Los juegos de Björk: música y tecnología

La artista islandesa se ha caracterizado por siempre mantener un diálogo entre sus búsquedas sonoras y los avances tecnológicos.

Björk recuerda que la primera vez que le llamó la atención la tecnología fue en el dentista. Era muy niña y su colegio muy “hippie”, por lo que al entrar en el consultorio pensó “Wow. ¡Esto es el futuro!”. Ya ha pasado mucho tiempo desde ese momento. También desde que empezó en la industria musical: su primera aparición en radio fue en 1976 a sus nueve años y su primer disco, Bjork (1977), cuando tenía 11. 

Quizás esa triada, esa conexión con la naturaleza, esa fascinación por la tecnología y su talento musical, ha alimentado su carrera y funcionado como un motor que la ha llevado a romper fronteras una y otra vez. 

 

P2P y Vespertine

Con la irrupción de la piratería digital y el auge de plataformas como Napster y Audiogalaxy, muchas de las descargas sacrificaban la calidad de la música al comprimirla en archivos más eficientes. La artista islandesa buscó entonces la manera de grabar un álbum que, al comprimirse y descomprimirse, mantuviera sus atributos. 

Así básicamente nació Vespertine en el año 2001 a través de One Little Indian Records. Grabado en España, Islandia y  Estados Unidos en 2000 el disco alcanzó el número 19 en el Billboard 200 en los EE.UU. y  el número 8 en el UK Albums Chart británicos.

Luego en 2011 decidió lanzar Biophilia como una aplicación para el Ipad. En una alianza con Apple hizo de su trabajo el primer álbum de estudio en formato app en el mundo. En cada una de las canciones los fans podían interactuar con la música por medio de  juegos, visualizaciones e incluso ensayos académicos que profundizaban en los aspectos más técnicos de la composición. 

 

La Reactable y otros instrumentos

Otra faceta de Björk involucra su interés por instrumentos que le ofrezcan nuevas sonoridades a su música. Fue el caso de la gira de su disco Volta, durante la cual puso sobre el escenario la Reactable

Se trata de un instrumento musical electrónico colaborativo que tiene una mesa como interfaz tangible y que se inspira en los sintetizadores modulares de los años sesenta. Desarrollado por el Grupo de Tecnología Musical de la Universidad Pompeu Fabra de Barcelona, este instrumento permite que varios usuarios, de manera simultánea, muevan y roten objetos encima de la mesa a la vez que estos representan los componentes clásicos de un sintetizador modular. Así van creando tipologías sonoras.

Pero además de apropiarse este estilo de inventos, la artista islandesa ha propiciado la creación de otros tantos. Un ejemplo es el gameleste, que utilizó para su disco Biophilia del año 2011. En este caso se inspiró del gamelan de Indonesia (percusión sobre bronce) y un piano percutor con barras de acero. Contó además con la ayuda del constructor de órganos Björgvin Tómasson.

 

Lo digital y lo virtual

En 2015, Björk tenía planeado lanzar hacia marzo su octavo álbum de estudio, Vulnicura, junto con el libro Björk: Archives y con la inauguración de una exhibición el Museo de Arte Moderno de Nueva York (MoMA). Por una filtración en Internet, el disco se adelantó dos meses y aparecieron  una serie de videos que abrieron el camino para Björk Digital, una exhibición de realidad virtual en 360º. Cabe recordar que Vulnicura se convirtió en 2019 en el primer álbum en poder ser disfrutado dentro de una experiencia de realidad virtual desde casa.

Cabe señalar que este mismo año la artista se lanzó Vulnicura Strings, un proyecto en el cual hace interpretaciones acústicas de las canciones de Vulnicura y donde utiliza la viola organista​, un instrumento diseñado por Leonardo da Vinci en el siglo XV.

A estas apuestas estéticas hay que sumar su gira de 2019, Cornucopia, que transformó sus shows en teatro digital o en un concierto de ciencia ficción. Ahí con coros de cincuenta personas, una cámara de reverberación, proyecciones de vídeo sobre las diferentes superficies, sonido en 360º y múltiples instrumentos digitales creó un futuro “femenino, feminista y optimista”. Todo alrededor de su álbum titulado Utopía (2017).

 

Kórasafn

Quizás uno de los últimos juegos con la tecnología de Björk fue el que bautizó como kórasafn, una palabra islandesa que significa archivo de coro. En este proyecto básicamente toma los archivos musicales de sus últimos 17 años de carrera y con la ayuda de la inteligencia artificial de Microsoft, construyó un sistema que genera nuevas variaciones basadas en el contenido musical de Björk y las adapta en tiempo real a lo que esté ocurriendo en el mundo exterior.

Es decir, a partir de una cámara situada en la azotea de un hotel Sister City de Nueva York -donde se hizo el experimento-, capaz de detectar e interpretar todo lo que ocurra en el cielo, desde pájaros hasta lluvia y puestas de sol, se generan arreglos corales que provienen de los archivos que Björk guardó en su computador. 

Algunas de estas melodías son interpretadas para la ocasión por el Hamrah Lid Choir, un coro islandés de 50 voces. Es, en definitiva, música que muta dependiendo de lo que sucede afuera. 

 

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