“Los Favoritos de Midas”: analizamos la nueva serie española

Capitalismo es el nombre del juego, y si entendemos cuál es el objetivo, nada debería sorprendernos.

“Los Favoritos de Midas” es una miniserie de Netflix basada en la obra homónima de Jack London, reconocido escritor costumbrista norteamericano, autor de “El llamado de lo Salvaje” entre otras obras.

Publicada en 1902, “The Minions of Midas” es el resultado de la reflexión del escritor después de varios años de convertirse en un socialista convencido y refleja críticas que curiosamente, a casi 120 años de su publicación original, son igual de relevantes.

Vale la pena recordar que esta obra fue traducida al español por Jorge Luis Borges en un texto que llamó “Las muertes concéntricas” en 1983, el amanecer de la era Reagan y el auge del neoliberalismo duro.

La historia gira en torno a la vida de Víctor Genovés, un empresario que recientemente se ha convertido en la cabeza de un poderoso grupo económico. A lo largo de los episodios el señor Genovés es extorsionado de una forma muy extraña, a través de misteriosas cartas que lo exponen a una presión inesperada y constante. Un proceso que lo lleva a enfrentarse con su verdadero yo y a cuestionar sus principios éticos y morales.

Esta serie creada y escrita por Mateo Gil tiene una mezcla interesante y de mucho éxito hoy en día. Misterio, asesinatos y un reparto de lujo, sumados con teorías de conspiración fáciles de conectar con míticos grupos de poder que trabajan en las sombras. Son oro puro en medio de un mundo moderno plagado de desigualdad, crisis institucionales y cierres de medios de comunicación. Ese mismo mundo en donde conspiraciones como las de QAnon saltan de los foros al escenario político norteamericano.

En este contexto Gil nos presenta una versión actualizada de los peligros del capitalismo rampante y nos enfrenta de nuevo a los cuestionamientos morales que este sistema económico adoptado o impuesto, generan sobre la sociedad. También se exponen las debilidades de un sistema que está concebido a partir del darwinismo social en donde los escrúpulos, los principios y los valores se convierten en un lastre a la hora de convertirse en el más apto para la supervivencia.

Lo fácil sería, a partir de esto, plantear una obra antisistema, cargada de un discurso político y panfletario.

Sus creadores han optado por hacer de esta serie un llamado de atención que recuerda un poco a otras obras como “Los Edukadores”, de Hans Weingartner. Un llamado que nos cuestiona constantemente sobre la naturaleza de nuestras decisiones. Ayuda bastante encontrar en algunas ocasiones a lo largo de la serie la afirmación: “No hay nada de ilegal en esto”. Pero cuando lo legal es abiertamente inmoral y el sistema lo recompensa, poco a poco la línea se deshace para probar que la única diferencia está en lo que se está dispuesto a hacer por ganar en el juego, un juego en el que participamos todos.

“Los Favoritos de Midas” también nos recuerda cómo a lo largo del juego cada uno de nosotros prefiere proteger sus ganancias por grandes o pequeñas que parezcan, a arriesgarlo todo y romper contra el sistema.

Tal vez lo verdaderamente interesante de la serie, además de su gran factura y la actuación estelar de Luis Tosar, es cómo los dilemas que se plantean a lo largo de la serie justifican el final casi circular con el que cierra. Un círculo que nos revela algo que ya sabemos: que estamos donde estamos porque tarde o temprano todos aceptamos que capitalismo es el nombre del juego.

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