica de su país donde escribir estrofas que incluyan violencia a la mujer, es pan de cada día. Yo creo que igual  siempre hay que entender el contexto, pero no me parece mal que una banda reflexione y tome esa decisión. Me parece un paso adelante.

Hoy en día el panorama se ha abierto gracias en parte por la tecnología, en una pequeña parte porque la industria es mas consciente de la importancia de la mujer, pero especialmente porque las mujeres desde el hip hop, desde el punk, desde el pop, crean colectivos, redes, se apoyan y hacen oír su discurso. Ellas, siempre ellas, son las principales causantes de romper las barreras que la sociedad les ha puesto.  

Alguien dirá que esta pequeña observación se puede hacer en cualquier campo de la vida. Que a las mujeres les ha costado (y les sigue costando) un lugar de la sociedad. Lo sé, tristemente lo sé. Por eso hoy decidí recordar cómo ni siquiera en esa tribuna que es el rock, donde todos debimos ayudar, no lo hicimos tanto. Siempre se puede empezar.

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