Sobre los pasos de la localidad Antonio Nariño

La localidad número quince de Bogotá recibe su nombre por el caudillo Antonio Nariño, ¿qué historia esconden sus barrios?

La localidad Antonio Nariño se erigió durante diferentes etapas a lado y lado del cauce del río Fucha. La sabana bogotana fue territorio de haciendas y grandes extensiones de tierra que pertenecieron, hace mucho tiempo, a personajes como Carlos Justo Carazas, personaje que tenía vastos predios por los que cruzaban las quebradas de Santa Catalina y San Juanito, y en donde hoy se encuentra gran parte de la localidad. 

Es precisamente en este lugar en donde, durante la Colonia, Antonio Nariño, conocido popularmente como el caudillo “precursor de la Independencia”, vivió varios años en una hacienda desde la que se gestaron los pilares de la democracia latinoamericana. 

 

 

En palabras de David Cristancho Pérez, subdirector de la Fundación Museos del Cuero y los Años 40, en la localidad de Antonio Nariño terminaba la ciudad durante la época de la Colonia y es motivo de orgullo por ser la cuna de los derechos en América Latina; además de ser el espacio en donde se diseñó la primera moneda con la imagen de la india americana, también se creó la bandera de Cundinamarca. 

Sin embargo, no es hasta 1920 que se inicia la urbanización de la localidad como la conocemos hoy en día. Barrios como Santander, Luna Park, Restrepo y Centenario se fueron construyendo hasta 1938. Luego de los sucesos ocurridos en Bogotá en 1948, al rellenar la laguna que allí estaba con los escombros que dejó el Bogotazo, el resto de la localidad tomó forma y se conformaron los quince barrios que, mediante el Acuerdo 26 de 1972, formalizan a la localidad Antonio Nariño.

Entre las amplias calles que caracterizan al sector, junto con construcciones emblemáticas y algunos puntos conocidos como el Cementerio del Sur, el sector se ganó a pulso el título de epicentro comercial de la ciudad. Sobre todo por la amplia oferta de calzado que se encuentra en el barrio Restrepo. 

Así como Yovanny Arteaga, cientos de zapateros se establecieron en este sector de la ciudad para trabajar el calzado. Y aunque actualmente muchas personas no sepan cómo se fabrica el calzado, pues pareciera que simplemente aparece en los centros comerciales, la memoria viva de este oficio reside en las calles de este barrio. 

Los retos actuales que afronta la industria han obligado a los comerciantes ha estar cada vez más pendientes de las tendencias en cuanto a moda. Pues, aunque según varios habitantes del sector, hace quince años se fabricaban ciento veinte millones de pares de zapatos, hoy la cifra ronda los veinte millones de pares. Sin embargo, estos números no han detenido a los zapateros y zapateras del Restrepo que, mediante la agremiación y el trabajo colectivo, buscan reinventar su oficio. Tan sólo la fábrica de Arteaga, que comenzó siendo una mesa para planchar, le da trabajo a veintinueve familias.

Esto reafirma la idea de que, con base en los estudios de la Dirección de Estudios Socio Económicos y Regulatorios de la Secretaría Distrital de Desarrollo Económico de la Alcaldía Mayor de Bogotá, la industria del calzado, el cuero y la marroquinería genera una cantidad bastante considerable de empleo e ingresos a nivel nacional. 

Y esto no solo se genera con la venta de zapatos, pues Restrepo también se ha convertido en un atractivo turístico para quienes buscan una experiencia única en cuanto a materia de calzado. Ver cómo se ensambla una pieza, aprender la labor artesanal y la precisión quirúrgica con la que se corta cada parte del zapato es un momento único. 

En la localidad también se encuentran el Teatro Villa Mayor y la Biblioteca Pública Carlos E. Restrepo, otros de los atractivos que se suman al amplio abanico de lugares por conocer en Antonio Nariño. 

Este sector, sin duda alguna, alberga gran parte de la historia local y nacional. Es patrimonio vivo y testimonio de muchos eventos que forjaron lo que hoy nos une como nación y también es rastro de una Bogotá desde la que hace cientos de años se comenzó a soñar un proyecto de país independiente. Sinónimo de trabajo fuerte y constancia, ya sea en sus zapateros o habitantes que día a día siguen levantando a la localidad. 

¿Qué te pareció este contenido?