Sobre el origen del acento caleño y el significado de sus palabras

Una lingüística hispánica caleña nos habló sobre algunas de las particularidades del acento de su ciudad.

Ser del Valle del Cauca es motivo de orgullo, y ser de Cali mucho más. Además de la salsa y el talento del caleño en las pistas de baile que los ha puesto en los ojos del mundo, hay muchas otras cosas más: Los sabores y saberes ancestrales que se degustan en platos que van con las tendencias internacionales (el departamento es el primero de Colombia y suramérica en tener una ciudad dentro de la Red Délice); la sobresaliente capacidad deportiva que los ha llevado a conformar 500 escenarios deportivos entre comunitarios y de alto rendimiento, otorgándole el nombre de Capital Americana del Deporte; de igual manera, la riqueza y fortalecimiento del producto cultural que ha galardonado a Cali como ciudad – destino cultural de Sudamérica. La lista es larga, pero si hay algo más de lo que el cañelo se sienta orgulloso, es de su acento, portador de alegría y reconocimiento festivo en cualquier lugar de Colombia. 

Por lo anterior, entrevistamos a una caleña lingüística hispánica que nos contó acerca del origen del acento caleño con especial énfasis algunas palabras típicas del Valle que causan furor en otras regiones del país.

Ana María Díaz Collazos tiene un doctorado en Lingüística Hispánica de la Universidad de La Florida UF en Estados Unidos, y se ha dedicado, entre muchas otras cosas, a descifrar las razones por las cuales los caleños hablamos como hablamos. 

'Mirá, vé', o expresiones tan particulares como 'Salir de borondo', son el origen de algunos de los interrogantes que la han llevado a estudiar historia, a repasar la sociología e incluso la semiótica, buscando comprenderlos. 

Ana María vive actualmente en la ciudad de Durango, en Colorado, Estados Unidos, en donde trabaja como profesora de la universidad Fort Lewis College, desde donde sacó un poco de tiempo para contestarnos esa pregunta que muchos caleños, orgullosos de nuestra cultura popular y de nuestro acento, nos hacemos. ¿Por qué hablamos como hablamos? 

Enterate, vé...

¿Cuál es el origen del acento valluno, del 'mirá, ve' o del cambio de la 'S' por una 'J'?

El acento que se habla en el Valle del Cauca proviene especialmente del sur de España, región llamada Andalucía. Por eso en el Valle se cambia la “s” por “j”, como ocurre también en Andalucía y el Caribe. Pero en el acento valluno este cambio solo ocurre entre vocales, como en “vas a ir” que termina en “vajaír”, y no ocurre al final de la frase, como en “¿a dónde vas?”, aquí decimos la “s” completa. O como en “Vojabés”, por decir “Vos sabés”, que es tan común en Cali. 

“Mirá” y “ve” son verbos conjugados en la persona “vos”. “Mirá” y “ve” eran “mirad” y “ved” en la España del siglo XVI, que luego perdieron la “d” en el singular. Se usan igual en todas las regiones que conservan “vos”, como Centroamérica y Argentina.

Y es importante señalar que desde el sur de España llegó a Colombia el voseo, y que uno de los pocos lugares en donde ese voseo ha perdurado es en Cali. En ciudades como Bogotá desapareció porque era considerado un rasgo del habla popular por las clases altas, pero en el Valle permaneció, lo que indica que aquí ha habido más interacción entre las clases altas y bajas.
 

Entonces, ¿el voseo indica que hay más cercanía en la sociedad caleña?

Sí, el voseo es señal de menor estratificación o al menos de mayor contacto entre las clases sociales. Pero en Cali pasa algo curioso, se usa el tuteo para enamorar, por eso si un hombre tutea a otra mujer se despiertan los celos de su novia, porque el tuteo revela un trato especial, romántico, diferencial.

 

¿Cuál es la característica más importante del acento valluno?

El cambio de “s” por “j” solo en medio de las vocales, porque esta restricción es muy rara en otros lugares del mundo hispanohablante. Generalmente ocurre “s” por “j” al final de sílaba como en acento caribeño, pero lo hacen más consistentemente, como en “los mosquitos”: Un caribeño diría “loj mojquitoj”, en cambio, un valluno no diría ninguna “j” en este caso, porque esas eses no caen entre vocales. También el cambio de “n” a “m” al final, pero solo al final de la frase: “traéme el pam”, solo ocurre en Cali y en Yucatán (México). No es “pam-debono” porque ahí la “m” no está al final.
 

¿Qué cambios pueden ocurrir en el acento valluno por la llegada de la migración venezolana?

El español venezolano usa el estilo caribeño de las eses finales de sílaba. Es decir, siempre dice la “j” en vez de “s” al final de sílaba. Pero este es un rasgo demasiado identitario del español caribeño como para lograr entrar al español valluno. Ni la migración del Pacífico, que usa también este estilo de habla, ha logrado influenciar el español valluno en cuanto a eses. Además, la migración venezolana no es prestigiosa, es un grupo social muy estigmatizado, y es difícil que ingresen elementos al habla común por esta razón. Si acaso podrían entrar ciertas palabras a hablas de comunidades más populares, como “pana”, y entrar a formar parte de jergas juveniles.

 

¿Qué tipo de palabras se usan exclusivamente en Cali?

El Valle del Cauca en particular recibió muchas palabras de las lenguas indígenas, en especial de la lengua quechua, pero la base de muchas expresiones proviene de España, con el aporte de la creatividad propia de la idiosincrasia local. La palabra “chuspa” viene del quechua y, con el significado de “bolsa plástica”, solo se usa en Cali. Hay otra palabra que solo se usa en Cali y esta es “mecato”, que significa “merienda”, y no se sabe cuál es su origen. 
 

¿De dónde vienen palabras como 'borondo' o 'chuspa', tan propias del Valle?

“Chuspa” se refería a la bolsa donde se ponía la coca entre los indígenas quechuas. En la colonia no estaba prohibido el uso de la hoja de coca para pasar el cansancio. Había mucho comercio de coca para consumo de los indígenas y hacerlos resistir largas horas de trabajo. De ahí que “chuspa” pasara a significar principalmente “bolsa de mercado”. Con el auge de las bolsas de plásticos en los supermercados, recientemente adquirió su sentido de “bolsa de plástico”. 

La palabra “borondo” parece relacionada con “desmoronar”, que tiene una variante similar “desboronar”. En el pasado se le llamaba así a la acción de desgranar el trigo o el maíz. “Borondo” también se relaciona con “burundanga”, que también significaba bullicio en el pasado. Entonces no sabemos: o está relacionado con el bullicio que resulta de desgranar el trigo, luego asociado a un estado festivo resultante de un paseo, o es un sentido metafórico del viaje sicodélico que se da uno con la burundanga.

 

¿Usted cree que, dado todo el proceso de intercambio cultural tan fuerte en los últimos años, el acento valluno podría perderse eventualmente?

El profesor y dialectólogo José Joaquín Montes en la década de 1960 pronosticaba que el uso de “vos” en el Valle del Cauca iba a desaparecer muy pronto, y estamos en 2019 y todavía se usa y es bastante fuerte. Muchos sienten que el acento valluno es vulnerable a presiones externas, pero algo pasa al interior de la comunidad que el acento se resiste a perderse.

En Colombia ocurre un fenómeno que algunos historiadores han llamado “desbogotanización”, es decir, la pérdida de Bogotá como eje de prestigio social. Esto ocurre por las fuertes identidades regionales ligadas a la existencia de poderosas élites locales con gran prestigio. Entonces veo difícil que se pierdan las características sonoras del acento valluno o incluso el “vos”. Tal vez algunas palabras se puedan ir perdiendo, pero siempre lo más importante de un “acento” es el sonido y la gramática.

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